Ni el más destacado sociólogo pudo advertir anticipadamente un desenlace confrontativo de tanta virulencia social como el vivido hace pocos días por reclamos del sector productivo del país. El título recuerda una expresión destacada cuando en una conversación con terceros pedimos al circunstancial oponente que se "desnude"; es decir, imponemos condiciones para seguir hablando, exigimos virginidad de ideas y no aquellas que por ocasionales no son genuinas, por argumentos retóricas sin fundamentos. Acumular errores por décadas y repetirlos es sinónimo de individualismo y falta de interés colectivo, en la búsqueda para proponer correciones. Será el trabajo de futuras generaciones, la nuestra ha fracasado. El tiempo y la voluntad deben condicionarnos a "vestir" a nuestra nación con "pilchas" más humildes y sinceras. Toda crisis trae una nueva oportunidad.
































