Por este medio queremos agradecer a los profesionales médicos, personal de enfermería y mucamas del servicio de Hemodiálisis Fresenius del hospital Español que desde hace más de cinco años asistió a nuestro padre Orlando Rubén Codina, no sólo con idoneidad desde lo técnico sino que se hizo realidad un apostolado médico. Medicar significa cuidar con amor al prójimo y así lo hemos percibido y lo ha percibido quién recibió la atención, nuestro padre. No se trató su patología sino su persona toda con la sencillez y humildad de los grandes. ¡Cuánto bien se le hace a un enfermo crónico cuando se siente contenido! Una y mil veces gracias a la doctora Norma López y al doctor Ariel Quiroga quienes atendieron nuestros llamados a cualquier hora del día y hasta nos llamaban a nosotros "si algo andaba mal". En estos momentos en donde el sistema de salud corre detrás de magros honorarios y escaso tiempo para dispensar a los que más necesitan es raro encontrar personas de la calidad humana como la que hemos conocido a lo largo de todos estos años. Quiera Dios que esta actitud continúe. Gracias por siempre.































