En abril de 2017, Silvia Grassetti –mí mamá–, ingresó al Sanatorio Británico diagnosticada por leucemia aguda, en donde permaneció internada durante casi 200 días de forma intermitente en un lapso de cuatro años. El 2 de septiembre finalmente falleció. Más allá del dolor suscitado todos estos años por una enfermedad sin escrúpulos como es la leucemia, dirijo esta carta de agradecimiento al personal de salud que le supo tender fuertemente la mano durante el transcurso de su tratamiento. Por procurar los mejores cuidados tanto médicos como humanos, por su cálida e incuestionable atención. Hago especial mención a la doctora María Belén Corte para agradecerle por su cuidado afectuoso. No es tarea fácil hallar a médicos provistos de la sensibilidad humana para acompañar y contener a una familia en situaciones tan angustiantes como la que hemos atravesado. Gracias a Amalia Cerutti y a todo el centro de trasplante, junto a sus secretarias, médicos, enfermeros y personal de limpieza por su labor y entrega, quienes demostraron compromiso, compañía y profesionalismo en cada detalle. Gracias al equipo médico del doctor Peretti y del doctor Keller, un equipo de profesionales con auténtica vocación. Gracias al banco de sangre y a cada uno de los sectores del Sanatorio Británico por los que ha tenido que pasar en estos años. Una gran institución con atención de calidad. Gracias a la obra social AMR Salud, quienes entendieron y actuaron frente a cada urgencia, sin quienes no hubiera sido posible afrontar todos los tratamientos realizados. Gracias a todos ellos por su servicio y por gestar ese entorno de contención que nos dio la fuerza necesaria para luchar en familia contra esta enfermedad hasta el final.





























