Vivo en Colonia Margarita, Santa Fe. El 15 de julio de 2008 fui trasplantado de corazón en el Instituto Cardiovascular Rosario (ICR) por el equipo médico encabezado por los doctores Ameriso, Argüello y Geromine, más los doctores Bonacorsi como coordinador y Cursak. Gracias a Dios todo salió con gran éxito. Motivo de la presente es que me siento con la obligación moral de resaltar tan alta atención recibida. Uno puede tener dinero o no, pero la calidez y contención humana no se compra, la va formando uno mismo día a día, y en dicho instituto se nota en un ciento por ciento volcada al paciente y familiares del mismo. Deseo decir que acepté ser donante de órganos sin pensar que a la vuelta de mi vida estaría yo en lista de espera. Y ahora con experiencia propia digo que donar órganos es donar vida. El Incucai, organismo de alta profesionalidad, preserva la identidad del donante. Agradezco profundamente a los familiares que en momentos tan críticos hayan tenido tan alto gesto de generosidad.































