Es triste observar el estado de abandono en que se encuentran las calles de Fisherton. Cuesta creer que una zona privilegiada por la naturaleza, en general cuidada por sus vecinos y respetada por los rosarinos, a punto tal que en la guía municipal se destacan su historia y su construcción, hoy tengamos que padecer la mugre y el abandono que genera, por lo que se ha publicado, un conflicto entre la empresa concesionaria y la Municipalidad. Ningún barrio merece semejante afrenta, pero la desidia y la falta de respuesta de parte de quienes tienen a su cargo la responsabilidad de solucionar el problema agravia a los contribuyentes de Fisherton, que hace poco recibimos el aumento de la tasa que pagamos por alumbrado, barrido y limpieza pensando ingenuamente que de esa manera se mejoraría el servicio. La triste realidad indica que hoy son más eficientes los hombres y mujeres, cuando no niños, abocados a estas duras tareas que vienen a reemplazar al Estado municipal y a sus concesionarios con todo lo que ello significa.

































