La Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) relevó 18 actividades productivas en todo el país y detectó que sólo 4 presentan condiciones de "prosperidad" o "crecimiento".

La Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) relevó 18 actividades productivas en todo el país y detectó que sólo 4 presentan condiciones de "prosperidad" o "crecimiento".
El análisis fue presentado el miércoles de la semana pasada en el hotel Savoy de Rosario, cuando los dirigentes de la entidad que agrupa a las cooperativas agroindustriales lanzó la tercera edición del libro "El campo y la política".
Se trata de un documento elaborado en base al diagnóstico de productores de base y técnicos de esa organización, que además incluye observaciones de política pública y propuestas para el corto, mediano y largo plazo.
Coninagro agrupa a 15 federaciones con 800 cooperativas que representan a unos 120 mil productores. Incluye a yerbateros, arroceros, productores citrícolas y vitivinícolas, lechería, ganadería de carne, frutihorticultores del Valle del Río Negro, productores de cultivos tradicionales de la región pampeana, entre otros. El complejo mueve 8.500 millones de dólares en valor de la producción.
"El trabajo que presentamos recopila información de estas economías, que tienen una amplia cobertura territorial, cada uno elabora su diagnóstico y propuestas que sirven como insumos para recomendaciones de políticas públicas", señaló Egidio Mailland, vicepresidente de Coninagro.
Con excepción de la producción de cereales en la Pampa Húmeda, la ganadería o algunos sectores en condiciones particulares, el despegue de las economías regionales es "una materia pendiente" en un programa de gobierno que concentró el apoyo militante de buena parte de las entidades del agro, antes y después de las elecciones.
"Tenemos muchos productos pero el mercado interno no los va a absorber, tenemos que salir al mundo y cuando vemos el precio que recogemos, no cubre los costos, esta es la incógnita y es lo que hay que discutir con el sector público", dijo Mailland.
El estancamiento, cuando no declive, de las economías regionales luego del cambio de política económica no es un tema menor, ya que en nombre de estos productores se alentó la devaluación y los cambios impositivos que produjeron el boom de rentabilidad en las cadenas de agronegocios de la región pampeana.
Para Silvina Campos Carlés, economista de Coninagro y una de las autoras del libro presentado en Rosario, la mayoría de las economías regionales "continúan con el efecto de las crisis anteriores" y "no pudieron mejorar pese al cambio de contexto macro".
Explicó que las producciones que tienen ciclos más cortos "lograron aprovechar el cambio de clima", como el trigo, el maíz y la soja. Otras actividades en expansión venían con "algo de impulso", como la ganadería "experimentaba un proceso de recomposición desde hacía 4 ó 5 años". También el maní, en la zona central del país, mantuvo su crecimiento y aumentó su nivel de rentabilidad.
El resto, como peras y manzanas, vitivinicultura, arroz, algodón, lechería, siguió en la pendiente, por diversas causas.
"La pera y la manzana sufrió por una combinación de baja de consumo en los países a los que se exportaban, caída de precios y suba de tasas de financiamiento para poder encarar procesos que te vuelvan al mundo", describió a modo de ejemplo. Y abundó: "Las tasas hoy siguen altas para un producto que bajó en dólares, el dólar sigue planchado, el costo laboral es muy alto para lo que es el producto y el productor tiene muchas deudas".
En todas estas actividad hay productores que salen del sistema. "No masivamente, pero hay cambios de mano, un mercado de pases importante que se potencia con las crisis climáticas".
Contra los gobernadores. No hay en la entidad cuestionamiento a la macroeconomía del gobierno. Es más, Mailland aclaró enfáticamente: "Nosotros apoyamos a Macri".
En cambio, cargaron contra los gobernadores por las subas en el impuesto inmobiliario, que recientemente fueron acordadas en el pacto fiscal firmada entre los mandatarios provinciales con el presidente. De hecho, dos provincias cercanas al oficialismo, como Buenos Aires y Córdoba fueron las que arrancaron con los incrementos más altos. "Hoy el gran tema es el de las subas de los inmobiliario, los políticos no pudieron achicar sus déficits y salen a buscar fondos en el sector productivo", dijo. Y enfatizó: "Hay gente que no entendió qué es el cambio, hoy estamos muy desencontrados con los gobernadores".
Mailland se quejó de que las subas aprobadas en las Legislaturas no se hayan debatido con los productores. Y advirtió que el tema impositivo "traerá conflictividad" en las provincias. "Tenemos una pauta inflacionaria del 22 por ciento, los cereales están bajos, las paritarias se actualizan con la inflación y nos vienen con un aumento del 50 por ciento del inmobiliario", se quejó. Y arremetió: "¿Con qué argumento le explicás al productor que el gobernador sube el impuesto porque no puede achicar el déficit?".
Más allá de la discusión impositiva que se abre con las provincias, las economías regionales esperan respuestas integrales para superar sus problemas de competitividad en el nuevo escenario macroeconómico. La integración de la cadena comercial, el financiamiento a tasas accesibles, la infraestructura y la logística, así como el aumento de los reintegros a las exportaciones están en el menú de recomendaciones para el sector.
De acuerdo al vicepresidente de Coninagro, la importación de alimentos no es un problema. "No vemos un desequilibrio en este momento y lo que tenemos que ponernos en la cabeza es que para venderle al mundo también hay que comprar", enfatizó.
Un capítulo estratégico de las propuestas que se explicitaron en el libro también apuesta a temas de mediano y largo plazo, como el desarrollo de la bioenergía, la diversificación productiva, el asociativismo y el desarrollo territorial.


