Riquelme primero, la AFA toda (o casi toda) tienen derecho a defender sus estatutos, a no permitir que un gobierno se inmiscuya en sus decisiones y a mantener bien en alto la idea de sus clubes afiliados como entidades sin fines de lucro, lejos del acecho de las corporaciones financieras que solo buscan su negocio y le importan un bledo, por ejemplo, el bien social que la mayoría de esas instituciones cumplen.
Pero una cosa no quita la otra. Esa defensa, lógica, que respeta la idea de los clubes para lo que fueron originariamente creados, de sus socios, no pueden justificar decisiones que se han ido tomando a lo largo del año, que le quitan seriedad a esos postulados.
Porque una cosa sería si solo dañarían a quienes deciden, pero es la idea, noble, altruista y de priorizar el bien colectivo, la que se pone en discusión cuando aquellos que la enarbolan equivocan el camino.
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Lo que hizo la AFA en el 2024
Eso es lo que hizo la AFA en este 2024. Borrando con el codo lo que escribió con la mano. Modificando torneos sobre la marcha, juntando cada vez más equipos en primera y el ascenso para ganar simpatías, al son de las mayores posibilidades que se les abrieron, pero creando verdaderos nudos gordianos para su implementación.
La AFA ascendió para este 2024 de un plumazo a los equipos de Primera D para hacerlos profesionales, pero inmediatamente creando el Promocional Amateur, con derecho de ascenso a la C.
La decisión, que se tomó en enero de 2023, apiló equipos empujando hacia las categorías superiores el número de participantes, hasta hacer ridícula su conformación.
Como ridículo fue por ejemplo la misma Primera C, que tuvo a 25 clubes jugando todos contra todos en dos ruedas. Unas 50 fechas interminables para otorgar apenas ¡un solo ascenso!, que fue el de Real Pilar al cabo tras dos finales con General Lamadrid.
El reducido que nunca llegó de la C
Tanto fue el desatino, que por lo bajo los dirigentes de los clubes de la C aguardaron hasta último momento que se creara una especie de torneo Reducido para un segundo ascenso, algo que nunca llegó porque tampoco había tiempo material de hacerlo después de jugar medio centenar de jornadas.
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Pero no solo eso. Se conoció en el primer boletín posterior a la Navidad que, por pedido de los clubes de la C, la AFA decidió anular la desafiliación de Deportivo Paraguayo, el último en la tabla general del año.
Así, la C del 2025 tendrá ya no 25 equipos sino 27 equipos, con la incorporación de Camioneros y Estrellas del Sur, y el descenso desde la B de Cañuelas. El único, a menos hasta ahora.
La Primera B quedó con 22 equipos, también con un solo ascenso a la Primera Nacional, pero con una chance de reválida con un club del Federal A, que contó con la presencia de 37 equipos. También ahí hubo un solo ascenso y la revalida, que quedó para Los Andes.
Por lo tanto, del mal llamado interior del país (término siempre visto desde Buenos Aires), solo un club llegó a la PN: Central Norte de Salta.
Hace rato que la PN ya son dos torneos en uno. Los 38 equipos fueron divididos en dos zonas que jugaron campeonatos paralelos.
Los descensos en el medio
La PN tuvo dos ascensos, eso sí, y se reducirá a 36 clubes, ya que la AFA decidió en medio de la competencia eliminar los descensos de un plumazo en primera división, con lo cual la elite volverá a los 30 equipos.
Ese status se mantendrá en primera en el 2025, donde sí habría dos descensos, uno por tabla general y otro por promedios, que pondrá de por vida a resguardo a los denominados grandes de Buenos Aires. O tal vez vuelvan a anularse y entonces la primera llegue a 32 equipos. No sería descabellado.
Pero esa situación, la imposición de calendarios cada vez más apretados, ahora el Mundial de Clubes al medio, hizo que se vuelvan a rever la organización de los torneos y que se jueguen dos formatos como la de la llamada Copa de la Liga. Sin nombre confirmado aún, cada uno lo bautizó como quiso.
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Y le agregaron una fecha interzonal en el medio para engrosar el calendario de los que no disputarán copas internacionales. Los que no clasifiquen a octavos de final (sí, de 15 equipos por zona, ocho pasan a instancias decisivas), jugarán solo 32 partidos en el año, 33 con el asegurado de Copa Argentina. Eso puede pasarles a Newell's y Central si repiten sus campañas 2024.
El sorteo que no fue transmitido
Y lo peor. Se anunció la transmisión de un sorteo que nunca ocurrió. La transmisión seguro, el sorteo, chi lo sa. Todo eso le va quitando legitimidad a una AFA que tiene el paraguas protector de ser la campeona del mundo. Que por supuesto esta conducción tuvo que ver para que ello ocurra. Si no basta recordar el período anterior al del Chiqui Tapia, el del famoso 38-38.
Pero que no por eso puede hacer o deshacer a piacere. Que, se insiste, puede defender a ultranza sus ideales, pero no atacar a uno de sus acérrimos opositores por el hecho de perder el campeonato. Como lo hizo en redes sociales Pablo Toviggino, presidente ejecutivo del Consejo Federal y tesorero de AFA, con el titular de Talleres, Andrés Fassi, luego de ser derrotado por Newell's.
No se hace eso de parte de un funcionario de AFA, por más condenables que sean los pasos que haya dado el otro.
Dos descensos eliminados
Además, la AFA eliminó dos de los exagerados cuatro descensos (de 20 equipos, lo más parecido al Brasileirao) que tenía el campeonato de primera división femenino. Eso le permitió a Huracán y Central zafar, pero también fue una desprolijidad.
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Como desprolija será si se avanza la idea de clasificar a las copas internacionales por ranking, una especie de tabla de promedios a la inversa, que también beneficiará a los equipos grandes que pueden mantener por más tiempo buenas campañas.
Casi como lo es el Mundial de Clubes, una competencia de elite a las que será muy difícil clasificar alguna vez a equipos que no sean River o Boca.
Esas conductas deslegitiman. Si al fin y al cabo, el más campeón del año fue Estudiantes, cuyo presidente se codea más con Fassi que nadie. Esos títulos del Pincha, aunque parezcan una contradicción, abonan más la seriedad del fútbol argentino que todo lo demás.