La clasificación a la Copa Sudamericana es un hecho y Newell’s podrá celebrar frente a sus hinchas en la tarde de este domingo el regreso a una copa internacional. Se espera una comunión festiva entre el equipo y sus fieles seguidores. Un reencuentro que será posible con motivo del último capítulo del año del conjunto rojinegro en el Coloso. Y nada menos que frente a un rival que aspira a su propia celebración. Es que Boca llegará al Parque siendo único puntero y depende de sí mismo para coronarse en el torneo. Los números igual no le dan para armar hoy mismo su propio festival. No le alcanzará con un triunfo, porque debe esperar los resultados de los otros aspirantes al título, quienes harán fuerza para que la lepra le arruine el día al xeneize.
Pero Newell’s tiene su propia historia para no importarle en lo más mínimo la definición de la Liga Profesional. Ganar un partido de tal magnitud, en su propio estadio, donde el jueves perdió con Tigre y cumplió una campaña floja a lo largo del torneo, siempre es gratificante. Y más aún si se considera que todavía conserva alguna chance de acceder a la Libertadores. También es cierto que a esta altura no resulta sencillo que lo consiga, estando a 4 puntos de Argentinos, el último que clasifica a esa copa, y con otros equipos mejor posicionados que la lepra pugnando por ingresar.
Lo cierto es que, en la previa del enfrentamiento en el Coloso, nada opaca el logro conseguido por Newell’s y bien vale la pena disfrutarlo y darle a los futbolistas el aplauso que se merece. Una vez que la pelota comience a rodar, durante los 90’, está claro que la atención se pondrá exclusivamente en lo que sea capaz de desplegar el equipo adentro del rectángulo de juego. En ese aspecto, Adrián Coria parece que repetirá el esquema 5-2-3 que usó en el gran triunfo ante Central Córdoba y que cambió por el 4-2-3-1 para recibir a Tigre.
Tampoco sería extraño entonces que le devuelva la titularidad a Pablo Pérez y Cristian Lema (ambos preservados para el último partido), determinantes en el triunfo en Santiago. La restante modificación posible es el ingreso de Juan Garro o Ramiro Sordo.
En principio son el sistema y los intérpretes adecuados para medirse contra un puntero que no brilla pero que es muy efectivo, con números que intimidan. Lleva un invicto de 13 partidos, producto de 10 victorias y 3 empates. Y durante ese lapso solo le anotaron 3 goles, todo un desafío para un conjunto como Newell’s, carente de un gran poderío ofensivo.
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La concentración y la actitud adquieren un valor supremo en las filas rojinegras para reducir el margen de maniobra de Boca, un sólido líder que se quiere encaminar hoy mismo rumbo al título, teniendo además un partido pendiente, ante Gimnasia, todavía con chances matemáticas de ser campeón. Aunque las mismas son mínimas, a diferencia de Racing, Atlético Tucumán, River y Huracán.
Pero hoy Newell’s no sólo debe ajustar las líneas hacia atrás y bloquear los avances por las bandas de Langoni, Advíncula y Fabra, no darle libertad a Benedetto y entorpecer el manejo de Cristian Medina, Pol Fernández y Juan Ramírez. Tiene que ser explosivo hacia adelante. Contundente. Y cerebral, aunque para eso dependerá y mucho de lo que sean capaces Pablo Pérez y Juan Sforza.
Para el cuerpo técnico que encabeza Adrián Coria significará el último partido frente al público rojinegro antes de volver a trabajar en las inferiores. No fue poco lo conseguido, asumiendo un interinato que era un fierro caliente. El equipo perdía seguido y tenía ausencias en cantidad por lesiones. El ingreso a la Sudamericana fue un logro destacado. Por eso el DT y sus colaboradores merecen ese reconocimiento, aunque además haya otros tres puntos en juego.