Santa Fe necesita triplicar el número de escuelas secundarias para cumplir con la obligatoriedad
que marca la nueva ley de educación nacional. Según la directora provincial de Educación
Secundaria, Letizia Mengarelli, “hay 390 escuelas medias y técnicas oficiales, y la
aspiración es alcanzar la misma cantidad que primarias: 1.200 para albergar a todas las
juventudes”. Mientras tanto afirma que se avanza en un borrador sobre cómo será el
“nuevo secundario”, en la concentración de horas de los profesores y en los cambios que
regulan la convivencia, la asistencia y la promoción de los alumnos.
Desde principio de año, los ministros de Educación de todo el país discuten en el Consejo
Federal un borrador con los principales ejes de los cambios para la nueva escuela secundaria. Y tal
como lo expresó el propio titular nacional del área, Juan Carlos Tedesco, en distintas
oportunidades, en esta segunda parte se espera avanzar en más detalles sobre el primer
documento.
La discusión nacional es clave para superar la dispersión de planes de estudio para los
adolescentes. Una disparidad causada principalmente por la aplicación de la ley federal de
educación. Así se pretenden fijar en el Consejo Federal las bases para que no haya más
fragmentación.
¿Y qué pasa en Santa Fe? La directora provincial del nivel, Letizia Mengarelli, asegura que se
trabaja sobre ese primer documento, en dos cuestiones que define claves: la obligatoriedad y la
universalidad.
La primera cuestión —dice— remite a la obligación del Estado de garantizar, por
ejemplo, la infraestructura para el cumplimiento de la ley; y en el segundo aspecto, lo que se
busca es que “todos los jóvenes estén en las escuelas”, algo que requiere además de las
familias.
Para ambas cuestiones, remarca que el secundario que se necesita es el “que albergue a
todas las juventudes”.
Problemas de cobertura. La infraestructura es una de las mayores dificultades a
atender: “Hay 390 escuelas secundarias medias y técnicas oficiales. Nosotros aspiramos a
tener la misma cantidad que primarias, que son 1200”.
Consultada sobre la inversión que el Estado contempla para esta necesidad, afirmó que se evalúan
distintas estrategias de corto y largo alcance.
Por el momento los aportes de Nación para construir escuelas sólo alcanzan para terminar pocos
establecimientos del Plan 700 Escuelas, cuyas construcciones ya están iniciadas, más lo que aporte
del Plan 1000 Escuelas.
Por otro lado, recuerda que la provincia se está manejando con el presupuesto aprobado en 2007,
que destina “poco para este nivel”, y el cual —señala— se aspira a mejorar
para el año entrante.
Mengarelli subraya que el plan para cubrir la demanda de infraestructura se apoya en diferentes
alternativas que se acomodan a “las distintas posibilidades que ofrece y demanda la geografía
santafesina”.
Un primer análisis sobre la realidad urbana es ver qué escuelas primarias disponen de espacio
físico para sumar el secundario. También cuántas que tienen los ex 8º y 9º años de la EGB podrán
“funcionar como anexos transitorios de una escuela secundaria”. Y otra es ver aquellas
localidades que tienen primarias y requieren la construcción de un secundario.
La realidad rural no es menos compleja. “Tenemos 800 escuelas primarias rurales con 8º y
9º años de la EGB, ahora 1º y 2º del secundario, en otro contexto y realidad”, dice
Mengarelli. Esos dos últimos años de la llamada escolaridad básica son atendidos desde 1998 por un
régimen de itinerancia, es decir profesores de distintas disciplinas que periódicamente visitan
estas aulas y se apoyan en la ayuda del docente tutor.
Según la directora provincial, el borrador nacional propone continuar con la itinerancia para el
ciclo básico del secundario, es decir como se viene haciendo hasta ahora. “El problema es que
para los demás años del nivel no se puede continuar con esta misma estrategia”, aclara.
Es entonces donde la infraestructura aparece como el mayor obstáculo para cumplir con la ley.
“El horizonte que nos marcamos es construir un secundario rural que le garantice el nivel a
los chicos”, expresa.
Para esta meta la provincia estudia distintas posibilidades. Una es, por ejemplo, la
construcción de secundarios en localidades pequeñas “pero que además ofrezcan formación
profesional, integral, para todos, que puedan dinamizar la vida de un pueblo”.
También remarca las diferencias que conforman la dispar geografía santafesina y señala que para
algunas zonas muy aisladas de los centros urbanos se piensa en el régimen de alternancia, con
albergues para los chicos.
“Algunas de estas metas se pueden concretar rápidamente, otras no. La ley nacional
establece un período de 6 años para cumplir con la obligaritoriedad nosotros aspiramos a hacerlo lo
antes posible”, puntualiza.
Asistencia y promoción. Otra de las aristas del nivel a transformar es el que
refiere las normas. El Ministerio de Educación provincial trabaja en un documento sobre “los
regímenes de asistencia, evaluación y promoción, y convivencia”.
Según Mengarelli, luego que termine un recorrido interno por las distintas direcciones de la
cartera educativa, el borrador será puesto a consideración de los supervisores y directores, con
participación de las escuelas. Mientras tanto se sabe que lo que se busca es unificar estos
regímenes para el secundario en su conjunto.
Entre los cambios que marcan el rumbo de lo que se viene es que se reemplaza la palabra
disciplina por la de convivencia. “La disciplina tiene que ver con un régimen punitivo,
preferimos hablar de la necesidad de tomar conciencia del error y repararlo”, diferencia la
funcionaria.
Y aclara que en el documento se habla de “fijar límites”. “Es necesario que
esto sea elaborado por todos, ya que es una construcción, no una bajada”; y agrega que
“hay que poder hablar con los alumnos”.
Sobre el cuestionado decreto 817, que data de 1981 y aún vigente en el nivel, explica que tal
como se lo conoce no existe más, ya que ha tenido muchas modificaciones a lo largo de todos estos
años. Y aclara que primero se trabajó sobre el capítulo (de ese decreto) que refiere al alumno, ya
que “es nuestra razón de ser en la escuela”.
—¿El 2009 también será un “año de transición”?
—La aprobación de la nueva normativa implica que deje de serlo. Igual las transiciones van
a ser muchas, porque se mantienen las discusiones curriculares donde la ley impone acuerdos marco,
y por eso no podemos avanzar. De todas maneras en este año ya hay mucha tarea hecha.