Bicentenario

"La Universidad no se mejora sin discutir el presupuesto"

El presidente de la FUA, Pablo Domenichini, pide derogar la ley de educación superior.

Sábado 26 de Julio de 2008

Los debates por la nueva ley de educación superior y la mejora en el acceso y la permanencia de los jóvenes en la Universidad son los ejes que anticipa para los próximos meses el flamante presidente de la Federación Universitaria Argentina (FUA), Pablo Domenichini.

Perteneciente a la agrupación radical Franja Morada, Domenichini estudia ingeniería industrial en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) y fue elegido el fin de semana pasado para conducir los destinos del movimiento estudiantil universitario hasta el 2010.

—¿Sobre qué temas se propone avanzar la FUA?

—En principio hay algunos ejes principales que trataremos en este segundo semestre del año. Seguramente la premisa principal será el debate sobre la nueva ley de educación superior, que el gobierno ha anunciado durante todo el año que se iba a abrir. Además de que estaba dispuesto a derogar la ley de la década del 90, que a nuestro criterio fue sancionada de espaldas de la comunidad universitaria. Es un pedido histórico del movimiento estudiantil y vemos como positivo proponernos su derogación. Vamos a trabajar muchísimo para generar los debates necesarios que lleven al consenso de todos los actores de la comunidad y generar así una ley que esté de acuerdo con una Universidad reformista, que garantice a la educación superior como un bien social, la autonomía, la gratuidad y la calidad de la universidad argentina. El movimiento estudiantil, como el actor más dinámico de la comunidad universitaria, debe generar sus propios debates, pero el Ministerio de Educación debe ser claro sobre cuál es el proyecto que visualizan o tienen pensado para debatir sobre la realidad.

—Desde el ministerio hablan del concepto de autonomía responsable. ¿Coinciden con esta visión?

—Creemos que no existe el concepto de autonomía responsable. Las Universidades hacen uso de su autonomía obviamente de manera responsable, porque eso está garantizado en el mismo funcionamiento y en la toma de decisión de sus órganos de cogobierno. Es una equivocación de parte del Ejecutivo nacional plantear la autonomía responsable en contraposición a la Universidad de espaldas a la sociedad. Nosotros estamos seguros que la Universidad debe relacionarse con la sociedad, pero a través de la extensión y de la investigación en función social, para tratar de transformar la realidad y tener el espíritu critico necesario para dar las soluciones a los problemas estructurales. En ese debate de la ley y la autonomía se debe entrar en la discusión sobre el presupuesto universitario. Por más que el marco normativo que las rija sea el mejor, no hay manera de mejorar el funcionamiento universitario si no se discute al mismo tiempo el presupuesto.

—¿Cómo se puede mejorar el acceso y la permanencia?

—Desde la FUA proponemos un programa de inclusión estudiantil, que busca garantizar a todos los alumnos, sin diferencias socioeconómicas, el ingreso a la Universidad y la posibilidad de adquirir los conocimientos. Se trata del aumento, tanto en el monto como en la cantidad, de las becas nacionales, en la creación de comedores, planes de viviendas universitarias y el medio boleto. Un plan integral que atienda tanto el acceso como la permanencia.

—Algunos proyectos piden incluir en las currículas un servicio social obligatorio.

—Sí, hay sistemas universitarios latinoamericanos que los tienen, como Venezuela y México. Creemos que los estudiantes de por sí son solidarios y debemos tener una responsabilidad social. Habría que debatir en qué marco se aplica y ligarlo al propio concepto de autonomía, que la Universidad pueda definir cómo termina trasladando esa solidaridad y voluntad de los estudiantes a la sociedad. Pero obviamente estamos a favor que los estudiantes, de alguna manera, podamos devolverle a la sociedad en forma directa la posibilidad estar en una Universidad pública.

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Los números del Congreso de la FUA

Reunidos el fin de semana pasado el San Luis, el congreso de la Federación Universitaria Argentina (FUA) eligió sus nuevas autoridades para los próximos dos años.

Los radicales nucleados en la Franja Morada mantuvieron la presidencia de la federación con 332 votos, lugar que ocupan desde la vuelta a la democracia en 1983. La secretaría general quedó en manos de una alianza entre la Juventud Universitaria Peronista (JUP) e independientes con 188 sufragios.

Como tercera fuerza se ubicaron los kirchneristas del Movimiento Evita, con 100 votos.

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