Albarellos.— Ubicada a 45 kilómetros al suroeste de Rosario, a un kilómetro
de la ruta 26-S y dentro del departamento homónimo, la tranquila y pintoresca localidad agraria de
Albarellos reúne a 400 habitantes orgullosos de su pueblo y su historia. Las poco más de 7.000
hectáreas de su distrito están siempre cubiertas de soja, lentejas, arvejas, maíz y trigo y el
casco urbano ocupa unas 14 cuadras.
En sus orígenes se llamó Esteban Dell’ Elce por su
fundador, un acopiador de cereales y agricultor que en 1912 inició el trazado del poblado, y pasó a
tener su actual nombre cuando se levantó la estación Albarellos del ferrocarril Central Córdoba. En
1933 se constituyó su primera comisión de fomento. Su patrona es Nuestra Señora de Luján.
Aproximadamente hacia 1850, la zona aún estaba habitada por
aborígenes; más tarde, unas pocas familias inmigrantes le dieron vida al pueblo y luego llegaron
más italianos, españoles y de otros países europeos que con su amor a la tierra, esfuerzo y tesón
crearon su porvenir y un bienestar para sus familias.
Con el progreso, se fueron organizando y creando las
distintas instituciones; entre ellas el club Sportivo Albarellos, organizador de las famosas
carreras cuadreras (ver aparte), la capilla construida en 1970, el Samco y la cooperativa de
electricidad, inaugurada por el gobernador Sylvestre Begnis la noche del 17 de marzo de 1958 y
cuyos servicios hoy fueron sustituidos por la Empresa Provincial de la Energía.
El único servicio telefónico con que contaba el poblado era
una cabina pública instalada en el club y dos líneas particulares dependientes de la central de
Coronel Bogado. En la actualidad cuenta con central automática y también internet de banda
ancha.
Primera escuela. La primera escuela estaba en la casa de la familia Horvat
y más tarde fue trasladada al campo Surini. En forma paralela funcionaba la escuela fiscal en la
propiedad de la familia D’Onofrio. Durante el gobierno de J. B. Molina se construyó el
edificio propio que hoy ocupa como Escuela Fiscal Nº 87 Juan Pascual Pringles. Sus aulas llegaron a
albergar a más de 170 alumnos en dos turnos, pero la constante inmigración de habitantes hace que
en la fecha sean sólo 50.
En 1980 se concreta el acceso pavimentado a la ruta
provincial 26-S, dos años después se hizo el escoriado de las calles y en 1997 se concretó la obra
de agua potable.
El ex secretario comunal Ricardo Sarachini recordó que en
1984 se llamó a licitación para construir el tramo que uniría a Albarellos con la autopista General
Aramburu, de la que está separada por apenas 13 kilómetros.
"Se presentaron 10 firmas oferentes y faltando solamente la
adjudicación de la obra, cuando asumió el gobernador Vernet anuló la tarea programada", indicó
Sarachini.
Hoy, para acceder a la autopista Rosario-Buenos Aires, sus
pobladores deben efectuar un recorrido de 60 kilómetros.
La construcción de un parque industrial que ya cuenta con
dos fábricas en etapa de montaje, una de muebles para chicos que exporta parte de su producción y
que hoy está radicada en Uranga, y otra de alimentos balanceados, promete darle nuevo empuje a la
comunidad.
Sus habitantes también esperan que se concrete la pavimentación completa de
la ruta 26-S, obra que posibilitaría
La inauguración del paso del ferrocarril se produjo entre 1904 y 1906 y en su
construcción trabajaron todos los habitantes del pueblo. Las vías fueron el despertar del progreso,
ya que por sus rieles se transportaba la producción agropecuaria de toda la zona, los pasajeros, la
correspondencia y los viajantes que traían su mercadería.
la comunicación directa con Arroyo Seco y el desvío de varios camiones que van a
los puertos. También, la llegada de rosarinos que construyeron sus casas de fin de semana y algunas
como vivienda permanente, promete un inminente crecimiento poblacional.
Trenes y crecimiento.
Luego comenzaron a circular los ómnibus que desplazaron a
los trenes. En la actualidad no existe ninguno de ambos servicios. Albarellos tuvo su propio
Juzgado de Paz pero los gobiernos militares lo cerraron y pasó a depender de Coronel Bogado.
El primer correo funcionó en la casa del fundador del pueblo, luego en el
almacén de ramos generales de D’Onofrio Hermanos y hoy existe una unidad postal en la comuna.
Sus antiguos pobladores recuerdan que la estación debió ser reinstalada porque en el terreno
existía una pendiente que impedía la detención de los trenes. Hoy el edificio funciona como Casa de
la Cultura con diversas actividades.