Los comicios para designar los candidatos a senador nacional por la provincia de Buenos Aires mostraban a las tres de la mañana una competencia cabeza a cabeza entre Esteban Bullrich y Cristina Fernández de Kirchner. Con el 93,21 por ciento de las mesas escrutadas, la ex presidenta recortaba la ventaja inicial del precandidato de Cambiemos y se ubicaba en una paridad técnica: 34,18 por ciento a 34,11 por ciento. Y con posibilidades de pasarlo.
En la categoría diputados, la oficialista Graciela Ocaña mantenía una distancia de 2,2 puntos con la kirchnerista Fernanda Vallejos.
Si bien en las Paso se dirimen las candidaturas de cada espacio político para la elección legislativa de octubre, la cantidad de votos cosechados por cada frente en este primer round adquiere suma importancia a la hora de posicionarse. En ese sentido, merced a una buena performance en la mayoría de las provincias, Cambiemos salió presuroso a leer los resultados de esta etapa en clave de amplia Victoria.
Hasta la medianoche, metía a la provincia de Buenos Aires en su mochila de triunfo. Cuando, con menos de la mitad de las mesas escrutadas, Bullrich sacaba el 35,9 por ciento de los votos contra el 32,3 por ciento de Cristina, la gobernadora María Eugenia Vidal apuró el festejo en el búnker de Costa Salguero. Dijo que en su distrito Cambiemos había realizado una "gran elección" y lo atribuyó al "maltrato de indiferencia" que habrían recibido los bonaerenses durante los 25 años anteriores a su llegada.
"Escuchamos a millones de argentinos diciendo que esta provincia se está transformando por primera vez", cantó Victoria. Aunque al mismo tiempo lanzó un mensaje de cara octubre: " A quienes no nos votaron, les decimos que también los escuchamos".
Reconoció, trascartón, que quienes la votaron en 2015 "esperaban que las mejoras llegaran antes" pero arengó, con la entonación más cándida que encontró en su baúl de actuación política: "A los que tengan dudas, les pido que no volvamos para atrás".
Vidal hizo un gran esfuerzo sobre las últimas semanas para aupar a Bullrich. Tonificada con los votos obtenidos, le apuntó para la gran final a los votantes de la oposición que no optaron por canalizar su descontento a través del apoyo a Unidad Ciudadana.
Massa desinflado
El mensaje fue directo a Sergio Massa, que como precandidato a senador por 1País cosechó un magro 15,57 por ciento de los votos. El lejano tercer lugar que obtuvo refleja una fuga de votos importante. En esta ocasión, pareciera que fueron hacia la lista de Cambiemos.
Por eso, el líder del Frente Renovador salió a alambrar sus votos con un mensaje que trató de surfear entre las críticas a la política económica del oficialismo y la aversión al kirchnerismo.
"Más del 65 por ciento le dio un mensaje al gobierno de que no está de acuerdo con lo que está haciendo el gobierno", se apuró a decir. Pero también vio "un mensaje para el pasado, en contra de la corrupción".
"No queremos la Argentina del ajuste y tampoco la de la impunidad, ni Macri ni Cristina", infló el diputado nacional que en 2013 supo ser el gran ganador de la elección bonaerense.
Randazzo, desdibujado
En otro lugar de la provincia, el precandidato de Cumplir, Florencio Randazzo, se resignaba ante la magra evidencia de la cosecha de votos.
Avance de Cristina
En el estado de Arsenal, en Sarandí, donde estaba Cristina desde unas horas antes, las caras de preocupación comenzaron a mutar cuando comenzaron a entrar los votos de la tercera elección electoral, en el sur del conurbano. Allí Cristina le ganó por más de 10 puntos a Bullrich, que sacó a su favor diferencias iguales o mayores en la segunda sección y en el resto. Palo y palo terminaron en la sección primera, en el norte.
A las 2.25 de la mañana, en un búnker en el que el revoleo de trapos de la militancia escenificaba la euforia propia de una reñida final deportiva, el contador mostraba cómo Cristina remontaba los menos de 6 mil votos, o el 0,07 punto porcentual, que la separaba de Bullrich. En virtual empate técnico, la carga de datos en el correo se volvía lenta.