La conducta penal de tres de los cuatro integrantes de la Policía de Acción Táctica (PAT) acusados por sus vínculos con el crimen de Jonathan Herrera, el joven asesinado el 4 de enero de 2015 cuando lavaba su auto en la puerta de su casa de barrio Tablada por uniformados que perseguían a un ladrón, serán valoradas en un juicio oral. Esa decisión de la fiscalía implica que no se avanzará con el juicio abreviado que se había pactado en primera instancia con la defensa de dos de los efectivos.
Una semana atrás María Elena, la mamá del joven asesinado, había requerido la nulidad del proceso abreviado para estos tres miembros de la PAT que participaron del episodio argumentando que uno de ellos disparó una de las balas que mató a su hijo y que aún no fue identificadopor las pericias. Pero el juez penal Gonzalo López Quintana desestimó el pedido a raíz de que el acuerdo no se había formalizado y por lo tanto no se podía suspender algo que no estaba hecho.
Respecto de Ramiro R., el cuarto policía implicado en el trágico caso, el fiscal de homicidios Adrián Spelta pidió la pena de prisión perpetua como autor de homicidio calificado agravado por ser integrante de una fuerza de seguridad.
Del abreviado al oral. Los otros tres imputados habían acordado un proceso abreviado con penas de tres años de prisión por abuso de armas. Pero ayer una fuente de la fiscalía indicó que el responsable de la acusación modificó su estrategia procesal a raíz de un nuevo peritaje. “Se realizó una pericia balística y de planimetría más profunda de la escena del hecho. A partir de ésto, el fiscal Spelta se reunió con el fiscal regional (Jorge Baclini) y decidieron acusar a tres de los policías”, explicó el vocero consultado.
Ramiro R. será juzgado por homicidio calificado, mientras que los policías Francisco R. y Luis S. serán acusados de tentativa de homicidio y a Alejandro G. le atribuirán el delito de abuso de armas, y por lo tanto será el único que acordará la pena en un juicio abreviado ya que existen pocas evidencias para achacarle el homicidio.
El crimen de Herrera ocurrió a las 3 de la tarde del 4 de enero de 2015 en Ayacucho y bulevar Seguí, cuando el joven de 22 años lavaba el auto frente a su casa y quedó en medio de una ráfaga de tiros de agentes que perseguían a un ladrón por haber asaltado una juguetería de San Martín al 3500. Los efectivos del Comando ya habían atrapado al maleante cuando cuatro agentes de la PAT que iban en un colectivo de la línea 133 por bulevar Seguí hacia al este vieron la escena. Los uniformados hicieron detener el ómnibus y se plegaron al operativo efectuando al menos 20 disparos. Dos de esos tiros mataron a Herrera, que intentó en vano refugiarse en cuclillas detrás de un árbol.






























