Ovación
Martes 20 de Junio de 2017

Renzo Olivo: "Fue un lindo golpe, inesperado para todo el mundo"

El rosarino, en diálogo con Ovación, desmenuzó el impacto que generó eliminar en primera ronda de Roland Garros a Jo-Wilfried Tsonga, 11º del mundo. A los 25 años dice que ahora debe "capitalizar" la victoria más resonante de su carrera

A pesar de que el calendario tenístico invite a más de uno a ir tentándose con Wimbledon, el tercer Grand Slam del año que arranca el 3 de julio, para muchos aún resuena Roland Garros. Y se rememora en instantes recientes. Probablemente algún incrédulo todavía esté pensando en la magnificencia de Rafael Nadal ganando su 10ª corona en París, maravillado de tenis y vigencia. Otros, en cambio, atesoran sus momentos especiales de esta edición, conscientes de lo que pueden significar de cara al futuro inmediato. Renzo Olivo, 84º del ránking mundial, es uno de ellos. El rosarino de 25 años dejó atónita a la Philippe Chatrier, la cancha central del Grand Slam parisino, eliminando en primera ronda nada menos que al 11º del mundo, el local favorito de todos, Jo Wilfried-Tsonga, por 7/5, 6/4, 6/7 (6) y 6/4. Por estos días el Ilusionista está en la ciudad entrenando y planificando su participación en la catedral del tenis. Lo hace con la tranquilidad de siempre pero sabiendo que su victoria ante Tsonga fue como mover una placa tectónica. Que de mínima más de un oponente lo mirará distinto. Desde el 31 de mayo, cuando concretó el triunfo ante el francés, fue como si un nuevo título se hubiese sumado a su carrera. Fue un partido, es cierto, pero valió tanto como para quedarse en la memoria colectiva de quienes viven el tenis con un entusiasmo particular. En un alto de sus prácticas, Renzo desmenuzó junto a Ovación el antes, durante y después de la victoria ante Tsonga. Admitió que "fue un lindo golpe, inesperado para todo el mundo", pero que se motivó cuando vio el rival que le arrojó el sorteo. Además recordó su estadía en Francia para formarse aún siendo un nene y dijo que "no lo volvería a hacer". Se refirió a su camada de jugadores, algo así como la "generación tardía" del tenis argentino, y adujo: "Nos tocó el camino más largo, no tuvimos apoyo".

¿Ya te va cayendo la ficha del "desastre" que hiciste en Roland Garros? ¿Cómo lo estás viviendo?

Fue un lindo golpe, inesperado para todo el mundo. Ahora hay que tratar de tomarlo bien, canalizarlo de buena manera y con tranquilidad porque sé que este es un camino largo. Fue un partido importante pero el año es largo, la carrera es larga y uno apunta a seguir creciendo en el ránking y para eso hay que ganar muchos partidos como estos. Trato de sacarle lo bueno pero también de no desviarme del foco, de mi objetivo más importante.

¿Qué pasó cuando viste el cuadro y que el sorteo te había deparado al 11º del mundo en primera ronda?

Fue duro. Pero apenas pensé en Tsonga dije "cancha principal, llena de gente para él". Y la verdad es que me gustó el desafío, tenía ganas de jugar en la cancha principal de Roland Garros y creo que lo pude manejar de la mejor manera. Otros jugadores me comentaban cómo me salió ese sorteo, pero me tuve confianza y lo pude hacer bien.

En general Roland Garros es el Grand Slam favorito de los argentinos, ¿para vos también lo es?

Es muy especial para los argentinos porque es en polvo de ladrillo y estamos acostumbrados a jugar en esta superficie más que otros. Quizás yo no tanto porque mi formación fue en Francia (cemento, ver aparte "Aquellos años..."), aunque igual llevo mucho tiempo jugando en esta superficie. Para nosotros, no sólo los argentinos sino los sudamericanos, es un torneo que vale mucho porque uno siempre se imagina jugando ahí, desde chico, cuando veíamos a (David) Nalbandian, a (Guillermo) Coria, a (Gastón) Gaudio y a tantos más. Por ellos uno se imagina estar Roland Garros.

Dicen que en los partidos ante rivales como Tsonga uno no puede ceder un segundo en la concentración. Pero tu partido se suspendió por falta de luz y por eso duró dos días. ¿Cómo hiciste?

Fue difícil. Porque para ganarle a esta clase de jugadores uno no se puede dar el lujo de distraerse un punto, la idea era estar todos los puntos prendido al 100 por ciento, más allá de que los perdiese o los ganase. Pero sabía que esa era la mejor manera de rendir. Fue un desgaste mental muy grande porque estábamos en el cuarto set, con más de tres o cuatro horas en cancha y se suspendió. El partido terminó cerca de las 22 y fue bastante duro porque había sacado para ganar y se me había escapado una oportunidad muy grande. Cuando fue pasando el tiempo me di cuenta de que estaba un set arriba, que también estaba 5 a 4 y que yo estaba mejor posicionado que él. Pero fue muy larga la noche.

¿Dormiste?

Terminó el partido a las 22, elongué, me hice masajes, comí y llegué al hotel a la una. Con la adrenalina del partido era difícil. Y mucho más pensando que estaba a un par de puntos de ganar. Le daba mucha importancia al primer punto del otro día y pensé toda la noche en eso. Fue difícil dormir, creo que dormí tres horas.

¿Y cuando lo cerraste, qué se te vino a la cabeza?

Cuando lo cerré fue un desahogo muy grande, creo que se notó en las imágenes. Era un desafío enorme para mí ya jugar en cancha central, con tanta gente. Sabía que tenía también a mucha otra apoyándome. Así que fue un poco de todo, un poco de todo lo que viví en mi vida en este deporte y fueron muchos momentos los que se me pasaron por la cabeza. Si bien fue de mis mejores victorias, he tenido otras muy buenas también. Pero a esta, por el marco de la situación, la pongo en el podio.

Además no sólo fue resonante por el tipo de jugador que es él, por lo que ganó o por su ránking. También estaba en su casa.

Sí y venía de ganar un torneo (ATP de Lyon), era el favorito de ellos. Fue un lindo golpe y uno lo siente.

Provocaste un impacto justamente en París. Y fue en Francia donde viviste de chico en una academia de tenis. ¿Rememoraste de manera particular y en esta ocasión aquello? Una vez consumada la victoria se habló mucho en los medios de eso.

En la gente creo que pegó más eso de que viví en Francia. No tanto en mí, pero porque llevo una carrera larga y pasé muchos momentos buenos, como cuando jugué Copa Davis o cuando entré al top 100. Uno va pensando en esas cosas a lo largo de la carrera, no es que se me vino todo después de este partido, todo lo duro que fue llegar hasta ahí. Pero sí admito que lo sentí por estar en Francia, el país donde vivía. La gente de allá me escribía, me mandaba mensajes y se me venían recuerdos.

¿Qué recordabas de esos años tan chico estando solo allá? Varias veces dijiste que fue muy duro. Hoy más maduro, ¿cómo ves a aquel Renzo?

Fue una época muy dura, yo era muy chico. Me pongo un poco melancólico con este tema. Ahí mismo después del partido con Tsonga me hicieron una pregunta al respecto de mi vida en Francia y me golpeó un poco. De hecho me cuesta hablar de esa época porque fue difícil, un sacrificio muy grande. Hay recuerdos buenos, obviamente, pero fue duro. Siempre digo que si me preguntan si lo volvería a hacer diría que "no", pero porque tengo la experiencia de saber lo duro que es.

Alguna vez también dijiste que si tuvieras un hijo no lo mandarías a hacer lo mismo.

Sí, es muy difícil porque me pongo en la situación de mi papá y él quería que yo me quedara acá. Pero a la vez no podía decidir por él, porque el día de mañana se lo podía reprochar. Aquello era seguir jugando o volverme y no seguir haciéndolo. Así que para mi papá fue una decisión muy difícil. El día que yo tenga un hijo creo que no voy a estar en esa posición complicada, de hecho no creo que lo haga jugar al tenis, a menos que él quiera.

Facundo Bagnis, otro que como vos nació por acá, contó el año pasado que hace poco aprendió a disfrutar del tenis. ¿Te pasó lo mismo? ¿Tiene que ver con estos momentos duros que te tocan atravesar?

Se disfruta más jugando estos torneos, a este nivel, sin dudas. La época más complicada es la de los futures, todos los jugadores te dicen lo mismo. También con el pasar de los años y al estar más en el circuito uno ve las cosas un poquito diferente, las derrotas y las victorias se toman de un modo más tranquilo. Esto es día a día y tenés torneos todas las semanas. No te podés poner ni muy contento cuando ganás ni bajar mucho si perdés. Tenés que estar equilibrado. Eso pienso que es lo que mejor hacen los mejores jugadores.

Entre otras cosas los franceses se fijaron en vos por tu historia, pero también les hablaste en su idioma en plena Philippe Chatrier, ¿lo tenías pensado? Porque te los pusiste en el bolsillo.

El entrevistador sabía que yo hablaba francés y me la veía venir (risas). Por suerte el idioma sigue intacto y creo que a la gente le gusta. Si fuera al revés a nosotros también nos gustaría.

Más allá del tenis que podías proponer, del desafío que suponía estar en cancha central contra Tsonga también venías de no poder pasar muchas primeras rondas y de manera consecutiva. ¿Por qué se da la victoria?

Fue complicado, en Miami me agarró un virus, en última ronda de qualy en Houston me enfermé. Después en Montecarlo pasé qualy pero perdí en primera con Albert Ramos. De ahí hice una seguidilla de tres ó cuatro torneos de mucha mala suerte, en uno me acalambré en el tercer set estando dos quiebres arriba. Muchas situaciones y este deporte es así. No venía bien de confianza pero hice un lindo partido para volver a motivarme. Me faltaba eso, la pude conseguir y espero que me dé fuerzas para seguir motivado.

¿Cuál es la clave para capitalizar una victoria así? El año pasado también tuviste muy buenos triunfos, aunque ninguno de este calibre y así de resonante.

Tratando de tomarla como confianza, para saber que puedo estar a ese nivel y ganarle a grandes jugadores y también usándola para otros partidos, para cuando la motivación no es muy buena. Porque por ahí jugás en un estadio lleno de gente y hay un millón de personas mirándote por televisión y de repente te mandan a la cancha Nº 20 con otro marco. Es difícil estar motivado de la misma manera. Esto me tiene que dar fuerzas para eso, para estar todos los partidos como lo hice mentalmente con Tsonga. Después, obviamente, puedo jugar mal o puedo jugar bien, pero el camino a seguir es este.

¿Te sentís más maduro?

Vengo haciendo un trabajo nuevo con Javier Nalbandian como entrenador desde hace dos meses. Al principio me costó, hice 4 o 5 primeras rondas seguidas pero es un proceso en marcha, un trabajo diferente al que hacía y creo que eso me llevó a estar desorientado en varios torneos. Ahora me siento bien, ordenado y más acoplado al trabajo y a la forma con la que él pretende que juegue.

Diego Schwartzman alcanzó hace poco su mejor ránking (36º) con 24 años, Facundo Bagnis el año pasado con 26. Vinieron tus victorias de peso y cada vez más jugadores con ese promedio de edad se están metiendo en los cuadros. ¿Es como una camada intermedia que "explota" más tarde?

Nosotros tuvimos un camino muy difícil, éramos cuatro top ten en junior y no teníamos apoyo (Agustín Velotti, Andrea Collarini, Facundo Argüello y él). Creo que era una oportunidad muy grande para Argentina, para aprovechar y empujar. Si bien el del junior es otro circuito, muy diferente, tener cuatro top ten es muy bueno. Se debería haber aprovechado de otra manera y no se hizo y al no tener apoyo uno tiene que jugar muy abajo, pasar de un Grand Slam junior a cuadros de futures, tenés que ir a ciudades no muy lindas, con hoteles y comida que no son lo mejor para un deportista. Eso cuesta mucho y creo que a nosotros nos pasó bastante. No tenemos la suerte que tienen otros chicos de otros países a los que empujan más, que les dan wild card (invitación) a torneos de ATP, Grand Slam o challengers. Nosotros no teníamos challengers en el país en esa época. Hicimos el camino más largo, estuvimos más de dos años para salir de los futures pero porque es todo un proceso, no nos pudieron empujar para saltar el nivel más rápido y se pierde tiempo, perdimos dos o tres años. Y si uno de cabeza está un poco débil, y pasa muchas veces a esa edad, pasa lo que pasó, se retrasa la camada. Llega un poco más tarde o puede no llegar. Si te fijás, EEUU tiene 7 u 8 menores de 20 años a los que les dan wild card en todos lados, los van empujando, es la manera de llegar más rápido. A nosotros nos tocó esto pero a la larga puede servir mucho para hacer una carrera quizás más larga que otros chicos que se meten temprano, porque te fortalece mentalmente.

Este Roland Garros para vos fue especial, pero también lo fue para el tenis y por lo menos para una parte de su historia. ¿Qué opinión te merece Rafael Nadal 10 veces campeón en París?

Está todo a la vista. Es un toro, la verdad es que es un toro. Hacer lo que hace, de la manera en que lo hace, es un ejemplo para todos. Uno lo ve en los vestuarios, entrenando y ve lo que genera. Está en todos los detalles, es un tipo que hace todo al 100 por ciento y por eso tiene los resultados que tiene. Es un ejemplo de lucha. Por un lado me pone contento porque tengo muy buen feeling con él y con su tío Tony (entrenador), son buena gente, y por el otro porque para el mundo del tenis lo que pasó es algo histórico. Con Roger (Federer) y Novak (Djokovic) son tres tipos que hicieron de este deporte algo increíble, la gente tiene que aprovecharlo porque tampoco les quedan tantos años. Son para admirar y disfrutar.

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