La ciudad
Miércoles 16 de Noviembre de 2016

Jóvenes del Museo de la Memoria fueron discriminados en la Facultad de Derecho

"No los dejaron entrar porque son pibes morochos, pobres y de gorra", aseguró la directora del espacio cultural, Viviana Nardoni.

Las autoridades del Museo de la Memoria denunciaron "hechos de pura y plena discriminación" que la semana pasada sufrió un grupo de 15 adolescentes que forma parte del programa Jóvenes y Memoria, y que intentó ingresar a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Al presentarse en el edificio de Moreno y Córdoba junto con los adultos que coordinan los talleres, primero se les negó la entrada por "no ser estudiantes" y luego se les permitió ingresar "acosados por cuatro patovicas", relataron tanto los jóvenes como sus acompañantes."Está claro que no los dejaron entrar porque los pibes son morochos, pobres y de gorra, y esto no se puede tolerar", dijo la directora del museo, Viviana Nardoni, que ya elevó un informe a la Secretaría de Cultura de la Municipalidad —de quien depende el organismo— para que desde allí se tramite "el pedido formal de disculpas" al decano, Marcelo Vedrovnik.

El relato de lo que sucedió el 9 de noviembre pasado circuló en la voz de los propios adolescentes de entre 15 y 18 años de diferentes barrios de la ciudad, que se sumaron al programa del museo.

"Somos pibes, pero no chorros y nos estaban prejuzgando sin saber quienes somos. Y ellos no saben que hacemos proyectos para que se termine la violencia que hay, la de género, la de la policía, y estábamos haciendo un video para que la gente sepa lo que nos pasa, cómo humillan a los pibes como nosotros", dijo claramente uno de los integrantes del proyecto Fábrica de Ideas.

Los hechos. Lo que sucedió, punto a punto, lo detallaron ellos mismos y los dos coordinadores del proyecto en un documento. Allí, subrayaron que el miércoles pasado, sobre las 16, se acercaron al edificio de Córdoba 2020 con el objetivo de hacer, como parte del proyecto del taller, una secuencia de imágenes que tuviera a los propios chicos como protagonistas.

"La facultad nos pareció conveniente, no sólo por la cercanía física (el museo funciona enfrente), sino también porque venimos realizando una serie de acciones que tienden a facilitar y a colaborar con el acercamiento de los jóvenes a dichos establecimientos como modos de inclusión a la educación universitaria, ya que en su mayoría están muy cercanos a terminar sus estudios secundarios", argumentaron para elegir la locación.

Pero al llegar a la puerta la primera respuesta del personal de seguridad fue detenerlos e impedirles el ingreso por "no ser estudiantes". La explicación de que se trataba de un espacio público que no requiere esa condición y la vigencia del "ingreso irrestricto" tampoco fueron suficientes, y volvieron a negarse. Incluso entre los argumentos esgrimidos por el personal de la UNR —además de decir que "cumplían órdenes"— agregaron que "nadie les aseguraba que uno de nuestros jóvenes no pudiera entrar a un salón y robarle al docente a cargo de la clase".

Hubo idas y vueltas, más de una hora de espera y la condición de poder ingresar "sólo 20 minutos" acompañados por personal de seguridad. "Eso se volvió persecutorio, nos dejaron entrar acompañados por cuatro patovicas que nos seguían para todos lados, y decidimos irnos", señaló uno de los coordinadores.

La bronca. "Eso era como una persecución, nos vigilaban. Con todo lo que nos hicieron, nos dio la rebronca y nos fuimos", cerró el relato un integrante del grupo.

Mientras los jóvenes esperan una disculpa, la directora del museo hará una presentación formal tanto ante el Decanato de la facultad como al Consejo Directivo.

Para Nardoni, el hecho tiene profundas consecuencias para los jóvenes. "El primer contacto cordial que tienen con el Estado es cuando entran al museo, porque en los barrios el Estado es la policía y la Gendarmería; y es a través de estos programas que conocen las facetas del Estado que están para servir a las personas y a las comunidades, como es la Universidad", advirtió.

Es más, la directora recalcó que "desde los talleres intentamos mostrarles a la Universidad como una salida posible a sus vidas, pero así es difícil con la bronca que sienten hoy", y dejó en claro que "estando al frente de la facultad, conocemos el funcionamiento, entramos a diario al bar y al cajero automático, y a nadie le prohiben el ingreso. Acá un claro hecho de discriminación que a casi cien años de la Reforma que declaró gratuita, pública, laica y de ingreso irrestricto a la Universidad, es un signo de retroceso".

"Esto no puede volver a ocurrir"

Si bien ya mantuvo una reunión con las autoridades del Museo de la Memoria y remarcó que "esto no puede volver a ocurrir", el decano de la Facultad de Derecho de la UNR, Marcelo Vedrovnik, puso en duda el relato que los adolescentes del programa Jóvenes y Memoria. "Confío en el personal de resguardo patrimonial, que indicó que los dejaron ingresar al patio, pero una vez allí comenzaron a vociferar y a gritar, y por eso les llamaron la atención", dijo.

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