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Miércoles 21 de Junio de 2017

Los castores acaban con los bosques de Tierra del Fuego

Una verdadera catástrofe ocurre en el ecosistema fueguino, provocada por los roedores subacuáticos que introdujo hace 50 años la industria peletera

Al menos 70.000 diques construidos por castores en Tierra del Fuego dan magnitud del impacto catastrófico que produjo la descontrolada población de roedores subacuáticos introducida a mediados del siglo pasado con la intención de favorecer la industria peletera. La facultad de Agronomía de Buenos Aires logró relevar por primera vez el daño para implementar políticas de manejo.

"Anteriormente se habían realizado muestreos en áreas determinadas pero no se había llevado a cabo un relevamiento exhaustivo de toda la superficie de la provincia. Nosotros hicimos ese trabajo y al finalizar el conteo no lo podíamos creer, nos sorprendió muchísimo el número de diques", dijo la investigadora Ana Eljall.

Los investigadores estimaron en 2.300 kilómetros la longitud acumulada de diques, lo que ocasiona la inundación de unos 100 kilómetros cuadrados.

El relevamiento cuantificó el alcance de la expansión y el impacto de estos animales desde los primeros 20 castores nativos de Canadá introducidos en el extremo sur de la Patagonia por una iniciativa comercial que provocó un enorme problema sobre el ecosistema.

El estudio concluyó que allí se extienden no menos de 70.000 diques construidos por castores, que cortan el flujo de los ríos y alteran la composición y el funcionamiento del ambiente.

Eljall realizó la investigación dirigida por los profesores Karina Hodara y Hernán Dieguez.

"El conocimiento generado por este trabajo es único", evaluó Hodara, ya que nadie había realizado antes un mapa de alta resolución de la invasión.

"Por eso nos pareció un aporte valioso que podíamos hacer desde la facultad y que podíamos encarar sin mucho dinero, porque no contamos con subsidios para este trabajo", señaló Dieguez.

"Hay investigadores que señalan la presencia del castor como el impacto más grande generado sobre los bosques andino-patagónicos en la etapa geológica actual. Es un disturbio inédito y de una enorme magnitud", afirmó, ya que cuando los roedores construyen diques, cortan árboles, interrumpen los flujos de agua y generan embalses. Así, en las zonas inundadas se acumulan sedimentos que cambian la estructura del suelo y provocan la muerte de más árboles porque sus raíces se ahogan.

Hodara dijo que al comenzar el trabajo esperaban encontrar una gran invasión de castores en la zona de bosque y turberas ubicada al sur de la isla.

Pero la sorpresa fue que en el norte, donde no existiría un ambiente propicio para el establecimiento y sin embargo encontraron una expandida población.

En el centro-sur de la isla, los investigadores encontraron la mayor densidad, con un máximo de hasta 123 diques por kilómetro cuadrado, en una zona en la que el mayor porcentaje del territorio, un 84 por ciento, tiene a menos de un kilómetro a la castorera más cercana.

Aparentemente, fue la falta de predadores naturales lo que posibilitó la gran expansión del castor en algunas décadas, además de la disponibilidad de recursos, la gran plasticidad característica de la especie y la semejanza de los ambientes invadidos y los nativos.

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