El juez de la Corte Suprema de Brasil Teori Zavascki recomendó ayer al pleno del tribunal aceptar la denuncia sobre la vinculación del presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Eduardo Cunha, en los casos de corrupción que salpican a la estatal Petrobras. “Hay indicios robustos” para aceptar la denuncia, dijo Zavascki, instructor en el caso, ante los otros diez miembros del tribunal en la primera de dos sesiones en las que el tribunal decidirá si abre un proceso penal contra el presidente de la Cámara baja. La mayoría de los ministros del Supremo Tribunal Federal (STF, Corte) votaron a favor de la apertura de un proceso penal contra Cunha, del aliado Partido de Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) pero opositor personal al gobierno de Dilma Rousseff, y de la ex diputada y actual intendenta de Río, Bonito, Solange Almeida. Según el juez, los otros ministros entendieron que hay evidencias de que Cunha recibió 5 millones de dólares en un soborno por un contrato de Petrobras.
Seis de los 11 ministros de la Corte adelantaron ayer que aceptarán el voto de Zavacki y la denuncia contra Cunha y Solange. Zavacki votó para la recepción parcial de la denuncia presentada por el Procurador General, entendiendo que existen evidencias de que el presidente de la Cámara baja presionó a uno de los informantes del caso Lava Jato, que reúne todas las causas derivadas de la corrupción en Petrobras, para recibir sobornos.
El Fiscal General de la República, Rodrigo Janot, dijo ayer en el juicio a Cunha, que se tramita en el STF, que el diputado usó su cargo para forzar el pago de sobornos. Al dirigirse al pleno del STF, la máxima corte de Brasil, Janot dijo que Cunha recibió como mínimo 5 millones de dólares de sobornos por un contrato para proveer navíos sonda a la petrolera Petrobras. Janot afirmó que iba todo bien “en sobornolandia” hasta que un contrato fraudulento que beneficiaba a Cunha fue suspendido por una duda jurídica. El legislador, entonces, usó su cargo para presionar por el pago. Según Janot, la denuncia contra Cunha no se basa sólo en confesiones de detenidos, sino en “pruebas abundantes” producidas a partir de delaciones. La sesión se reanudará hoy con los votos de los otros jueces que componen el Tribunal. Si el resultado se mantiene, Cunha y Solange pasarán a tener la condición de acusados en el proceso.
Por otro lado, el Consejo de Etica de la Cámara de Diputados de Brasil aprobó ayer por una ajustada mayoría continuar el proceso que le puede costar el cargo en el Parlamento a Cunha. Aún con la fuerte oposición de los diputados cercanos a Cunha, que desde hace cinco meses obstaculizan el proceso, el Consejo decidió que las sospechas son “contundentes” y justifican la apertura de un proceso en el que puede ser despojado del cargo de presidente de la Cámara baja e incluso perder su mandato. La decisión se adoptó por una ajustada diferencia de un voto (11 votos a favor y 10 en contra), tras una maratónica sesión.
El diputado Marcos Rogerio, instructor del proceso, presentó un informe en el que se pronunció por admitir las denuncias que acusan a Cunha de recibir unos 5 millones de dólares de la vasta red de corrupción que operó en la petrolera estatal. También explicó que, en su comparecencia ante una comisión del Congreso en octubre, Cunha negó tener cuentas cifradas en bancos suizos, lo que fue desmentido por la Justicia del país helvético, que remitió a Brasil documentos que prueban la existencia de esos depósitos.
El proceso contra Cunha comenzó en el Consejo de Etica el pasado octubre, pero desde entonces el presidente de la Cámara baja usó varias maniobras para postergarlo una y otra vez.





























