A 40 años de la edición de su primer disco, Silvina Garré celebra su trayectoria con un concierto especial esta noche a las 21 en la Sala Lavardén (Sarmiento y Mendoza). La artista rosarina estará acompañada por su banda compuesta por Luciano Pallaro (guitarra, voz y dirección), Fernando Fuente Portela (guitarra, teclados y voz) y Santiago Vilas (piano y voz).
Siendo niña, Silvina Garré cantaba en el coro Pablo Casals que dirigía en Rosario el maestro Mario Zeppa, con el que giraba por los pueblos cantando negro spirituals. Desde esa época, la cantante sostuvo su pasión por la música y hoy cumple cuatro décadas de sostenida y prolífica actividad artística. Después de formar parte del proyecto de Baglietto, decidió ser solista y en 1983 publicó “La mañana siguiente”, su primer álbum. En diálogo con La Capital, la artista repasó los momentos más importantes de su carrera.
—En el 83 pasaron muchas cosas en mi vida artística. Saqué “La mañana siguiente”, mi primer disco, empecé con mis shows como solista y me convocaron para la película “Quien quiera oir que oiga”. Tenía una banda bastante rockera donde estaba el querido Lalo De los Santos. Litto Nebbia me propuso para cantar las canciones y para grabar la voz de Evita en esa película, que fue la ópera prima de Eduardo Mignogna. Además había ido al festival de la OTI a representar a la Argentina con un tema de Nebbia. Todo eso fue divino. Lo único lamentable de ese año fue que no pude votarlo a Alfonsín porque estaba en Washington en el festival OTI. Hace 40 años pasaba todo eso: volvía la democracia de la mano de un gran presidente, salía mi primer disco, tenía mi primera banda y grababa la banda de sonido de una hermosa película.
—Después de formar parte del proyecto de Baglietto, ¿cómo fue que tomaste la decisión de ser solista?
—La decisión de ser solista vino de la mano de Jorge Fortunato, director de Emi Odeón en ese momento. Me preguntó si quería grabar un disco sola, me entusiasmó mucho la propuesta y enseguida le dije que sí. Me parecía que iba a ser el comienzo de algo importante para mí porque tenía el deseo de elegir el repertorio y de armar mi propia banda.
—Esa propuesta te llega ya con mucho conocimiento porque, al igual que Fito Páez y Rubén Goldín, ya tenías esa experiencia con Juan.
—Sí. Igualmente tuve que aprender mucho más, pero por supuesto fue una gran escuela cantar al lado de un intérprete como Baglietto. Me sirvió pisar escenario tantas veces, porque eran muchísimos los shows que hacíamos. Además, compartir con músicos tan talentosos como los compañeros de la Trova, me dio una enseñanza y una experiencia importante. Pero después, estando sola, ya todos los ojos estaban sobre mí, y ahí tuve que aprender también a ser solista. Ese fue otro aprendizaje, porque cuando cantaba en la banda de Baglietto el artista central era él, todos estábamos amparados por su figura. Después, siendo solista, fui encontrando mi estilo en el escenario como autora, como compositora y como cantante, construyendo mi propia identidad como artista.
—¿Cómo fueron apareciendo tus primeras canciones como compositora?
—Aparecieron en mi adolescencia, a los 13 ó 14 años, estando con amigos en Rosario. Después, ya siendo profesional, empiezan a surgir temas que incorporé en mi segundo disco, como “Palmas azules para mí”. Lo consultaba mucho a Lalo (De los Santos), un referente para mí. A él y a Litto (Nebbia). Fue a los primeros a los que les mostré esas primeras canciones.
—¿Quiénes considerás que han sido tus maestros y referentes en toda tu trayectoria?
—Litto Nebbia y, por supuesto, Baglietto, por la experiencia de cantar con él tantos años. Y tenía influencias de la gente que admiro, como Charly García y Spinetta. Lalo, con quien compartí mucho tiempo haciendo música, me enseñó muchísimo porque era un músico muy virtuoso, con gran conocimiento armónico. Yo aprendí mucha música con él.
—¿Qué te genera hoy a la distancia formar parte de la historia de la Trova?
—Un gran orgullo, porque cuando una mira esa historia en perspectiva, la Trova fue y es un movimiento importantísimo para la música argentina, ya que innovó, trajo sus aires del interior y produjo una mixtura muy interesante en lo musical, con gran originalidad. Es interesante que todavía podamos juntarnos y hacer lindos espectáculos, y contar además con el apoyo de la gente. Seguimos estando vigentes y enteros y con entusiasmo para seguir.
—Los 80 fueron importantes para vos, grabaste cuatro discos en esos años. ¿Ahí está tu génesis, la esencia que después sostuviste?
—Creo que donde yo puedo lograr mi identidad y originalidad es en “Reinas de pueblo grande” (1986), que es mi tercer disco como solista. A partir de ahí ya me sentí más segura y confiada. Inclusive “Reinas” tiene aquellas canciones que todavía están en el show. No puedo dejar de cantarlas porque la gente las quiere escuchar y porque a mí todavía me gusta hacerlo, como “En blanco y negro Buenos Aires”, “Diablo y alcohol” y “Reinas de pueblo grande”. Creo que a partir de ahí inclusive yo empiezo a cantar en otro tipo de lugares, en teatros más grandes. A partir de ese disco todo cambia para mí.
—En un camino de 40 años te han pasado muchas cosas. Mirando en retrospectiva, ¿cuáles pensás que han sido los momentos más importantes de tu carrera, donde pensás que acertaste en tus decisiones y que estuviste en el momento y en el lugar indicado?
—Empezar a cantar a dúo con Baglietto fue una buena decisión porque después devino en lo que ya se conoce, en lo que fue la Trova y venir después a Buenos Aires y empezar a cantar profesionalmente. Otro momento fue irme de la banda y aceptar esa propuesta de cantar sola. Diría que los momentos importantes son aquellos donde uno sigue eligiendo hacer lo que uno ama y lo que le gusta y no se traiciona a uno mismo. Siempre digo que son importantes los momentos en que uno dice que sí, tanto como los que uno dice que no. Tiene que ver con ser auténtica y coherente como artista, haber mantenido desde el punto de vista ético y estético lo que es mi visión del arte y haber sido fiel a mí misma.
—Se da la dicotomía que sos muy querida acá pero, como en otros casos, en su momento te tuviste que ir a Buenos Aires para desarrollarte personal y artísticamente. ¿Pensás que eso está cambiando en los últimos años?
—Sí, ha cambiado muchísimo. Antes, para los de mi generación, era imposible desarrollarte sin irte de Rosario. Ahora pienso que con esta cuestión de las plataformas digitales y las redes, uno puede vivir donde quiere y hacer lo suyo: sus discos, editarlos y subirlos, y de última viajar a hacer conciertos como uno lo haría viviendo en Buenos Aires. Creo que ha cambiado enormemente, en ese momento era la única forma de llegar a un público masivo y poder vivir de esto.
—¿Cómo tenés pensado el show de hoy? ¿Habrá invitados?
—Voy con la banda que me acompaña desde hace muchísimos años. Invitados no, tal vez si algún músico amigo anda por ahí y quiere subir a cantar será bienvenido. Es un show que ya presentamos en Buenos Aires con repertorio bastante variado, porque traté de incluir canciones de todas las épocas. Hay muchas canciones que hace mucho que no cantaba y decidí incluirlas porque forman parte de mi historia. También habrá un regalito, porque hago una canción de un autor del rock nacional que no soy yo. Estoy muy entusiasmada con la idea de celebrar los 40 años con la gente linda de Rosario.
Silvina Garre - En blanco y negro