A Dani Pérez hay que escucharlo. No sólo a través de los seis discos de Los Sucesores de la
Bestia o de los que oficia de productor. Vale sentarse a tomar un café y escuchar definiciones
sobre música. Más, cuando, 15 años después, es posible y necesario pensar lo ocurrido. Esa historia
estará presente hoy cuando el grupo (que completan Fabricio Silvestri, Lucio Cumini Londero y Pablo
Brun) presente oficialmente “Esto es head rock” y “Esto no es funk”, su
nuevo álbum doble desde las 22 en Club Imperial (Sarmiento 209). “Para disparar pistas todos
vamos a tocar varios instrumentos. La banda va a sonar tal cual está en el disco”, adelanta
el líder de Sucesores.
¿Por qué ese concepto y por qué dos discos?, fue la pregunta. Dani hace historia, cree en varios
motivos y cuenta que el álbum doble se empezó a “cranear” en 2007. “Veníamos de
tocar mucho «Promesas, mentiras y café». Era un repertorio de 20 o 25 canciones en distintas
versiones. Y plantemos afirmar la identidad de la banda hacia un repertorio totalmente nuevo. Y lo
hicimos haciendo un disco doble, porque sólo 30 canciones más podían renovar ese
repertorio”.
El segundo de los motivos es casi fundacional. “Todos escuchamos mucha música, y la
historia del rock que tiene sólo 50 años se ha construido en la vocación de comprar música grabada
y en los shows en vivo”, explica Dani y remata: “Tratamos de defender esa cuestión, no
defender el CD como soporte sino el disco como obra”.
En enero de 2008 Dani y Brun empezaron a preproducir unas 40 canciones. Luego surgió la idea de
que sean un disco de rock y otro de funk, “y eso ayudó a un descarte —añade—, que
cerramos en 27 canciones”. La idea era “retomar las guitarras eléctricas y los teclados
de «Fantástico bailable» (2004) sin desmerecer el aprendizaje de «Promesas...»: canciones cortas,
pocos arreglos y sin capas de sonido”.
Por los constantes cambios en la banda, “que cargaron a estos discos de una cuestión
emocional muy fuerte”, aclara, se misturaron esas dos cuestiones con una banda nueva.
“Dijimos, arranquemos de nuevo con 30 temas como si nunca hubiéramos tocado juntos”. Y
así fue. “Las canciones las arreglamos, las grabamos y después las ensayamos. Por eso el
disco tiene la frescura de la primera vez. Es lo que salió. Ese soy yo. El baterista es el
baterista y así. Es más natural y construye la idiosincrasia de la banda”, dice Dani.
Una parte se grabó en Buenos Aires, en el mítico estudio Panda, y la otra en el estudio portátil
de Pérez. “Nos llevó dos años y percibíamos que estaba quedando buenísimo, que había un
norte, que no pifiábamos. Sentimos por primera vez que un disco hecho entre todos no merecía
explicaciones”. Hace el ademán e invita: “Tomá escuchalo. No quisimos hacer una cosa y
quedó esto. Esta es nuestra música”.
Preguntado si ésta es la obra cumbre de Sucesores, Dani asegura: “No es el pico de nuestra
carrera ni nada. Allí está plasmado lo que la banda es hoy en día. Los discos permanecerán en el
tiempo como testigos de este momento”.
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