El Himno Nacional Argentino suena potente por los bafles del Anfiteatro. Es la conocida señal que precede cada show de Divididos, en medio de las luces apagadas y la ansiedad de las 1.400 personas que agotaron localidades en la noche del viernes -a la que concurrió Escenario- al igual que el sábado, que también se alcanzó el máximo de entradas vendidas según los protocolos.
Como casi siempre, Ricardo Mollo salió a escena y luego lo hizo Diego Arnedo y después Catriel Ciavarella. Pero esta vez, nada sería igual. Porque Mollo se sacó el barbijo, agradeció a su gente y también a la lluvia porque por lo visto ella tampoco se quería perder el primer recital oficial de la vuelta de Divididos tras la pandemia. Mollo vio la emoción de la gente y lagrimeó.
Antes de arrancar “Cabalgata deportiva”, el primer tema después de 10 meses sin tocar en vivo, le dio la espalda al público por unos segundos para tomar aire, y después dio la vuelta y arrancó. “Da la vuelta y besame” habrá sentido en ese momento.
Después vinieron dos horas de rock del mejor. Claro que el repertorio de La Aplanadora del Rock no se caracteriza por ser tan variado. Es más, si habría algo que objetar es que hace largo tiempo que la banda gira siempre sobre la misma lista de temas, canción más, canción menos.
Pero nada de eso contó la noche del viernes. Porque la Señora Emoción fue la maestra de ceremonias en este show que no se puede analizar desde otro lugar que no sea el espacio de reencuentro de un trío que ama a su gente de Rosario y especialmente el espacio del Anfiteatro del Parque Urquiza. Un reencuentro que se hizo esperar, y que continuará en otros escenarios el 4 y 5 de febrero en el Quality de Córdoba, y el 13 y 14 de este mes en el teatro Opera porteño.
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Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital
Precedidos por Ele Mariani el viernes y por Lucky Rivers el sábado, Divididos ofreció dos shows similares en Rosario, con la salvedad de que el sábado ratificó que “el Anfiteatro es uno de los lugares más lindos del país para tocar”; reforzó el pedido por la salud de Rubén Patagonia, y además incluyó, a pedido del público, algunas perlitas de Sumo.
“Cabalgata deportiva” fue el tema que abrió el fuego la primera noche. Catriel parecía un pulpo arriba de la bata; Arnedo recorría el diapasón del bajo con los ojos cerrados y Mollo cambió lágrimas por una sonrisa de oreja a oreja. No era el “Arroz con leche” pero los tres sintieron que alguien les abrió la puerta para ir a jugar.
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Celina Mutti Lovera / La Capital
Se notó cuando el mismo Arnedo, miró a la gente y dijo “qué emoción”. Era el común denominador de esa noche, que siguió con “Salir a asustar” y “Sábado”. Fue raro ver a la gente en sus sillas, con barbijo y sin pararse-y justo en ese tema- pero Mollo instó al público a “cuidarnos entre todos” y el pedido fue cumplido, salvo el final plagado de hits, con remeras al viento y algunos fans que no pudieron evitar levantarse aunque sin moverse de su lugar. Pero todo fue bajo control, como mandan estos tiempos pandémicos.
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Celina Mutti Lovera / La Capital
El momento de bajar las pulsaciones llegó con “Sisters”, “Spaghetti del rock” y “Par mil”, casi como de fogón.
Antes de “Imsomnio”, Mollo dijo: “Lo hicimos antes de esta loca locura de la pandemia”, en referencia al tema que finalmente salió grabado en mayo de 2020, que arranca con un sugerente “le abrí la puerta a los fantasmas”. Esa no era para ir a jugar.
“La alegría es la sanación, no perdamos esto”, dijo el guitarrista en la previa de “Un alegre en este infierno”. Con “Sucio y desprolijo”, dedicado a Pappo, la intensidad rockera fue ganando espacio en una noche inolvidable, que siguió con “Paisano de Hurlingham”, “Rasputín” y los bises con “Paraguay”, “El 38” y “Ala Delta”.
La noche se iba cerrando, ya había pasado el último bis y quedaba en la gente un show repleto de buenas sensaciones.
“Puedo ver pero no sé/ es que todo está muy rápido acá”, cantó Mollo en “Ala Delta”. El tema tiene tres décadas pero parece que la hubiesen escrito ayer. Todo está muy rápido. Y Divididos desafía el paso del tiempo.
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Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital