Actor, galán, querible y popular. Carlos Calvo representó por décadas al actor carismático que tenía un ida y vuelta envidiable con su público. Y también encarnó al ídolo marcado por la tragedia: hace 20 años sufrió su primer ACV y eso detuvo

Actor, galán, querible y popular. Carlos Calvo representó por décadas al actor carismático que tenía un ida y vuelta envidiable con su público. Y también encarnó al ídolo marcado por la tragedia: hace 20 años sufrió su primer ACV y eso detuvo
en gran parte su exitosa carrera. Ayer, después de estar dos meses internado, falleció a los 67 años como consecuencia de las secuelas que arrastraba de dos accidentes cerebrovasculares.
Con su casi un 1,90 de altura, gran simpatía y un innegable poder de seducción, en su época de esplendor su presencia no dejaba indiferente a nadie. Eso lo transformaba en uno de los galanes más admirados de la Argentina y conquistador de
numerosas figuras del ambiente, aunque sin embargo estuvo casado solamente con quien es la madre de sus dos hijos, Carina Gallucci. Pese a la separación que ambos decidieron en 2010, Gallucci lo acompañó hasta sus últimos momentos de vida.
Personalidades de la cultura y el espectáculo despidieron ayer a “Carlín” con emotivos mensajes virtuales. Ricardo Darín, con quien mantuvo una gran amistad de la que luego se distanciaron, escribió en Twitter: “Carlín, discutimos veinte
años, nos reímos a carcajadas veinte años. Hoy dejame que me muera un poco con vos. Descansá en paz, te abrazo fuerte”. Pablo Rago, con quien trabajó en “Amigos son los amigos”, la tira que entre 1990 y 1993 alcanzó hasta 53 puntos de rating,
escribió en su cuenta de Instagram: “Pasamos tantas cosas juntos, tantas emociones. Nos divertimos y nos peleamos como chicos tantos años. Aprendí mucho de vos. Que tengas un buen viaje querido amigo”.
Calvo estudió actuación a principios de la década del 70 y, en 1973, integró el elenco de la obra de teatro “La lección de anatomía”, célebre por sus desnudos. Su salto a la televisión se produjo con ciclos como “Cumbres borrascosas”, con Rodolfo
Bebán y Alicia Bruzzo; “Somos nosotros”, con Aída Luz, y “Profesión: ama de casa”, con Mariana Karr y Betiana Blum —todas durante la TV en blanco y negro—, hasta llegar a “El Rafa”, en 1980 y ya en color, que fue su gran espaldarazo. En
ese programa, protagonizado por Alberto de Mendoza, Calvo era el “Cholo” Minelli, el hijo ingobernable del protagonista, y allí moldeó un personaje entrador, querible y con un potente perfil barrial, que lo acompañó para siempre, hiciera lo que hiciera.
Quizá la excepción haya sido su personaje dramático en la película “Adiós, Roberto” (1985), de Enrique Dawi, en la que un hombre divorciado descubre su homosexualidad
tras una borrachera con un amigo (Víctor Laplace), en uno de los primeros apuntes del cine argentino sobre el tema.
En la pantalla chica lo esperaban otros éxitos: “Juan sin nombre” y “Los días contados”, con Luisina Brando —quien fue su pareja en la vida real—; “Tal como somos”, con Hilda Bernard y Graciela Dufau; “Solo un hombre”, con Marita Ballesteros; “El mago”, con Andrea Barbieri y Edda Bustamante; y la explosiva “Amigos son los amigos”, en dupla con el adolescente Pablo Rago, que llegó a marcar 53 puntos de rating en el prime time. En esa serie, que se emitió de 1990 a 1993
primero en Telefe y al final en Canal 9, el nombre de su personaje era “Carlín”, y ese apodo fue desde entonces su propiedad e identidad en los escenarios y en la calle, lo que confirma que nunca se sabe si primero fue el huevo o la gallina.
A partir de allí todos los programas en que intervino, ya como protagonista o compartiendo cartel, fueron anzuelos seguros para el público por el solo hecho de que él estuviera presente: “R.R.D.T.”, “Drácula”, “El hacker”, “Costumbres argentinas”, “Los machos de América”, “Amo de casa” y “Mujeres de nadie”, que en 2008 fue su canto del cisne en la pantalla chica.
En teatro se destacó en grandes éxitos de los veranos marplatenses, como “Extraña pareja” y “Taxi”, con Ricardo Darín. La ruptura artística y amistosa con Darín se produjo en 1986, cuando ambos iban a acompañar a Susana Giménez en la obra musical “Sugar”, pero su papel fue tomado por Arturo Puig, lo que significó un recordado escándalo.
Sus problemas serios de salud comenzaron en 1999, cuando no pudo terminar las grabaciones de “Drácula” por haber sufrido su primer ACV mientras actuaba en una
obra teatral en Mar del Plata. Luego atravesó una larga internación sanatorial y un viaje a Cuba con fines terapéuticos.
El 8 de octubre de 2010, cuando protagonizaba en Mar del Plata “Taxi 2”, un segundo ACV le asestó una estocada feroz: estuvo dos meses con respirador artificial y,
cuando regresó a su casa, empezó un delicado proceso de recuperación en los movimientos y en el habla. Quedó con graves secuelas, y pasó los últimos años de su vida con acompañamiento y atención domiciliaria, hasta que hace dos meses su familia comunicó su traslado a un centro de alta complejidad, debido a complicaciones en su estado general.




