Curiosear por las plataformas, como cuando se hacía zapping en la tele, puede tener sus beneficios. Y no hay duda que uno de ellos es encontrarse con “Amonita” (Ammonite, el título original), de Francis Lee, protagonizada por esa gigante de la actuación llamada Kate Winslet (sí, la de “Titanic”, pero mil veces mejor) y la impecable Saoirse Ronan (“Hanna”, “Lady Bird”, “Mujercitas”) en Prime Video. Así como en su ópera prima Lee abordaba en “Tierra de Dios” (2017) una trama inspirada en su propia vida para contar una historia de amor entre dos hombres, en “Amonita” (2021) se posiciona en Gran Bretaña a mediados del siglo XIX para visibilizar el derrotero de la paleontóloga Mary Anning (1799-1847), que no solo debió luchar para imponer sus logros científicos que no querían publicarle por ser mujer, sino que tuvo que mantener su deseo oculto hacia personas de su mismo sexo. Francis Lee trabajó en la dirección con un cuidado meticuloso para mostrar ese clima hostil, tenso y silencioso de Lyme Regs, el pueblito costero de Inglaterra donde Mary y su madre montaban su negocio de piedras preciosas rescatadas del mar (amonita es justamente el nombre de una de esas piedras). Nadie como Winslet podría componer mejor a esta arqueóloga endurecida por una vida difícil, con una madre que no relegaba su espacio de poder sobre su única hija viva (sobre diez hijos) en una convivencia desafectivada. Con el mismo gesto huraño que Winslet mostró en “Mare of Easttown”, su Mary será siempre distante en el día a día, incluso ante el gesto de admiración de Roderick Murchison (James McArdle), un hombre poderoso que es capaz de pagarle para absorber algo de su conocimiento. Ella acepta a regañadientes y mirará como de soslayo a su sometida esposa Charlotte (Saoirse Ronan), con quien empezará a vincularse muy de a poco a partir de que la joven está depresiva y Roderick la contrata a Mary para que la cuide debido a que debe ausentarse por temas laborales. De ahí en más comienza otra película, la de ellas dos. Porque la falta de amor que acarreaba cada una y la atracción mutua devino en un encuentro pasional inevitable. Con un erotismo preciso y una sensualidad bien trabajada, la historia va ganando en intensidad a medida que aparecen detalles del pasado de Mary y las llagas de una relación trunca con otra mujer. Narrada desde una fotografía sombría con tonos pasteles, finalmente, “Amonita” es una historia de amor entrañable con dos protagonistas que dejan la piel en cada toma para que cada gesto, especialmente de Winslet, sea infinitamente creíble. Conclusión: si aparece “Amonita” en Prime Video haga play. No hay que dejarla pasar.




























