Turismo

La Barcelona desconocida

El Mercat del Born y los Búnkers del Carmel, dos nuevos atractivos turísticos de la capital de Cataluña que posiblemente no conozcas

Domingo 03 de Diciembre de 2017

Más allá de La Rambla, la Plaza España, La Sagrada Familia, la Barceloneta, Montjuic, la costa, la Torre Agbar, y otros tantos rincones encantadores de Barcelona, la ciudad tiene otros lugares que sólo conocían los propios catalanes, sitios que estaban como escondidos al turismo. Desde hace algún tiempo, el Mercat del Born, que alberga ruinas de la Barcelona medieval, y el mirador de los Búnkers del Carmel, que sirvieron de refugio a una batería antiaérea durante la Guerra Civil Española, son muy buenos motivos para adentrarse en la historia catalana.

El Mercat del Born es un antiguo mercado público y uno de los edificios más importantes de Barcelona, construido con hierro. Situada en la parte baja y este del barrio de la Ribera, es la plaza cubierta más grande de toda Europa y marcó el inicio del modernismo en la arquitectura catalana. El mercado es rectangular, con dos grandes edificios abovedados que se cruzan y cuatro naves más pequeñas. La estructura se apoya en columnas de hierro fundido con un techo plano cubierto de azulejos.

El mercado fue diseñado en 1873 por el arquitecto Antoni Rovira i Trias y construido entre 1874 y 1876 por el maestro de obras Josep Fontserè i Mestre, y el ingeniero Josep Maria Cornet i Mas. La Maquinista Terrestre i Marítima fabricó la estructura de columnas de hierro fundido y caballos metálicos.

El mercado entró en funcionamiento en 1876 y se usó como el mercado central de la ciudad hasta 1971. Al cierre, funcionaba como un mercado mayorista. En los últimos años, el área que rodea el mercado se conoce como "el Born" o su variante castellana: "el Borne". Es una zona aburguesada que está al sur de Carrer de la Princesa, y cuenta con numerosos restaurantes, bares y tiendas.

Tras su cierre y largos años de abandono comenzó sus restauración en 2002 para instalar allí la Biblioteca Provincial de Barcelona, pero durante las excavaciones se descubrieron extensas ruinas de la ciudad medieval. Luego se decidió preservar las ruinas y mover el proyecto de la biblioteca a otra ubicación. Actualmente, el mercado cubre estas ruinas arqueológicas que formaban parte del distrito de la Ribera, que fue demolido a principios del siglo XVIII después de la derrota de Cataluña en la Guerra de Sucesión en 1714. Esta parte de la Ribera fue demolida a la fuerza para dar paso al la construcción de la estructura militar de la Ciutadella, según lo ordenado por el nuevo rey español, Felipe V.

Hoy el Born CCM es un espacio histórico, un núcleo de memoria colectiva y un equipamiento cultural del siglo XXI único en Europa. Allí se recuerdan los hechos de la Guerra de Sucesión y del sitio de 1714, y las trascendentes consecuencias que tuvieron para Barcelona y para Cataluña. El yacimiento del Born permite hacer una aproximación fidedigna a la vida cotidiana de la Barcelona de principios del siglo XVIII, mientras se puede pasear por las calles de la ciudad que en 1713 y en 1714 resistió el acecho de las tropas de Felipe V hasta el asalto final y la capitulación del 11 de septiembre.

Bunkers del Carmel

El otro de los secretos mejor guardados de Barcelona es el mirador de los Búnkers del Carmel, uno de los mejores sitios para obtener vistas panorámicas de la ciudad. Al lugar se puede llegar en automóvil y también en autobús. Hasta hace poco no era muy conocido, pero no hay duda de que se ha convertido en un nuevo atractivo turístico ya que durante todo el día, y sobre todo al atardecer, cientos de visitantes se dan cita para observar la ciudad.

En realidad este sitio es una colina llamada Turó de la Rovira, que está situada a unos 250 metros sobre el nivel del mar. Pese a su nombre, todo el mundo lo conoce como "los Búnkers del Carmel". Durante la Guerra Civil se construyó en la cima del monte una batería antiaérea para defender Barcelona del ataque fascista.

En mayo de 1937 el ejército republicano decidió emplazar en la cima de esta colina cuatro baterías antiaéreas, con cuatro cañones Vickers de 105 mm para derribar las aeronaves fascistas. Un lugar estratégico con vistas privilegiadas para la defensa de Barcelona, la primera ciudad en la historia bombardeada durante dos años sistemáticamente sin objetivos militares. El 25 de enero de 1939 tuvo lugar la última operación de estos cañones, un día después, el ejército franquista tomaba Barcelona.

Actualmente se pueden adivinar las posiciones de estos búnkers, gracias a que quedan en pie algunas paredes y suelos. Además de tener una vista excepcional de la parte "linda" de Barcelona, también se pueden ver otros barrios menos conocidos, como El Carmel, Vilapicina y Guinardó. Gracias a la vista de 360 grados también se puede divisar el Parc Güell y el Tibidabo.

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