La pandemia marcó un antes y un después en nuestras vidas, aquel hecho sin precedentes que nos tocó vivir, nos llevó a reflexionar sobre la urgencia de recuperar el tiempo perdido y la intención de volver a conectar con el disfrute.

Por Carolina Raduan
La pandemia marcó un antes y un después en nuestras vidas, aquel hecho sin precedentes que nos tocó vivir, nos llevó a reflexionar sobre la urgencia de recuperar el tiempo perdido y la intención de volver a conectar con el disfrute.
Quienes amamos viajar, quienes tenían viajes programados o pensaban hacerlo, debieron postergarlos o suspenderlos, mientras la incertidumbre era cada vez mayor, pero también el deseo de proyectar nuevos destinos.
El encierro nos llevó a soñar con playas paradisíacas, montañas, ciudades en movimiento y aeropuertos. Había una pregunta que se imponía todo el tiempo: ¿cómo sería el mundo post pandemia?
En la historia de la humanidad, después de acontecimientos importantes que han generado crisis, se tiende a querer salir hacia adelante como sea. Un ejemplo de esto fue el baby boom (1946-1964) que se generó después de la Segunda Guerra Mundial.
Durante el año 2022 vimos aeropuertos colapsados (sobre todo durante el verano europeo) por quienes tenían viajes re programados o tomaban vacaciones. Fue también durante ese año que se vio un aumento del 90% en las búsquedas online, que incluían la palabra “viajar”.
En la mente de cada uno algo cambió en relación a los viajes, hay quienes nunca habían viajado y de pronto decidieron hacerlo porque ya no querían esperar. Algunos medios llamaron a este fenómeno “turismo de venganza”, y aunque el término no es muy simpático, fue una forma de nombrar la idea de tomar revancha contra el confinamiento que tanta angustia causó.
El 5 de mayo del 2022 la OMS declaró el fin de la emergencia sanitaria por Covid, para ese entonces el turismo nacional e internacional ya se había reactivado. Viajar hoy es un 20% más caro que antes de la pandemia y más aún para quienes vivimos en Argentina. Al momento de sacar un vuelo, por ejemplo, vemos precios más altos y menos beneficios, sin embargo la intención de viajar está presente.
La pandemia dejó un mundo mucho más digitalizado y los viajes son un claro ejemplo de eso. Ya no viajamos repletos de papeles y vouchers, en el teléfono tenemos todo lo necesario. El objetivo es que viajar sea más ágil y fácil. Otra modalidad que ha tomado fuerza es el trabajo remoto, un formato que llegó para quedarse y hacer que la combinación de viajes de placer y trabajo sea posible.
Distintas encuestas muestran que entre los requisitos de los viajeros, hoy se encuentra la flexibilidad para cancelar o reprogramar viajes, una mayor sustentabilidad, viajes “más relajados” y destinos en donde la naturaleza sea la protagonista. Condiciones que no son casuales después de lo que hemos vivido.
El mundo está en constante cambio y movimiento y haber transitado algo tan significativo nos lleva a buscar nuevas formas de vida. Ante esta demanda, el sector turístico está atento a las nuevas necesidades y formas de viajar, buscando reinventarse, y está frente a la oportunidad histórica de poder hacerlo.

