“Amistad, philia, amicitia, amitié, freundschaft, friendship. Sin importar cómo se la nombre, la amistad es una relación tan antigua como la humanidad”. Con estas primeras líneas del libro, las filósofas Laura Belli y Danila Suárez Tomé introducen el tema y empiezan a reflexionar sobre un vínculo que trasciende el tiempo, las fronteras y las generaciones. Filosofía de la amistad es el título de esta obra publicada recientemente por el grupo editorial Penguin Random House que invita a pensar en los distintos modos de relacionarse con otros a partir de la afectividad, la reciprocidad, el cuidado y la confianza.
Las autoras aportan un trabajo de investigación sobre el significado de la amistad en la historia de las ideas y las formas que asume en la actualidad, desde la perspectiva del pensamiento filosófico concebida en tiempos de redes sociales, y reflexionando sobre las relaciones intergeneracionales, la amistad entre mujeres en el seno de los primeros movimientos feministas y el tipo de vínculo que entablan las sociedades actuales con los animales de compañía.
“Las amistades son las relaciones que generamos más libremente y tienen un rol central en el desarrollo de quiénes somos a lo largo de toda la vida. Nos brinda la posibilidad del disenso pero también es un terreno fértil para el diálogo, el encuentro de ideas, la construcción colectiva y una libertad compartida”, afirman a La Capital las filósofas, que también se definen como amigas de la vida.
Belli y Suárez Tomé son doctoras en filosofía por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y docentes universitarias en las materias ética y filosofía feminista de la Facultad de Filosofía y Letras. También se desempeñan como investigadoras del Instituto de Investigaciones Filosóficas (Sadaf-Conicet).
—¿Qué aspectos impulsaron el trabajo de investigación y posteriormente la publicación de un libro sobre la filosofía de la amistad?
—Suárez Tomé: elegimos explorar en un tema que no era uno de los preferidos para trabajar entre nuestros colegas y no se encuentra mucho material disponible. En general se prefiere indagar sobre la familia, los vínculos interpersonales y el amor romántico mientras que la amistad, si bien es un tópico rico en la filosofía antigua, pareciera que no se ha dicho nada más desde Aristóteles. La idea era hacer un curso pero luego durante la pandemia se transformó en un libro.
—Belli: empezamos a investigar y notamos que más del noventa por ciento de los textos estaban en inglés. Quienes hacen filosofía y no hablan el idioma, les queda un poco recortado el universo de las discusiones y problemáticas. Por eso en el libro, salimos también de la parte filosófica histórica y abordamos temas que se están discutiendo ahora como amistad con robots, redes sociales o animales.
—¿Qué les dejó la escritura y análisis de este material tanto en lo profesional como personal?
—Suárez Tomé: en términos de lo profesional, tuvimos la oportunidad de exponer hace poco un pedacito del libro y hubo mucho interés. Ahora podemos discutir con otras colegas sobre este material que creamos a partir de conceptos y eso nos abre la posibilidad de nuevos conocimientos. Además las personas que leen el libro pueden reflexionar sobre sus vínculos en general más allá de la amistad, para el autoconocimiento y el diálogo con otras personas de manera profunda, y no a partir de refranes o frases cortas de redes sociales.
—Belli: pensar la amistad como condición necesaria para llevar una buena vida, y desafiar un poco esta idea de felicidad, que siempre se nos escapa y pensando en la convivencia en armonía, y entendiendo nuestro lugar en el mundo. En este sentido, la amistad es un vínculo libre que acompañó a los seres humanos desde el inicio de la historia y es absolutamente central, y pensar temas como el fin de una amistad por ejemplo, que nos genera angustia y a veces no tenemos palabras para expresarlo, nos ayuda muchísimo para entender que hay vínculos que no se tienen que mantener porque sí y otros que se tienen que seguir cultivando. El título de amigo o amiga no se sostiene para siempre sino que requiere de un trabajo constante, de cuidado del otro y de mutua confianza.
—¿El concepto de amistad hoy está sobredimensionado en los vínculos actuales y a través de las redes sociales?
—Belli: los vínculos se mezclan, amigo o amiga le decimos a quien acabamos de conocer, a compañeras de trabajo y también a quienes nos acompañan desde la infancia. Hay amistades que tienen un componente sexoafectivo y hay otras que pueden darse dentro de los vínculos familiares. Sin embargo, no a toda persona que le decimos amigo o amiga tiene el mismo tipo de relación.
—Cuesta hoy definirla ante una realidad atravesada por el individualismo, los intereses personales, la vorágine de la vida diaria y la virtualidad...
—Suárez Tomé: no es tanto la cuestión de la definición en sí sino que no existe una tendencia a pensar en el sentido y el valor que tiene la amistad en nuestra vida y sus potencialidades, y esa es la apuesta y el desafío del libro: detenernos a reflexionar sobre nuestras experiencias de un modo más profundo, algo bastante complejo hoy en día cuando las redes sociales nos están pautando la idea de amistad como la conexión con otra persona.
—Belli: también pensar en la amistad intergeneracional y qué implican las amistades para los hijos e hijas, o si tenés padres mayores, la importancia de seguir manteniendo vínculos con gente de su edad y de otras edades. Pareciera que la amistad fuera casi exclusiva de los adultos productivos en el pico de su vida, cuando en realidad se da en diferentes momentos de nuestras vidas y tiene diferentes significados. En la infancia, por ejemplo, los padres casi siempre deciden las amistades cuando te llevan o no a la casa de un amigo o amiga y hasta cierta edad no se tiene independencia. En cierta medida ocurre lo mismo con los adultos mayores, que no tienen movilidad muchas veces para visitar a los amigos y amigas y que también dependen de sus hijos, hijas o cuidadores para mantener ese vínculo. Son estos dos extremos de la vida, los que menos se pueden pensar y que socialmente hay que empezar a reconocerlos porque son importantes a lo largo de toda la vida.
—¿Cuáles son las características más sobresalientes de la amistad?
—Suárez Tomé: además de valorar nuestro vínculo más libre, hay algunas otras que están en conjunción y que son tan importantes. La reciprocidad es imprescindible en la amistad, no puedo ser amigo de alguien que no se siente mi amigo al mismo tiempo. Y en tercer lugar, el hecho de compartir determinada intimidad, que se ancla en la vulnerabilidad. El hecho que no podamos vivir en soledad significa que somos interdependientes que necesitamos cuidar a los otros y ser cuidados, y eso nos vuelve vulnerables.
—Belli: en una amistad también se construye confianza, es un vínculo en el que ponemos mucho de nuestro ser y de nuestra identidad.
—¿Son los argentinos y las argentinas tan amigueros como se dice en todos lados?
—Belli: como sociedades latinoamericanas, nuestra sociabilidad tiende a generar más lazos, por una tendencia a la vida comunitaria. Las amistades ocupan en los discursos sociales un lugar importante, y pasa porque somos pueblos y grupos sociales que gustan de compartir espacios, acostumbrados a reforzar los lazos de amistad ante el debilitamiento de otro tipo de instituciones y entendida como refugio frente a la adversidad. Públicamente valoramos mucho más la amistad que en otras regiones o países con diferentes prácticas sociales.
—En este recorrido y exploración sobre la amistad desde una perspectiva filosófica, ¿qué aspectos llamaron más su atención?
—Suárez Tomé: una de las cosas más interesantes para destacar es que la amistad se pensó en los orígenes de la filosofía como un tipo de relación que solo pueden tener los varones y no las mujeres con otras mujeres o con varones. Se reflexiona desde el siglo V a.C. y hasta el siglo XX sobre la amistad como una relación masculina. No obstante los estudios sobre la amistad hoy en día muestran que las mujeres tendemos a establecer lazos de amistad más profundos que los varones, que suelen tener más dificultades para abrirse a la vulnerabilidad y el cuidado. Eso me parece llamativo en 2500 años de historia y en el concepto de amistad.
—Belli: los varones se consideran mejores amigos porque no discuten, no se pelean y mantienen los mismos vínculos desde la infancia y eso está visto como un valor cuando no necesariamente lo es. La posibilidad de poder debatir y estar en desacuerdo es la parte interesante de la amistad. También la amistad es un vínculo muy especial en las minorías, y especialmente en las perseguidas, violentadas o en grupo de inmigrantes o migrantes.
—La amistad intergeneracional es un vínculo que suele pasar inadvertido y que ustedes en el libro le dedican varias páginas.
—Belli: la creencia del sentido común sostiene que jóvenes y adultos pueden ser amigos porque el joven cuida y el adulto enseña, cuando en realidad en la amistad intergeneracional hay que redefinir todos estos prejuicios sobre la edad que dice que la sabiduría es propiedad de los mayores y que los más jóvenes tienen la obligación del cuidado. También es necesario romper la mirada adultocéntrica que concibe que no es importante tanto lo que tienen para decir niños y niñas. Hay siempre posibilidad de aprender y redefinirse y no solo con quienes comparten la misma franja etaria, y ver qué tienen los demás para decir.
—El vínculo que establecen las sociedades actuales con los animales de compañía tiene un sentido muy valioso y acompañaron la historia de la humanidad.
—Belli: seguimos mucho a la filósofa Donna Haraway, quien sostiene que nuestras identidades están conformadas desde los inicios de la humanidad por la relación con los animales de compañía, que no son necesariamente mascotas sino que compartimos nuestras vidas desde los primeros recolectores y cazadores hasta el día de hoy. Estos animales son parte de nuestra identidad y es una manera también de pensarnos como seres humanos y el lugar que ocupamos en el mundo. No podemos desconocer el rol que juegan los otros seres vivos en el ambiente que habitamos.