The Beach Boys son una banda con estatus de leyenda. Detrás de las amigables letras sobre la vida en la playa y las hipnóticas armonías vocales, estaba el todavía subestimado genio de Brian Wilson, que enfrentó severos problemas de salud mental a lo largo de su vida. Y dio lugar a, entre muchos otros dentro de su prolífica creatividad, un disco fundamental: “Pet Sounds”, de 1966.
Disney se puso al hombro la compleja tarea de hacer un documental sobre una banda con sesenta años de historia. Y de una historia cargada de espesura, alejada de la aparente superficialidad de la estética surfer. Por eso, la película dirigida por Frank Marshall y Thom Zinny, titulada con el nombre del grupo y estrenada el pasado viernes 24 de mayo en la plataforma Disney+, hace dos elecciones fundamentales: centrarse en los primeros quince años (aproximadamente) de su carrera, y hacer foco en la lado luminoso del recorrido, abordando algunos puntos de conflicto con énfasis en la resiliencia de sus miembros.
La película fue estrenada casi exactamente cincuenta años después (por diferencia de apenas un mes) del lanzamiento de “Endless Summer”, el disco compilatorio de canciones de sus primeros álbumes, que significó una suerte de revival en la carrera de los Beach Boys tras una de sus primeras grandes crisis. Y es en esa parte de la historia donde la película cierra su retrato, en ese regreso triunfal de Brian y de la banda, dando a entender que de ahí en adelante todo fue color de rosas para el grupo.
Pero no lo fue. Una de las cosas más potentes de los Beach Boys como banda, y también como mito, es la pátina de oscuridad que siempre rondó a un grupo que cantaba sobre la vida bajo el sol en California. “Un lugar soleado para gente sombría”, como reza el título del último libro de cuentos (de terror) de Mariana Enríquez. El padre abusivo de los Wilson (primer mánager), la salud mental de Brian, la muerte temprana de Dennis (vinculada a su abuso de sustancias), momentos de profundas crisis y una serie de personajes polémicos que rondaron la banda en distintos momentos (como el psicólogo Eugene Landy).
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Los directores hacen un uso virtuoso del suntuoso material de archivo inédito que hay sobre los Beach Boys, y lo complementan con entrevistas exclusivas a algunos de los miembros. De esta forma, van construyendo el relato de los orígenes y la consagración de la banda, que a mediados de los 60 se había convertido en “la banda de Estados Unidos”, con niveles de popularidad y éxito comercial altísimos.
En este punto, merece un párrafo aparte la competencia entre los Beach Boys y los Beatles, que se inauguró oficialmente con el famoso desembarco de los “Fab Four” a Estados Unidos en 1964. Con respeto, Brian Wilson señala con sospecha y cierto desdén la falta de refinamiento musical de esa época de los oriundos de Liverpool, mientras sus Beach Boys metían armonizaciones vocales complejas (una de las obsesiones de Wilson) hasta en la más simple de sus canciones. Según cuenta la leyenda, y también el documental, fue en cierta medida la voluntad de “superar” a los Beatles, sumado a su perseverancia y obstinación características, lo que llevó a Brian a componer “Pet Sounds”.
Las voces de la banda
Este no es el primer documental sobre los Beach Boys y probablemente tampoco sea el último. La marca de Disney se muestra sin dudas en el abordaje de Marshall y Zinny, que hacen de su documental un verdadero homenaje y eligen cerrarlo con una imagen que puede parecer ingenua pero resulta conmovedora: los miembros supervivientes de la banda recrean la tapa de su famoso disco “Surfin’ USA” en la misma playa donde se tomó la foto original. En esa reproducción, aparece con claridad una de las mayores virtudes del grupo: su capacidad de permanencia en el tiempo más allá de las dificultades, y su total vigencia a nivel musical.
Los Beach Boys son una banda “sin tiempo”, y por tanto de todos los tiempos, como caracterizó el propio Mike Love en una conferencia de prensa a la que tuvo acceso La Capital. “Qué oportunidad fenomenal, en esta etapa de nuestra carrera, recibir elogios maravillosos de tanta gente, además del trabajo difícil y forense que implicó este documental. Pero estoy honrado y encantado de que esté sucediendo”, aseguró el músico sobre la película.
Brian Wilson
Brian Wilson en acción en el estudio en los primeros años de los Beach Boys, recreados en el documental
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“Para mí, esto fue un sueño hecho realidad. De chico, tenía un amor tan profundo por esta música. Ser parte de este equipo y poder pasar tiempo en lo profundo de la bóveda encontrando estas cosas, fue una experiencia increíble en muchos sentidos”, apuntó por su parte el director Thom Zinny, haciendo referencia al enorme trabajo con material de archivo.
Al Jardine, también presente en la conferencia, siguió la línea del documental (y de las letras de la banda) enfocándose en lo positivo del camino compartido con los Beach Boys. “Tuvimos una experiencia tan enriquecedora cantando esas armonías, y saliendo de gira, y pasándola bien. Creo que somos afortunados porque, a través de las décadas, tuvimos una renovación del público con nuevos fans y toda una nueva audiencia. Decíamos que nuestro grupo objetivo era la gente de ocho a ochenta años. Bueno, ahora nosotros tenemos ochenta”, señaló con humor y alegría el músico de 81 años. “Es un poco milagroso que más de sesenta años después de que empezamos, sigamos cantando estas canciones y teniendo una buena recepción”, agregó Love en este sentido.
A su vez, los miembros de la banda hicieron referencia a lo que significó reunirse para el documental, y volver sobre algunas partes complejas de la historia grupal. “Los tiempos cambian y los individuos van y vienen. Cuando miro la película, siento cierta tristeza porque Dennis y Carl ya no están. Y Brian tuvo sus momentos difíciles. Así que hay una melancolía ahí, pero hay muchísimo reconocimiento del trabajo que hicimos juntos y el amor por la música que nos unió, incluso a pesar de las diferencias que hubo en ciertos momentos”, aseguró .
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También recordaron cómo fue trabajar, desde los primeros momentos, guiados por el genio de Brian Wilson. “Siempre que empezábamos una canción, ya estaba en la cabeza de Brian. El arreglo estaba ahí, así que era muy fácil. Brian ponía su mano derecha sobre las teclas, y cada uno de nosotros era una nota”, recordó Jardine. En el filme, también se recupera la primera vez que, siguiendo a la banda The Four Freshmen, Wilson les propuso a sus hermanos y su amigo cantar con un arreglo de armonización creado por él mismo, dando lugar en ese mismo acto a lo que sería la marca registrada de los Beach Boys por varias décadas.
Finalmente, los directores volvieron sobre uno de los momentos clave de la película: la gesta de “Pet Sounds”. “Creo que la belleza de ‘Pet Sounds’, y está mostrado en la película a través de las voces de los muchachos, es que desafió la idea de lo que una canción de pop pude ser. Creó un nuevo paisaje sonoro. Y es una de mis partes favoritas del documental cuando estos caballeros descubren la dedicación que le pusieron a eso”, aseveró Thom Zinny, en referencia a los testimonios de Jardine, Love, y los demás Beach Boys en el documental.
“La música cambió en ese punto. Y una de las mejores cosas de las que es capaz la película, es de volver una y otra vez sobre el hecho de que siempre fue un proceso colaborativo”, cerró el cineasta.