Mientras las calles rosarinas transitan el que podría terminar siendo el año más violento de la década, las guerras por el control de las calles parecen ir multiplicándose. Entre las sobresalientes por estos días hay enfrentamientos en los barrios Ludueña, Empalme Graneros y Larrea, una porción de la zona noroeste que concentra casi un 20% de los 193 homicidios registrados en el departamento Rosario en lo que va del año; en la zona sudeste, en Tablada y los monoblock ubicados sobre avenida Grandoli (Gutiérrez, Parque del Mercado y el Municipal). Y en el extremo oeste hacia el sur, en Santa Lucía, Godoy y Cabín 9. Sin embargo un cartel tirado sobre el cuerpo de una víctima de homicidio en una calle olvidadas de uno de los barrios más empobrecidos de la ciudad podría significar la exposición de otra guerra más: “Peruano plantate. La mafia no perdona, gil”, decía el cartón escrito a mano tirado sobre el cuerpo de Miguel Eduardo Leiva, asesinado hace ocho días en Cerrillos al 3900, a metros de la canchita donde funciona “El Arco”, referencia de varios puntos de venta de drogas al menudeo en la Vía Honda.
Desde que se tomaron medidas de aislamientos por la pandemia de Covid, en marzo de 2020, la zona registró 16 crímenes. Un cuádruple homicidio, algo inédito para las estadísticas de la ciudad en la última la década, ocurrido la noche del viernes 12 de marzo de 2021 en la entrada del pasillo de Cerrillos al 3700. Innumerables incidencias con detonaciones de armas con y sin heridos. Sólo este mes hubo en Cerrillos al 3900 tres asesinatos en 13 días.
Y además, la semana pasada, a partir de un incidente en el que fortuitamente fueron descubiertos unos pibes que se agarraron a trompadas en una canchita efectivos del Comando Radioeléctrico que patrullaban por la zona terminaron secuestrando dos ametralladoras: una Pam1 calibre 9 milímetros y otra Halcón MRL 85 del mismo calibre, del cual portaban además unos 40 proyectiles.
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“Todos saben que el gran problema del barrio son los kioscos de venta de droga”, suelen repetir los vecinos del sector, a ambos lados de la vía, en las cada vez más usuales crónicas.
Referencias de peso
En esta zona de la Vía Honda, uno de los barrios más pobres y olvidados de la ciudad, sobresalen claramente dos pesadas referencias. Una es la de Ariel “Viejo” Cantero, uno de los socios fundadores de la banda de Los Monos. El Viejo fue detenido en su casa de Avellaneda al 4500 en los últimos días de abril junto a 21 personas como miembros de una banda dedicada a un polirrubro delictivo. Entre los detenidos como integrantes de la banda está Romina “Romi” Berón, hermana de Jesica y Rodrigo “Wititi” Berón, también detenidos en esa investigación, y ex pareja de Nelson “Pandu” Aguirre.
Para los investigadores Cantero encabezaba la organización junto con su actual pareja Rosa Bibiana “Bibi” Montero y otros dos hombres sindicados al frente de sus respectivas células: el bufetero del club Pescadores del Mangrullo de la zona sur Marcos Vera y el condenado por homicidio en Villa Banana Pandu Aguirre.
Según diversas expedientes judiciales en trámite Pandu era el regente del territorio en la Vía Honda donde claramente predomina “El Arco”, en alusión a uno de los arcos de la canchita ubicada en el espacio delimitado por Cerrillos, Deliot, la prolongación de Biedma y Patagones (paralela a las vías).
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El otro nombre referido en la zona es el de Julio Rodríguez Granthon, apodado “Peruano”. Mientras cumple condena a 11 años de prisión desde agosto de 2021 como organizador de tráfico de estupefacientes en la modalidad de comercio está imputado de gestionar desde la cárcel de Piñero la compra de un auto robado luego utilizado por dos sicarios que asesinaron al pastor y ex concejal Eduardo Trasante hace dos años en su casa de San Nicolás al 3600.
Al respecto, el propio acusado negó la vinculación con ese crimen en una nota publicada ayer por este diario en la cual afirmó que sólo quiso comprar y vender un vehículo para ganarse unos pesos y poder sobrellevar su vida en prisión.
Para los investigadores provinciales y federales Rodríguez Granthon es un jugador con capacidad económica y de logística para bajar grandes cargas de cocaína en Rosario y sus alrededores. Una investigación encabezada por la fiscal federal Adriana Saccone y el fiscal de la Procunar Diego Iglesias ligó en noviembre pasado al Peruano con Gustavo Shanahan, ex titular de la Terminal Puerto Rosario, al que según la acusación le compraba dólares en una cueva de Ovidio Lagos al 400.
En serie
La traza del ferrocarril Belgrano que corre paralela a Avellaneda divide a la Vía Honda en dos barriadas bien marcadas. De la vía hacia Avellaneda el ambiente es de barrio pobre, con carencias, pero laburante. Una zona no exenta de violencia que tuvo varios homicidios sobre calle Manantiales, paralela a la vía.
Cruzando las vías por los innumerables pasillos que se presentan se levanta la parte más empobrecida de la Vía Honda, que se desarrolla entre un modesto pavimento y la tierra. Un territorio en el que los carros de tracción humana exponen la supervivencia de cartoneros y cirujas. Y que tiene a Patagones y Cerrillos como las escenografías más mencionadas cuando se trata de homicidios.
La tarde del domingo 21 de agosto no hubo que abusar del pensamiento para decodificar el mensaje junto al cuerpo de Miguel Leiva, a quien remataron en el piso. Por este homicidio hubo cuatro detenidos, dos de ellos de 16 años, y se secuestraron tres pistolas —dos calibre 9 milímetros y una 40— así como un Volkswagen Gol Trend con pedido de captura por haber sido robado.
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En la audiencia acusatoria del miércoles contra Jacinto G.D., paraguayo de 31 años, y Emiliano Iván S., de 18, el fiscal Alejandro Ferlazzo explicó los pormenores del asesinato. “Acá no se vende más”, refirió que dijo el sicario que remató en el piso a Leiva. Y luego dejó sobre el cadáver el cartel en presunta alusión a Rodríguez Granthon y su gente.
Antes de este homicidio se habían registrado otros dos, ambos con tinte mafioso, en la misma cuadra. El miércoles 9 de agosto pasado alrededor de las 16.45 varias personas estaban sentadas a metros del Arco, un lugar que según investigaciones en curso estaba regentado por “Romi” Berón, ex de Pandu. Allí estaban Jorge Bustos, de 20 años; Graciela V., de 44; y su hijo Nelson S., de 13. Todos eran familia. A la hora señalada un VW Gol Trend gris ingresó hasta las entrañas de la Vía Honda y al menos tres hombres armados comenzaron a disparar sobre quienes estaban allí. Bustos recibió un disparo en la cabeza; Nelson S., sufrió una herida de bala en una pierna y Graciela V., un disparo en el tórax y otro en el glúteo. Los heridos fueron asistidos en Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca). El auto usado en el ataque apareció quemado a unas 30 cuadras del lugar, cerca de Choele Choel y las vías, detrás del Centro de Distrito Municipal Sudoeste en el barrio Acindar.
El sábado 20 de agosto, a escasos 50 metros de la canchita, fue hallado el cuerpo de Alejandro Andrés Tourn, de 28 años, en el interior de un Fiat Duna blanco. Estaba recostado sobre el lado del acompañante con varios balazos en el cuerpo. Tenía domicilio en el barrio Cabín 9 de Pérez, donde según fuentes policiales ya había sido blanco de un ataque a balazos.