Mito o realidad. ¿El clásico rosarino constituye una silla eléctrica para los entrenadores? Es una pregunta cuya respuesta hay que buscarla en los archivos, en los hechos concretos y no en el folclore que rodea al derby más pasional del país. Sí es un hecho que varias cabezas de DT rodaron tras perder el choque ante el archirrival, pero no son tantas como se puede presumir, teniendo en cuenta que se trata del partido que es catalogado como el puede salvar el año o bien condenar a la crítica despiadada al equipo perdedor. Más allá de todo, sí el clásico es una enorme caja de resonancia donde cada acción se potencia a niveles incalculables, ya que en este partido los errores pasan a ser defectos imperdonables y los aciertos se consideran virtudes supremas. Este domingo, a las 14, en el Gigante de Arroyito, volverán a mezclarse los colores auriazul y rojinegro y habrá héroes y villanos.
En estos últimos 35 años solamente 5 entrenadores, sobre los 36 que perdieron un clásico, es decir el 14 por ciento, renunciaron o fueron despedidos luego de esa derrota en el derby de la ciudad.
Por ello los entrenadores también serán actores protagónicos de la contienda del fin de semana. Con el Kily González que llega en la cuerda floja y un traspié podría eyectarlo del cargo. Y con Javier Sanguinetti en un contexto de inicio de ciclo, con la responsabilidad de hacer un buen partido, pero sin la guillotina sobre la cabeza. Sin dramatizar, ya que siempre se trata de un partido de fútbol, el más hermoso porque lo juegan todos los rosarinos y las rosarinas, igual no hay que ocultar que es un encuentro especialísimo y que suele pasar facturas, algunas que se pagan con el propio pellejo, en efectivo y en el acto.
Por eso el clásico del domingo no será un partido más, a pesar del resultado y las consecuencias que arroje. En la previa pareciera que el Kily González se juega muchísimo más que Sanguinetti, pero este razonamiento no debe ser tan lineal. Es cierto que el DT canalla está acorralado por el rendimiento y los últimos resultados y que su equipo debe mostrar una reacción radical. Pero para el DT leproso no será para nada una tarde de esparcimiento. Porque tiene la gran oportunidad de regalarle una alegría grande a los hinchas del Parque y comenzar a ganarse el corazón de la tribuna rojinegra. Pero lo que no puede ocurrir es que Newell’s repita la última flojísima presentación en Arroyito, donde cayó 0-3 cuando era conducido por el Mono Burgos. Y Sanguinetti lo sabe mejor que nadie.
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Mario Zanabria. En 1997 cayó 4 a 0 y dejó de ser DT leproso.
Bien vale la pena repasar los casos en las últimas décadas donde hubo entrenadores removidos tras el derby de la ciudad. Hay que decir que desde la temporada 1986/87, que fue cuando se hizo la última gran reestructuración del fútbol argentino, que con la creación del Nacional B pasó a tener cinco categorías, se disputaron 71 clásicos rosarinos. En los cuales hubo 36 ganadores (20 veces Central y 16 Newell’s), 33 empates y dos partidos que la AFA le dio por perdido a ambos equipos.
En estos últimos 35 años solamente 5 entrenadores, sobre los 36 que perdieron un clásico, es decir el 14 por ciento, renunciaron o fueron despedidos luego de esa derrota. Lo que significa que el 86 por ciento de los técnicos que se fueron vencidos en el partido más pasional del país, se sentaron en el banco de suplentes en el partido siguiente. Es cierto que algunos se quedaron pero muy debilitados.
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Víctor Púa. En 2004 el uruguayo cayó en el derby.
Aunque, en algunos casos, esa caída haya sido influyente para despedirlo un tiempo después, pero no en ese mismo encuentro. Como por ejemplo el de Alfredo Berti en Newell’s, que luego de perder 1 a 0 ante Central en el Coloso el 6 de abril de 2014 (gol de Franco Niell), cuatro días después, el 10 de abril de ese año, perdió de local 3 a 1 frente a Atlético Nacional y quedó eliminado de la Copa Libertadores y allí se fue del club.
Lo que siempre hay que tener en cuenta es que se trata de un partido de fútbol y que las cosas “realmente importantes de la vida” no están dentro de una cancha ni mucho menos. El clásico es la máxima fiesta deportiva de la ciudad y jamás debe ser considerado una guerra, a pesar de que en algunas ocasiones haya personajes que paguen los platos rotos.
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Pablo Marini. En 2007 Pomelo cayó en el Coloso y se fue.
Los cinco DT que perdieron y tuvieron que irse
14 de abril de 1991 - Carlos Aimar
Fue en la 8ª fecha del Clausura 1991 cuando el Newell’s de Bielsa ganó 4 a 0 en el Parque, con dos goles de Ariel Cozzoni, Mauricio Pochettino y Fabián Garfagnoli. El cotejo fue suspendido a los 86’ por incidentes con la parcialidad auriazul. El conjunto del Cai Aimar había llegado al clásico sin triunfos en el torneo: 3 empates y 4 caídas.
23 de noviembre de 1997 - Mario Zanabria
El Central de Miguel Russo se impuso 4 a 0 en Arroyito, con gritos de Rubén Da Silva, Eduardo Coudet, Marcelo Carracedo y Horacio Carbonari, en la fecha 14 del Apertura 1997. El partido finalizó a los 65’ por inferioridad numérica de Newell’s ante una lesión de José Herrera. La lepra en esos momentos estaba con 7 jugadores y había agotado los cambios reglamentarios.
22 de agosto de 2004 - Víctor Púa
El ciclo del entrenador uruguayo en Central, en el Apertura 2004, duró solamente dos partidos. En la primera fecha los canallas cayeron 3 a 1 frente a Arsenal en Sarandí y tras perder 1 a 0 frente a Newell’s en Arroyito con gol de Julián Maidana, Púa dejó el banco auriazul.
16 de septiembre de 2007 - Pablo Marini
En una tarde lluviosa, los canallas ganaron 1 a 0 con gol del colombiano Martín Arzuaga de penal, en cancha de Newell’s, en la 9ª fecha del Apertura 2007. El conjunto de Carlos Ischia terminó jugando con 9 futbolistas por las expulsiones de Gervasio Nuñez y Emiliano Papa, y esta situación precipitó la salida de Marini.
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Lucas Bernardi. El clásico de 2016 fue el punto final para Lucas.
14 de febrero de 2016 - Lucas Bernardi
Fue la última renuncia de un entrenador tras perder un clásico. El equipo de Coudet ganó 2 a 0 en el Gigante (Marcelo Larrondo y Marco Ruben) en la segunda fecha del torneo Transición 2016. Esta caída fue el disparador para que Bernardi deje el cargo de entrenador leproso.
Yudica y Juan José López
En este periodo hubo otros dos entrenadores que su último partido fue el clásico, pero su renuncia no estuvo emparentada con una derrota. Son los casos del Piojo Yudica, que en el último partido del campeonato 1989/90 fue el DT de Newell’s ante Central cuando los canallas iban ganando 1 a 0 con gol de Pedro Uliambre en el Gigante pero luego hubo incidentes entre las hinchadas, tras una patada de Cozzoni a Albarenque, y la AFA le dio por perdido el partido a ambos.
Y el otro fue el de Juan José López, de Rosario Central, que en la fecha 11 del Apertura 2001, tras igualar 1 a 1 en el Parque (goles de Hernán Encina y Nicolás Pavlovich) como venía teniendo diferencias con los dirigentes auriazules dejó su cargo.