Hace rato que El Enredo teje en Rosario. Siempre entre mujeres y siempre en contextos de encierro. Sin embargo, primero desde los altos de la Unidad 5 cuando todavía funcionaba en la casona de la calle Teddy y ahora desde la cárcel de 27 de Febrero y Circunvalación, esos tejidos fueron encontrando las formas de cruzar esas fronteras y hacerse visibles. Y así también a sus hacedoras. Esta vez y en el marco de la 24ª edición de la entrega de los Premios Juana Manso, el escenario del afuera de ese hacer de las mujeres privadas de su libertad será el Museo de la Ciudad, en el parque Independencia, que mostrará desde este viernes, a las 18, "Bordados del Margen. Experiencias creativas en contexto de encierro". Un espacio que se arma de forma colectiva como el trabajo mismo de tejido, bordado y enredo que llevan adelante las mujeres y donde el museo, a través de su propuesta de Valijas Didácticas, exhibirá una veintena de imágenes y textos que hacen historia sobre los modos de encierro de las mujeres en Rosario.
Como espacio de aprendizaje, pero sobre todo de encuentro e intercambio semanal, El Enredo nació de la mano de Marina Gryciuk, Gimena Galli, María Blanco y Olga Moyano en 2015. Técnicas textiles, intercambio de saberes y experiencias para la producción de objetos se fueron trabajando a través de técnicas de bordado, tejido, macramé, cestería, pintura y dibujo con las mujeres privadas de su libertad que voluntariamente se acercaron a la propuesta.
"Nuestro objetivo fue desde el brindar herramientas y recursos para que las mujeres en el penal adquieran técnicas para trabajos manuales y desarrollen sus capacidades artísticas y laborales. Queremos colaborar en su inserción laboral y social", señala en sus bases el proyecto que por entonces comenzó funcionando en la Unidad 5, cuando aún estaba en la zona norte, hasta la actualidad que junto con "las chicas" se trasladó al Centro Penitenciario que se levantó en el borde oeste de la ciudad.
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Desde 2015, coordinado por Marina Gryciuk, Gimena Galli, María Blanco y Olga Moyano, la experiencia El Enredo teje entre las mujeres de la cárcel de Rosario.
De a poco y a lo largo de estos ocho años ese hacer permitió visibilizar a través de su trabajos a las mujeres privadas de su libertad. Uno de los primeros pasos fue la autorización de comercialización de sus productos en la Feria del Bulevar, donde eso que se elaboraba adentro se podía ofrecer en el afuera a través de la organización Mujeres Tras las Rejas.
En 2017 llevaron adelante una experiencia colaborativa con el artista brasilero Marcio Almeida para “Bienalsur” en el Centro Cultural Parque de España y dos años más tarde, en el mismo espacio, realizaron el proyecto “La que soy”, una experiencia de autorretratos desde una perspectiva de diversidad género entre mujeres libres y privadas de la libertad.
Hubo muestras en el mismo centro de detención y afuera, e incluso a través de sus obras se han hecho presentes en espacio de arte no sólo de Rosario, sino también de Córdoba, Buenos Aires y Chile.
"Bordados del Margen. Experiencias creativas en contexto de encierro" reúne ahora en El Invernadero del Museo de la Ciudad parte de ese recorrido, donde se da no solo el intercambio de saberes, sino también la adquisición de herramientas para transitar el encierro y la libertad.
Así, el espacio se llenará de bordados, de rostros, de las emociones que las atraviesan y los trabajos que colectivamente fueron llevando adelante en diferentes talleres.
Desde el Buen Pastor
Junto esos trabajos y de la mano del proyecto educativo Valijas Didácticas con las que el museo trabaja desde hace una década llevando propuestas a instituciones que lo solicitan, se podrá hacer en el mismo espacio un recorrido a través de imágenes y textos vinculadas a la historia del encierro de las mujeres en Rosario: "Mujeres presas, mujeres invisibles".
El material, elaborado por el museo junto a organización Mujeres Tras las Rejas en 2019, reúne las voces de algunas mujeres privadas de su libertad que se entrelazan con fotografías exhibidas y construyen así un retrato del estar cotidiano en las distintas instituciones que históricamente conformaron el encierro en Rosario.
"El sentido de ese trabajo fue recuperar la historia de vida de algunas de esas mujeres y ese es parte del material que aparece en las 20 imágenes y textos que estarán disponibles", contó Celeste Mujica, coordinadora del Departamento de Educación del Museo.
Allí, se puede ver, según detalló, desde la escuela que funciona dentro de la unidad de detención y el taller El Enredo hasta la historización del encierro de las mujeres en la ciudad: las primeras formas de detención en el llamado asilo El Buen Pastor, pasando por la calle Teddy hasta la situación actual en el Centro de Detención.
Y junto a ese material, un bordado que las propias detenidas elaboraron colectivamente bajo la coordinación de María Blanco, y que acompaña al material a cada lugar que visita.
"El foco está en visibilizar las situaciones actuales", señaló Mujica, que aseguró que aparecen entre otras cuestiones una central como es "la relación de todas estas mujeres con sus hijes".
Ni tan buenas ni tan malas
También durante el fin de semana y como parte de la agenda de marzo, la cita del domingo, a las 10, al recorrido del Parque Explorado también tendrá perspectiva de género y dialogará con la muestra "Pichincha, historia de la prostitución en Rosario 1914-1932" que aún puede verse en el edificio principal del museo.
"Las buenas (pero no tanto) y las malas mujeres" es la convocatoria a caminar el parque Independencia recuperando la vida y las huellas de las mujeres de la alta sociedad rosarina que lo transitaron a principios del siglo XX y que termina, en el interior del museo, en la última visita mediada a la muestra de Pichincha.
Allí, en cambio, siguiendo los pasos de las consideradas "malas mujeres" que fueron parte de la vida prostibularia rosarina en los burdeles de Pichincha durante el tiempo que duró la reglamentación de la prostitución en la ciudad hasta los años 30.