La música es una experiencia sensorial y si se escucha con sonido holofónico se convierte en un momento placentero. A eso apunta Hugo Zuccarelli, quien se autodefine como “el inventor del sonido holofónico” y lo respalda su labor en el disco “The Final Cut”, de Pink Floyd (su apellido figura en los créditos) y producciones junto a Michael Jackson, Stevie Wonder, e incluso Disney y la Nasa. Hasta el mismísimo Paul McCartney conoció su trabajo en los 80, cuando estaba gestando el disco “Pipas de la paz”, pero no hubo fumata blanca en este caso. Por lo pronto, Zuccarelli y sus parlantes de alta gama llegan a Rosario, más puntualmente al complejo Nuevo Monumental, para que los espectadores vivan la experiencia de escuchar sus discos preferidos, a oscuras, para que la única luminosidad pase por la música en estado puro.
Las autoridades del Monumental harán hoy, a las 20.30, una invitación para la prensa e invitados, no abierta al público en general, para presentar en sociedad a Hugo Zuccarelli y su sonido revolucionario. Pero antes, La Capital tuvo acceso a escuchas exclusivas, en las que se pudo comprobar que discos clásicos del rock pueden sonar de otra manera y hasta es posible oír instrumentos, acordes o ruidos de ambiente en una grabación (desde la respiración del músico hasta el cambio de acorde en el diapasón de la guitarra) que antes nunca se habían percibido.
El público lo podrá confirmar en las funciones del viernes 18 de febrero, en la escucha del disco completo de “El lado oscuro de la luna”, de Pink Floyd; el sábado 19 en el especial de Harry Stiles y el domingo 20 a través de “Comfort y música para volar”, de Soda Stereo, siempre en el horario de las 20.30 y en el complejo Nuevo Monumental de San Martín y San Luis (entradas a la venta en nuevomonumental.com).
Con un entusiasmo desbordante por mostrar esta experiencia en Rosario, Zuccarelli dialogó con este diario para volcar las sensaciones de esta nueva modalidad de escucha y revelar algunos secretos del tan mentado sonido holofónico.
—¿Cómo explicarías qué es el sonido holofónico a alguien que no entiende nada de sonido?
—En cualquier sonido microfónico vos estás grabando el sonido del instrumento, pero yo con la holofonía grabo a alguien escuchando y vos escuchás lo que escucha esa persona: yo grabo una escucha. O sea, grabo información cognitiva para que el cerebro crea que está sucediendo lo que está sucediendo, son sonidos indistinguibles de la realidad. La experiencia hace años que la hacemos en Buenos Aires, y me tocó ver, en un especial de Harry Stiles, que había fans que salieron llorando cuando escucharon el sonido del cantante como si les cantaran a ellas.
—¿Qué es lo nuevo que va a recibir la gente a través de estas escuchas a oscuras?
—Lo que más me gusta de la gente es la relación emotiva que tiene con el artista. Cuando nosotros apagamos la luz y empieza la música a la gente le agarra por sorpresa sentir la presencia del artista. Estamos acostumbrados a escuchar melodías, ritmos y canciones, pero eso parece plástico; en cambio cuando te apagan la luz y sentís los timbres de los instrumentos exactamente como cuando estás en la habitación, cuando tu membrana auditiva vibra como vibraría si el muchacho que está cantando te lo cantara a vos personalmente hay una receptividad diferente, es como que tu cerebro abraza al artista y lo empezás a entender mejor.
—¿Querés decir que escuchar sonido holofónico sería casi como oír un show en vivo, con luces apagadas?
—Una de las razones por las cuales la gente va a un evento en vivo es para verlo cantar, actuar, sufrir al artista. Pero en el disco no lo vemos, lo escuchamos. Acá en la oscuridad, y sin ningún tipo de imágenes, se produce como una alucinación, porque sentís la presencia de todos los músicos que están en diferentes lugares de la habitación, escuchás una estereofonía completa, o sea te sentís el centro de atención de un grupo de personas que están haciendo algo lindo para que a vos te guste. Entonces de alguna manera te sentís agradecido que esta gente te está eligiendo a vos para que sientas el placer de escucharlos, están tocando solo para vos, no para todo el mundo. La sala se pone a oscuras, y si vas a escuchar el disco completo de “El lado oscuro de la luna”, es como si Roger Waters dijera “hoy vamos a grabar el disco, quiero que vos vengas, te sientes ahí, no hagas ruido, y lo que vas a terminar escuchando será el disco completo, sin instrumentos desafinados, ni fallas de voz, es la toma perfecta la que vos vas a escuchar”.
—¿Por qué nace el audio en parlantes holofónicos?
—El parlante holofónico nació de una necesidad, yo necesité inventar un parlante que no existía. Yo viajé a Italia donde inventé la holofonía porque descubrí cómo funciona el oído humano. Mi experiencia era hacer grabaciones con sonidos indistinguibles de la realidad, o sea si yo grabo un auto en medio de la calle y después te hago escuchar con auriculares eso, en un momento en que no pasa ningún vehículo, te asustás porque sentís que el auto lo tenés encima y te puede pisar. Bueno, ese descubrimiento me llevó a trabajar con gente como Paul McCartney, Pink Floyd, Roger Waters en el disco “Los pro y los contra de hacer dedo”, Stevie Wonder, Lionel Richie, Steve Vai, con Disney, con la Nasa, y acá en la Argentina hice la gira “De Usuahia a la Quiaca” con León Gieco y Gustavo Santaolalla. Allí descubrí que el problema era que el sonido holofónico se escuchaba solo con auriculares. Pero una vez, cuando estuve con Rick Wakeman, tecladista de Yes, me pidió que lo probemos en parlantes y no en auriculares, y a partir de ahí comenzó todo, que terminó en experiencias de teatro ciego y después en Capital en el Konex y en el Auditorio Kraft a sala llena. Y ahora llegamos a Rosario.
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Junto a PInk Floyd. Roger Waters, David Gilmour y Hugo Zuccarelli, en los 80, cuando grabaron "The Final Cut".
—¿Qué aprendizaje te dio trabajar junto a Pink Floyd, Paul McCartney y Michael Jackson, entre otras figuras?
—Lo que más me impresionó de todos ellos fue que en un momento se bajaron del caballo y fueron humildes. Yo, dos semanas antes de estar con Paul McCartney estuve a punto de pedirle un autógrafo a un pibe en Italia que me dijo que estuvo en un estudio de grabación con él. Y después yo estaba sentado con McCartney casi tomando mate, aunque él no toma mate. Ahí comprobé que todos somos humanos, todos tenemos sangre roja...
—Y a todos nos gusta escuchar música.
—La música es una experiencia emotiva y sensorial, y escuchar con este sonido un disco que te gustó desde siempre, hasta te puede remontar a la niñez o la adolescencia. Y eso es algo que toda la gente te lo agradece.