¡Abracadabra, pata de cabra, pupuf, pupuf, pupuf! La varita mágica golpea la galera y el mago hace brotar una flor ante la mirada fascinada de los chicos y chicas de primer grado. Así comienza una clase cualquiera en la Escuela Primaria Nº 488 Carlos Casado de la localidad de Casilda, donde cada lección es una puesta en escena. “Los chicos ya naturalizaron estas actividades y las obras de teatro que vienen a ver a la biblioteca”, dicen las maestras. Y es que en la primaria de la ciudad ubicada a 56 kilómetros al oeste de Rosario, se desarrolla un proyecto de alfabetización basado en la educación por el arte, donde la magia, la música, la poesía y el teatro de títeres forman parte del cotidiano.
El generador de tanto asombro infantil es Emanuel Santancini, bibliotecario, promotor de lectura y titiritero. Abre la puerta de la biblioteca y recibe a La Capital enfundado en una capa brillante con estrellas y nariz de payaso. Tiene un arsenal de títeres, marionetas, libros artesanales y recursos destinados a sorprender. Pero dice que él no trabaja solo y presenta a Adriana Miliszkevich, la docente de plástica. También menciona a la maestra de música y explica que el área artística trabaja como equipo junto a cada docente de grado para darle forma a un proyecto pedagógico en el que, a simple vista, los aprendizajes nacen del disfrute y el asombro.
Las experiencias de educación por el arte y de promoción de la lectura que tienen lugar en la Carlos Casado supieron trascender la ciudad de Casilda para presentarse en distintos espacios de formación docente. “Hemos presentado nuestro modo de trabajar, de incentivar a los chicos a través de la dramatización, mediatizando los aprendizajes y acercando lo pedagógico con otros lenguajes”, explica Adriana.
Tenían qué mostrar y así lo hicieron. En agosto del año pasado compartieron experiencias en el Primer Congreso Federal de Educación Artística, organizado por el Ministerio de Educación de Santa Fe. Luego participaron en la celebración de los 20 años de la Red Cossettini, exponiendo sus proyectos como experiencias pedagógicas en clave Cossettini. Y sobre fin del 2022 fueron parte del encuentro “Comunidades lectoras de orilla a orilla”, organizado por la cartera educativa provincial, en el que se reunieron mediadores que impulsan el Plan Nacional de Lecturas, donde contaron sobre sus experiencias de difusión artística y literaria.
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La magia y el asombro se hace presente en la biblioteca escolar, ante la atenta mirada de las nenas y los nenes de primaria.
Silvina Salinas
De capas y guardapolvos
Desde el espacio escolar, Emanuel se dedica a la promoción de la lectura con el objetivo de que las infancias se zambullan con entusiasmo en los distintos universos que ofrece la literatura. Una finalidad que lo condujo a comprometerse con otras formaciones que capitalizó en beneficio de las aulas, como la de clown, la narración oral y los títeres. Habilidades que también llegan a las familias de los estudiantes a través de los videos que produce en su canal de YouTube.
La emoción que percibe en los chicos nace desde la primera puesta en escena que se realiza durante el inicio de clase, donde él lleva a cabo una perfomance en la que aparecen y desaparecen cosas, y por la cual en adelante lo llaman “el mago”, y quedan ávidos de trucos y fantasía.
Sobre sus inspiraciones, cuenta que se sintió impulsado a tomar este camino cuando años atrás conoció el proyecto de los susurradores. Una idea que nació en Francia en el 2000 cuando un artista, frente al malestar de la población, salió a la calle con tubos de sedería para susurrar poesías a los oídos de los peatones. “La idea llegó a la Argentina a través de Mirta Colángelo, una narradora y educadora por el arte de Bahía Blanca”, indica Emanuel, y deja ver en su relato la convicción de que la poesía en oído y boca de las infancias tiene la potencia de transformar lo imposible.
Para los docentes, las obras de teatro en la biblioteca ofrecen, en términos educativos, un amplio abanico de oportunidades. Para Emanuel, “el encuentro con los títeres les muestra a los chicos algo diferente de lo que ven usualmente en las pantallas, porque es un encuentro con lo artesanal”. Por su parte, Adriana destaca la potencia de la sorpresa y del “momento único” que se produce cuando comienza una función. “La idea es incorporar en ellos el lenguaje teatral y brindar acceso al teatro, que muchas veces las familias no tienen”, dice y destaca que desde que incorporaron estos espacios pudieron apreciar cómo algunos chicos que no hablaban en clases, con títeres en mano comenzaron a expresarse.
Pizarrón, teatrillo y pantalla
En diálogo con La Capital, Emanuel cuenta cómo fue tomando forma este proyecto de alfabetización por el arte y promoción de la lectura que nació en plena pandemia, con la producción de videos educativos. La virtualidad dio nacimiento NotiCasado, un noticiero con títeres para la difusión artística y literaria, que desde YouTube comparte aprendizajes a toda la comunidad educativa.
“Durante la pandemia teníamos el objetivo de sostener el contacto con los chicos, por eso comenzamos a filmar videos con títeres”, cuenta el bibliotecario, y recuerda: “El primero que hicimos fue un homenaje a Quino, así que toda la escuela trabajó sobre sus historietas y personajes. Hice un video con los títeres de Mafalda, su papá y su mamá. Ese video funcionó mucho, vimos el entusiasmo de los chicos y las familias, por eso redoblamos la apuesta y comenzaron a trabajar en la creación de un noticiero”.
Luego del confinamiento, las puestas en escena continuaron en las aulas, pero NotiCasado permaneció para seguir compartiendo con la comunidad educativa los proyectos que se desarrollan en la escuela.
En las aulas de la Carlos Casado, además de las tizas y el pizarrón también tienen protagonismos otros recursos, como los trucos de magia, un teatrillo, cabezudos, títeres, libros pop up y hasta un kamishibai. “Los chicos todo el tiempo piden magia, títeres y cuentos”, dice Emanuel, o “el mago” como le dicen los estudiantes.
En la escuela primaria Nº 488 toda la currícula escolar es susceptible de ser puesta en escena. Aprender el abecedario a través de la magia difícilmente se olvide cuando las letras aparecen a través de trucos que despiertan asombro. Los títeres también se vuelven grandes aliados, como La gallina Turuleca, con la que se aprenden los números y se trabaja en el reconocimiento de los cinco sentidos. La música y la poesía siempre están presentes. Las obras de Canticuénticos, María Elena Walsh y Laura Devetach son elegidos por el equipo docente para trabajar diversos contenidos. Luego la producción del video permite que el show pueda disfrutarse fuera del horario escolar.
Aquella idea inspiradora de los susurradores logró materializarse en Casilda con los chicos de la escuela. Trabajan con tubos y paraguas, dos elementos que se combinan para armar un susurrador: “El paraguas se llama PUP que significa «pequeño universo portátil» y sirve para que cuando decís un susurro no salga volando y se pierda en el aire, sino que se quede en ese universo de espacio”, explica.
En una primera instancia los chicos trabajan en crear los susurradores y conocer su historia, y luego salen a la vereda a susurrarles a los vecinos en días especiales, como por ejemplo el Día del Lector o el Día de la Poesía. El bibliotecario también suele trabajar con un kamishibai, una práctica tradicional japonesa para narrar historias a través de ilustraciones. “Porque en ellos hay una fascinación por las imágenes”, confirma.
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Un títere de María Elena Walsh es parte del arte que despliega el bibliotecario.
Silvina Salinas
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La experiencia de “los susurradores” fue otra de las propuestas desarrolladas en la escuela de Casilda.
De historias y personajes
“Tengo un personaje que es el Ratón Pérez, lo uso siempre porque es como un hilo conductor. Es una copia de un libro de Itsvansch que se llama El ratón mas famoso. El libro cuenta que el Ratón Pérez además de coleccionar dientes de leche colecciona libros. A mi me sirve para decirles a los chicos: hoy Pérez nos trajo este libro, y funciona como un presentador de la historia que vamos a contar”, explica.
El Grillo Cri Cri también es protagonista, como Mafalfa y Felipe. En el teatrillo hay una luna entera y una medialuna, un genio de la lámpara de Aladino, y cabezudos de todo tipo. “Ahora tengo un títere que es una réplica de María Elena Walsh, también tengo a Doña Margarita que utilizamos siempre para trabajar poesías. Es una margarita a la que no regamos con agua sino con palabras y frases, y se transforma en una flor poeta”, agrega.
Las obras literarias atraviesan todos los niveles de la escuela primaria. Este año El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, será el protagonista de todo el ciclo lectivo y se trabajará de 1º a 7º grado. Emanuel recuerda cómo fue presentado frente a los estudiantes: “El primer día de clases hicimos una obra que escribí. En escena aparecían maestros que acomodaban y buscaban libros hasta que encontraban uno gigante de madera y de su interior salía otro que es un títere que contaba que adentro de los libros viven personajes que toman vida y se quedan para siempre con nosotros. A partir de ahí empezaban a salir distintos personajes, como Pinocho, el conejo de Alicia, una bruja, y por último salió un Principito, ese personaje especial con el que vamos a trabajar durante todo el año”.
Desde ese momento, los chicos y chicas leen junto a sus maestras un capítulo del clásico infantil que cumple 80 años, para luego revivir las escenas a través del teatro de títeres. La representación teatral se realiza cada semana, y en cada puesta en escena comienzan a tomar protagonismo la rosa, el zorro y el rey.
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Silvina Salinas
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Capa, galera y nariz de payaso, la vestimenta que elige Emanuel en sus clases.
Silvina Salinas