Practicar deporte es una de las mejores decisiones que puedes tomar para cuidar tu salud. Sin embargo, antes de comenzar a realizarlo o inscribirte en ese torneo, hay un paso fundamental que no debe faltar: la evaluación médica predeportiva (EPD).

Un estudio simple, pero fundamental, que permite detectar riesgos a tiempo y asegurar que la actividad física sea sinónimo de bienestar y no de peligro
Practicar deporte es una de las mejores decisiones que puedes tomar para cuidar tu salud. Sin embargo, antes de comenzar a realizarlo o inscribirte en ese torneo, hay un paso fundamental que no debe faltar: la evaluación médica predeportiva (EPD).
No es solo un papel para presentar en el gimnasio, torneo o en el club. Es un examen médico integral diseñado para detectar factores de riesgo o patologías preexistentes que podrían ponerse de manifiesto durante el esfuerzo físico.
El objetivo principal es la prevención, especialmente de eventos graves como la muerte súbita, y la detección temprana de afecciones cardiovasculares, respiratorias o metabólicas.
¿En qué consiste la Evaluación Médica Predeportiva? Dependiendo de la edad, los antecedentes personales y el nivel de intensidad del ejercicio, una evaluación integral debería incluir:
“El sistema cardiovascular evoluciona con los años y, por lo tanto, los riesgos asociados al deporte también cambian. Las evaluaciones se adaptan para detectar las patologías más frecuentes en cada etapa de la vida”, afirma el Dr. Juan Martín Galiano del staff de Grupo Gamma.
En este grupo, el objetivo principal es detectar anomalías congénitas o hereditarias, entre ellas:
A partir de esta edad, el foco cambia de lo genético a lo adquirido. El riesgo principal está relacionado con el estilo de vida.
“El deporte es salud siempre y cuando se realice de forma responsable. El "apto médico" es el primer paso para disfrutar de una vida activa y segura”, recuerda el especialista.