El fútbol es un fenómeno cultural, social y político, aunque haya voces en contra que opinen que solamente se trata de meter la pelota adentro del arco. El Mundial de Qatar 2022 es el reflejo de toda clase de tensiones. Están los que pretenden mantener el fútbol en un “estado de pureza”. O sea, conservar el statu quo y continuar con la situación de privilegio y de desigualdad que impera en el mundo, y del que no está exento el fútbol. Del otro lado se encuentran los que aprovechan semejante manifestación popular para cuestionar o criticar, aunque desde la Fifa se intente silenciarlos.
Qatar es escenario de toda clase de manifestaciones, ya sea en contra de la nación anfitriona porque considera un delito la diversidad sexual, como lo hizo la selección de Alemania, hasta el gesto de respaldo a las víctimas de represión en su propio país, tal el caso del representativo de Irán.
La selección de Alemania, más precisamente su arquero y capitán Manuel Neuer, tenía previsto lucir un brazalete con los colores del movimiento LGTBQ+, como una forma de cuestionar a Qatar. La Fifa amenazó con un castigo y entonces todos los jugadores posaron para la foto tapándose la boca, una protesta contra la censura.
En cuanto a Irán, decidió no cantar el himno en el debut, en respaldo a los compatriotas que se manifiestan en contra del régimen islámico y son reprimidos. En cambio sí lo hizo este viernes, lo que le valió los abucheos de una parte de su parcialidad.
Otro reclamo fue de los jugadores de Inglaterra. Se hincaron antes de jugar para protestar por la discriminación y la violación de los derechos humanos en Qatar, un país donde los inmigrantes, que representan algo más del 80 por ciento de la población total, viven en un estado de esclavitud Según un informe de la organización de derechos humanos Amnistía Internacional, fueron 15 mil los trabajadores que murieron por el Mundial.
Mientras esto sucede en Qatar, en Argentina se lanzó este viernes la colección temática de archivos desclasificados de la última dictadura cívico militar referidos al Mundial 78, para “recordar el intento de usar el deporte como distracción” durante el terrorismo de Estado. Es una iniciativa de Abuelas de Plaza de Mayo, el Centro de Estudios Legales y Sociales y Memoria Abierta.
“Desde Desclasificados.org.ar lanzamos la colección temática sobre el Mundial 78: el intento de usar el deporte como distracción, la estrategia de Madres y Abuelas para visibilizar las desapariciones y la represión, y las pujas al interior de la Junta Militar”, señalaron desde Abuelas de Plaza de Mayo.
“Los documentos que pudimos dar a conocer sobre lo sucedido en el marco del Mundial del 78 permiten demostrar cómo la dictadura utilizó el espectáculo deportivo para tapar los crímenes y las cosas que estaban sucediendo, así como también quedó en evidencia el miedo que tenían a la presencia de la prensa internacional”, dijo a Télam María José Lavalle Lemos, nieta restituida de Abuelas y a cargo del proyecto Desclasificados.
“Los militares sabían que los organismos iban a usar esa presencia de la prensa extranjera para denunciar lo que estaba pasando y eso se ve en los documentos desclasificados”, dijo.
En el Mundial, el de antes y de ahora, también juega la política. Enhorabuena los que lo hacen por el bienestar de todos.