El presidente electo Javier Milei declaró que se identifica con la figura de Carlos Pellegrini, presidente argentino entre 1890 y 1892, a quien definió como un “piloto de tormentas”. El historiador Miguel Ángel de Marco explicó el contexto en el que el abogado debió hacerse cargo de la situación de una Argentina naciente y en crisis, para intentar comprender por qué el liberatario lo eligió como referencia.
“La presidencia de Pellegrini fue un periodo de dos años para concluir la presidencia de Juárez Celman, que terminó después de la revolución de 1890”, explicó el dos veces presidente de la Academia Nacional de Historia de la Argentina, en diálogo con LT8. Recordó que Pellegrini fue el acompañante de fórmula de Miguel Juárez Celman en continuación del primer mandato de Julio Argentino Roca en 1886.
Milei destacó la figura de Carlos Pellegrini en entrevista con La Nación+: “Pellegrini asume en un contexto de crisis muy profunda y decide hacer lo que hay que hacer, con lo cual se tiene que comer todos los costos. Aún así, la gente lo recuerda como un piloto de tormentas” y subrayó: “Ése es el modelo. Alguien que esté dispuesto a hacer lo que tenga que hacer”.
Si bien Juárez Celman asume el gobierno en buenas condiciones económicas y políticas, la situación fiscal se encontraba comprometida después de las numerosas obras que Roca había desarrollado durante su gestión. La mala capacidad de diálogo con el resto de los actores políticos de la época acentuó las dificultades, según De Marco: "Hizo un gobierno muy autoritario, favoreció de alguna manera la especulación, hubo muchos negociados, y el país empezó a caer en una verdadera crisis política que terminó con la revolución de 1890”, evento que desencadenó la aparición en el ecosistema político de la Unión Cívica Radical, de la mano de Leandro Nicéforo Alem, en lo que se llamó la Revolución del Parque.
La revuelta popular realizada por los radicales impulsó la renuncia de Juárez Celman, dando lugar al ascenso de Carlos Pellegrini a la presidencia: “Cuando Pellegrini por mandato constitucional tiene que hacerse cargo de la presidencia, reúne a empresarios, a gente de mucho dinero de Buenos Aires y logra que los presentes le aporten 16 millones de pesos de aquellos tiempos, y comenzó a restituir el país, a priorizar determinadas cuestiones”.
Según el historiador, el presidente Carlos Pellegrini “pidió contribuciones a los empresarios, a la gente con recursos, para empezar a solucionar los problemas más candentes de las finanzas públicas” y aclaró que en aquel entonces Argentina era un país pequeño con una administración muy reducida.
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El presidente electo Javier Milei dijo que su prioridad es desactivar la bomba de las Leliqs para evitar una hiperinflación.
“La gestión fue absolutamente restrictiva en los gastos a lo mínimo indispensable. Se crearon instrumentos financieros para hacer lo posible. Estas reducciones y un buen manejo de las finanzas públicas dió como resultado en que cuando Pellegrini le entrega el mando a Sáenz Peña, la etapa grave de la crisis ya había concluído”, detalló De Marco y agregó: “Incluso en las caricaturas de la época, se lo graficaba (a Pellegrini) timoneando un barco en medio de una tempestad. Para el momento era una tempestad y él salió airoso porque el país empezó a superar la crisis y comenzó una etapa de crecimiento”.
El historiador hizo alusión a los dichos de Milei y relativizó las comparaciones del presidente electo respecto de la posición global de Argentina a finales del siglo XIX: “Milei habla de que Argentina fue el primer país del mundo, eso no fue así en la realidad”, apuntó De Marco, y explicó: “Argentina desde el punto de vista económico y del desarrollo, sobre todo a partir de la segunda presidencia de Roca, estaba ubicada entre los primeros cinco o seis países de la Tierra. En 1870 el país era un desierto, es decir que en menos de cuarenta años hizo un desarrollo colosal de toda la pampa húmeda y se tomó posesión de toda la parte más austral del país. Pero eso fue en apoyatura de las gestiones individuales, el aparato estatal era muy reducido”.
Al ser consultado sobre la situación social al momento de ese “desarrollo”, donde las masas no tenían ni siquiera acceso al voto popular, el académico sostuvo que “lo que Argentina tuvo siempre fue la gran movilidad social. Hubo una dinámica de trabajo que fue mejorando mucho a partir de la aparición de las organizaciones sociales”, y subrayó que la Argentina de hoy y de entonces no tienen puntos de comparación.