El gobierno y el campo profundizaron ayer su enfrentamiento en un día cargado de
tensiones, que incluyó cortes de rutas, la intervención de la Gendarmería en el piquete de
Gualeguaychú, acusaciones cruzadas entre oficialismo y oposición, marchas y contramarchas en Plaza
de Mayo, paro de transporte de larga distancia y convulsión popular en varias localidades de la
provincia. Al final de una jornada de furia —tal vez la peor desde que se inició el conflicto
que lleva más de 100 días sin que se avizore un principio de solución— la mesa de enlace de
las entidades del agro (CRA, FAA, Sociedad Rural y Coninagro), tras una larga deliberación en San
Pedro, resolvió retomar el paro con la modalidad de no comercializar granos desde hoy hasta el
miércoles, aunque permitiendo la circulación de transporte particulares y públicos, además de
productos lácteos y alimentos perecederos. También convocaron para el miércoles a realizar actos y
movilizaciones en todo el país. En el documento repudiaron la represión de Gendarmería en
Gualeguaychú.
Frente a la proliferación de las protestas, la Casa Rosada
salió al paso en una conferencia de prensa, oficiada por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y
el ministro de Justicia, Aníbal Fernández.
Tras una reunión con la presidenta Cristina Kirchner, los
voceros oficiales volvieron a acusar a los ruralistas de querer "desabastecer" al país con el paro
y ratificaron la potestad constitucional del gobierno de definir su política tributaria, por lo que
ratificaron la vigencia de las retenciones móviles. También defendieron el accionar de la
Gendarmería en el piquete de Gualeguaychú.
La gravedad del conflicto y la escalada de violencia llevó
a la oposición a fijar su posición. La líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, pidió la
"suspensión" de las retenciones como única garantía para facilitar un "diálogo sincero". También
salieron al ruedo el titular de la UCR, Gerardo Morales, y el diputado bonaerense Francisco De
Narváez, entre otros.
En Santa Fe, el gobernador Hermes Binner reunió de urgencia
a su gabinete y, a través de un comunicado, le reclamó a la presidenta que encauce el diálogo en
forma pacífica y le pidió que la provincia sea parte de la discusión de una política agropecuaria a
largo plazo.
La mecha. Todo se desencadenó con la detención del dirigente ruralista Alfredo
De Angeli en el retén que lidera en Gualeguaychú. La imagen, profusamente difundida en directo por
televisión, provocó la inmediata reacción de los productores agropecuarios de todo el país, quienes
salieron a copar las rutas en respuesta a la "represión" que sufrieron los piqueteros
entrerrianos.
La concentración más numerosa se produjo en la autopista
Rosario-Buenos Aires, a la altura de Theobald. Hasta allí llegó el presidente de la Federación
Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, para liderar una multitudinaria asamblea de productores
"indignados" por la acción represiva de la Gendarmería en Gualeguaychú. "Si nos tocan a uno nos
tocan a todos", bramó Buzzi desde una tarima.
La improvisada manifestación provocó el corte total en los cuatros carriles
de la autopista por varias horas, generando una cola interminable de vehículos varados en ambas
manos. Luego, esa medida se fue flexibilizando, pero hasta esta medianoche persistía la
tensión.
La misma situación se vivió en varios puntos de la provincia. Cerca de
Armstrong, en el cruce de las rutas 9 y 178, los productores arrancaron árboles, tumbaron carteles
y los arrojaron en medio de la ruta. También utilizaron tractores y acoplados para reforzar el
bloqueo.
Similar postal se observó en Casilda, Chabás, Los Molinos, Arequito, los
Quirquinchos y Berabevú y el resto del sur santafesino.
En las demás provincias pampeanas también se produjeron bloqueos en reacción a
lo sucedido en Gualeguaychú. En Córdoba, La Pampa y Buenos Aires los productores salieron a cortar
rutas.
Pero la protesta no sólo se vivió en las rutas, sino también en el corazón de
varios centros urbanos, con marchas hacia las Intendencias y jefaturas comunales, como en Cañada de
Gómez y Carcarañá.
En Rosario, unas 300 personas se concentraron en el Monumento a la Bandera
munidos de cacerolas. El golpe de metal también se confundía con los bocinazos de automovilistas
que merodearon el microcentro rosarino.
Hasta el Monumento también llegó el piquetero K Luis D’Elía, quien estuvo
en Rosario para asistir a los homenajes del Che Guevara. El dirigente se presentó con su tropa fiel
en el Parque a la Bandera, que a esa altura ya estaba despoblada de manifestantes.
La plaza es nuestra. En Capital Federal, el epicentro de las protestas fue
nuevamente la Plaza de Mayo. A media tarde, los que manifestaron fueron grupos opositores. Más
tarde, distintos nucleamientos kirchneristas llegaron hasta la pirámide para escriturar el
histórico lugar. "La Plaza es nuestra. Aguanten las retenciones", pintó la JP.
Casi al mismo momento hizo su irrupción el polémico secretario de Comercio,
Guillermo Moreno, quien se sumó a la manifestación pro K. Al filo de la noche, fue el propio ex
presidente Néstor Kirchner quien hizo su aparición en la Plaza. Llegó junto a dos funcionarios
cuestionados: Julio De Vido y Ricardo Jaime.
Un rato antes también había estado la presidenta de Madres de Plaza de Mayo,
Hebe de Bonafini. Luego llegó el ministro del Interior, Florencio Randazzo. Fue, en síntesis, una
nueva demostración de que los conflictos en la Argentina parecen dirimirse en la calle. Una postal
de regresión política y desprecio por el diálogo. Siempre con la peligrosa tentación de salirse de
los manuales.