Política

"La fuerza del peronismo está en los gobernadores, más que en CFK"

Sostiene Enrique Zuleta Puceiro que el poder político actual es de los gobernadores.

Lunes 13 de Mayo de 2019

Enrique Zuleta Puceiro | Bio | Politólogo, profesor de Teoría General del Derecho y Sociología en la UBA. Preside OPSM, consultora especializada en investigaciones sociales aplicadas

Sostiene Enrique Zuleta Puceiro que el poder político actual es de los gobernadores. Y que de cara al futuro esto influirá en las candidaturas: "Hoy, los problemas los tiene el gobierno nacional y la provincia de Buenos Aires. Todos los gobernadores pudieron mostrar equilibrio operativo. Si hubiera una crisis por el sector externo o cambiario, las provincias no serían parte de la debacle. No fallaron las provincias, y hoy los gobernadores están muy fuertes".

En una entrevista con La Capital, el consultor político expresa que "cuando Mauricio Macri dice «vamos al mundo» no se sabe a qué mundo. Cristina Kirchner hizo una ironía muy interesante al pedir que los que van a Estados Unidos (por los funcionarios actuales) traigan la política de Estados Unidos, no lo que quieren hacer en Argentina, que es absolutamente diferente. Estados Unidos hoy premia al empleo, controla la banca central para promover la producción, se defiende de los acuerdos que traban el desarrollo tecnológico. Hay una ruptura de las ortodoxias, una declinación de las ideas generales".

—El voto a Macri, en 2015, estaba direccionado para terminar con Cristina. Y hoy Cristina está arriba en las encuestas. Es la mejor explicación empírica del fracaso del gobierno de Cambiemos.

—El kirchnerismo no estaba en condiciones de ayudar al país en un momento en que era imprescindible un cambio de marcha, y entrar en otra onda de desarrollo. Más que el rechazo, lo que primaba era la expectativa en ir hacia algo diferente. Este contenido positivo del voto del 2015 fue muy mal interpretado por Cambiemos. El gobierno, en vez de engancharse a esa onda positiva, prefirió lo negativo: terminar con la situación anterior, meter preso a los opositores, cambiar de ciclo, terminar con el populismo, fomentar la grieta. En vez de ir a favor de algo, fueron en contra.

—¿La sociedad o el gobierno buscaron eso?

—Lo buscó el gobierno. Macri nunca dejó de tener 65 por ciento de apoyo, pero la política económica tenía sólo un 20 por ciento de acuerdo. Los argentinos veían que el tema estaba en la política. Los argentinos, en un 80 por ciento, siempre estuvieron a favor de un acuerdo nacional y, sin embargo, recién ahora se promueve. Primaron ciertos grupos internos muy antiperonistas del gobierno, del radicalismo y del conservadurismo de la ciudad de Buenos Aires, donde juega mucho el antiperonismo. La grieta no es un fenómeno de la sociedad, es de la clase política. Y se alimenta a sí misma. Las estrategias de campaña actuales se basan en la polarización, y eso produjo suma cero.

—Cristina hoy está arriba en las encuestas y con chances de ganar.

—Eso significa el fracaso de la polarización.

—No es habitual ver un gobierno nacional casi fundido y provincias que tengan caja propia.

—Es uno de los grandes activos de esta etapa del gobierno, de Macri. Todas las provincias lograron superávit. Eso desmiente que las provincias iban a ser inviables. Hoy, los problemas los tienen el gobierno nacional y la provincia de Buenos Aires. Todos los gobernadores pudieron mostrar equilibrio operativo. No fallaron las provincias, y hoy los gobernadores están muy fuertes. Es muy interesante el informe de la primera reunión del Consejo Federal de Responsabilidad Fiscal.

—¿Es factible la aparición de una tercera vía encabezada por Lavagna?

—Eso está abierto. La tendencia para las Paso es: 29 por ciento para Cambiemos, 28 por ciento el Frente Patriótico y 22 por ciento el Frente Federal, si va Lavagna. Esos números son previos a la conformación de listas.

—Es difícil pensar cómo sería el día después de un ballottage entre Macri y Cristina.

—Será una elección más. Cristina se encargó de proyectar una imagen, rodeada del primer kirchnerismo. No estaban en el acto de la Feria del Libro ni Kiciloff ni Máximo ni La Cámpora. Estaba la gente y, en el centro, Alberto Fernández, quien tiene muy buena relación con el sector privado. No me consta que Cristina vaya a ser candidata, incluso veo difícil que se presente como candidata frente a la fuerza y el crecimiento de los gobernadores. Hay un peronismo muy diverso, con dirigentes diversos y con pasados diferentes, pero muy fuertes en la gestión. Bordet, Uñac, Schiaretti. Y en esa onda de gobernadores provinciales, que son gestores, podría aparecer Perotti, quien expresa el tipo de dirigente que el peronismo necesita en primer plano. No son traídos de la televisión ni básquetbolistas exitosos.

—¿Y Lavagna?

—Lavagna le pide cosas a la política que la política difícilmente le dé. Le pide que suspenda toda deliberación y que le entregue la suma del poder público. Y que los adversarios renuncien a sus propias posibilidades. ¿Por qué debería hacer eso Massa, cuando su candidatura implicaría 20 diputados propios en el Congreso que viene?

—¿Y por qué Cristina daría un paso al costado si, aun perdiendo, gana?

—No tengo ninguna constancia de que ella esté al frente de su campaña. Es más bien una ficción ordenadora. Ella está apostando a todos los líderes peronistas que tienen capacidad de unificar. Si Perotti, Schiaretti, Bordet y Uñac pueden unificar, acá están mis votos. Si no pueden unificar, compito y gano, como en Chubut con Linares. Pero hoy la veo más interesada en construir una gran fuerza política de medio y largo plazo, como López Obrador en México.

—¿Pero puede haber cristinismo sin Cristina?

—Es que no es cristinismo, es populismo. Que en los países latinoamericanos no baja del 40 por ciento en ninguno. Lula sacó 42 millones de votos desde su celda. Ese porcentaje está al margen de los candidatos. Correa vive en el exterior, y acabamos de ver la victoria del populismo ecuatoriano.

—¿Cristina podría apoyar una candidatura de Lavagna?

—Puede apoyar una victoria del peronismo, muy de abajo hacia arriba, antes que preferir un triunfo pírrico, muy difícil en los números que sólo conduce a una gran crispación, aislamiento e imposibilidad de mejorar la economía. El presidente que viene será muy débil, que no tendrá un Congreso propio y tendrá menos votos que Macri en 2015. Y con gobernadores muy fuertes que van a poner condiciones. ¿Qué podría arreglar ella? ¿Con quién? En la Feria del Libro dijo que los de ella eran Alberto Fernández, las Madres de Plaza de Mayo, los ex ministros de Kirchner. "Los que ustedes me quieren colgar no están, no van a estar", pareció decir. La fuerza del peronismo está en las provincias, las ciudades, y en una generación sub 50 de gobernadores con muy buenos equipos. La política local será muy gravitante.

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