En medio de fuertes tensiones cambiarias e inflacionarias, el Frente de Todos (FdT) se debate entre calmar a los mercados con medidas a tono con las pretensiones del FMI, y, a la vez, impulsar soluciones para evitar el creciente deterioro de su base social y política. El proyecto de crear un ingreso fijo para adultos, el salario básico universal (SBU), que complemente a las prestaciones ya existentes a la niñez y a los jubilados, toma cuerpo en sectores gremiales, movimientos sociales, y también en el Congreso. Transcendió en las últimas horas que la senadora Juliana Di Tullio, con la venia de Cristina Kirchner, prepara un proyecto de SBU “acotado” para indigentes. En exclusiva con La Capital, el diputado Itai Hagman (Frente Grande en el FdT) explicó su proyecto en igual sentido, ya presentado en Diputados, con el acompañamiento de muchos colegas de su bloque.
Respecto de Silvina Batakis, Hagman dijo: “creo que intenta calmar la economía, sobre todo las corridas, con una gestualidad hacia el FMI y los mercados. Sin respuesta por ahora para la situación social y de los ingresos. Eso cayó mal en sectores sociales y sindicales, pero no quiero hacer una caracterización tajante, taxativa, por una conferencia de prensa. Hay que darle tiempo para que muestre un camino que marque un cambio de rumbo”
- Cuando plantea la creación del Salario Básico Universal (SBU), sectores económicos lo refutan porque se trataría de un monto equivalente a casi dos por ciento del PBI, impagable en este momento, ¿cómo lo rebate?
- Primero hay que dar el debate conceptual, y por qué es necesario que el sistema de seguridad social en el Argentina – que ya cubre a la niñez y los jubilados con una política social de ingresos- también lo haga con la población que trabaja pero que no está en el mercado laboral formal. Creo que cada vez hay más sectores que están de acuerdo. Luego viene la discusión instrumental, cómo se lleva a la práctica.
- ¿Y cómo se concreta?
- El tema de si hay plata o no, es una cuestión de sentarse y poner creatividad. Recursos hay, lo que debemos discutir es como orientar otros gastos, otra parte de la recaudación mejorando la progresividad de algún tributo, y también si hubiera un límite presupuestario infranqueable, se podría avanzar en etapas. Conclusión, si hay voluntad política de hacerlo, se le podría encontrar la vuelta para hacerlo.
- ¿Es justo, correcto y necesario que el Estado vuelque, pongamos un monto a modo de ejemplo, medio salario mínimo, sobre un universo de tres, cinco o nueve millones de argentinos que tienen ingresos insuficientes, o directamente nulos, o están en la informalidad o en situación de pobreza? Porque hay sectores amplios de la sociedad que dicen “eso no existe en ningún lugar del mundo”
- En países europeos existe una protección social que garantiza que ninguna persona caiga en situación de indigencia; y cada país lo hace con su propia estrategia; si nos preguntamos, ¿en cuantos países existe la AUH (Asignación Universal por Hijo)? en muy pocos, pero en nuestro país, en función de nuestra experiencia, desarrollamos la seguridad social para niñez y jubilaciones. Y ahora nos toca pensar en los adultos. Yo creo que el Estado garantice una red para que ningún argentino caída por debajo de la línea de indigencia, hay que hacerlo, es justo y es posible.
Por lo demás, ese derecho no tendría ningún perjuicio ni contraindicación respecto de las políticas de generación de empleo privado, ni formales.
- Sectores internos de Juntos por el Cambio (JxC), y de la derecha en general, proponen el criterio de un programa social de “empalme”, o sea que cuando el desocupado pasa a tener un trabajo, el subsidio estatal perdure como parte del sueldo que paga el privado, que tendría la ventaja de contratar a una persona pagando sólo una parte del salario.
- Eso se viene intentando desde hace unos 20 años, y nunca se empalmó a nadie. Porque el error está en el diagnóstico, se piensa que el problema es que la gente no está capacitada para trabajar, y que con distintas políticas se las va a insertar. Pero en realidad el problema es que el mercado laboral formal no demanda la cantidad de mano de obra que necesita un empleo. Por más empalme que hagas, siempre millones quedarán afuera.
Mientras la Argentina se desarrolla de tal manera que genera millones y millones de puesto de trabajo – algo que llevará décadas-, el sistema de seguridad social le facilita una protección a los millones que hoy trabajan como pueden, con changas, bajos ingresos, sin derechos, y en la informalidad.
Ni siquiera en un momento virtuoso, como fue el tiempo de Néstor Kirchner, donde se crearon muchos millones de puestos de trabajo, aun así, quedaban millones de argentinos sin empleo.
- En esta visión, coincide el planteo de hacen movimientos sociales, como el Evita, que en un debate público con la vicepresidenta argumentan que “la economía popular”, en paralelo a la economía formal, perdurará por años.
- No digo que sea un tema fatalista, que no se pueda modificar, pero con sólo mirar el llamado proyecto “Plan productivo 2030”, que el gobierno presentó, dice que la Argentina “se propone”- objetivo de máxima-, crear dos millones de puestos de trabajo en el sector privado formal. Serían un poco más de 200 mil puestos por año, que absorbe al crecimiento vegetativo de la población y un poco más, pero no resuelve el problema de los millones y millones que están fuera del sistema.
Con el SBU, cuando las personas van consiguiendo un trabajo en blanco, desaparece el SBU, no hay ningún problema.
- La resistencia a la implementación del SBU, además de por razones presupuestarias, ¿también es política en el sentido de que eleva el piso del salario privado?
- Hay una razón política, ellos (JxC) asocian todos los problemas de la Argentina con el gasto público, con las políticas sociales; y luego la razón principal del rechazo es que el SBU elevaría el piso de los sueldos privados en la Argentina.