Política

"El kirchnerismo quedó chiquito yel gobierno no tiene a quién culpar"

Luis Costa es sociólogo. Director de la consultora Quiddity. Cuenta con 14 años de experiencia vinculado al desarrollo y diseño de estrategias de investigación. Profesor de Marketing Político en la Universidad del Salvador.

Domingo 29 de Abril de 2018

El sociólogo Luis Costa confirma que el gobierno de Cambiemos no pasa por un buen momento. Según las encuestas de la consultora que dirige (Quiddity), el 60 por ciento de los entrevistados considera que Mauricio Macri "gobierna para la clase alta", a pesar de ello, el presidente cuenta con una imagen positiva del 43 por ciento.

"Hace un año el gobierno tenía la chance de contrastar fuertemente con el kirchnerismo. Lo saliente era el uso intensivo que hacia el gobierno de la grieta y de presentarse a sí mismo como lo opuesto al pasado reciente. Le permitía decir que lo bueno era propio y lo malo heredado. Hoy tenemos un gobierno que ganó las elecciones y dejó un kirchnerismo mucho más chiquito, por lo tanto queda expuesto y solo consigo mismo. El enemigo está licuado. Ahora el gobierno está expuesto a las consecuencias de su propia gestión. Aquí y ahora las tarifas aprietan, y no hay a quién echarle la culpa", sostiene Costa.

—El gobierno escondía sus errores bajo el formidable negocio político de "la grieta". Ahora se le notan las carencias.

—Una de las herramientas que tenía era el contraste. Cambiemos nace como una fuerza que tiene su razón de ser en vencer al kirchnerismo. La agenda de gestión, comunicacional, económica, está anclada como negación del kirchnerismo. La economía que se interviene versus la economía que no se interviene. Las importaciones versus las exportaciones. El gobierno ya no tiene antídoto contra la economía.

—¿No cree que lo que perdió el gobierno es el encanto? Aquellas frases: "Somos el mejor equipo de los últimos 50 años", "somos el cambio cultural", "se viene una lluvia de inversiones". Y ahora aparece el ministro Dujovne, entre otros, con la plata afuera y acusado de evadir para entrar luego al blanqueo.

—Las expectativas siguen estando arriba de la evaluación de la economía, que está muy mal. No pasa de los 25 puntos, que es un número bajísimo, y tendiendo a la baja. No para de bajar. Ese número, en la época de las elecciones, estaba en el 45 por ciento. Las expectativas han ido cayendo, pero el gobierno nacional está construyendo su propio núcleo duro, que es aquel que soporta las contingencias de las decisiones. Así como el kirchnerismo tenía su base dura, Cambiemos busca lo propio. En el núcleo duro del macrismo se dice que las cosas no están bien, pero hay decisiones que tomar, que todo es consecuencia del incendio kirchnerista. Lo que pasa es que eso se va reduciendo. Aparece la idea de que el gobierno nacional se pasó demasiado tiempo echando culpas a los kichneristas. Muchos ya dicen que en la gestión hacen las cosas que hacen porque Macri es rico y no tiene sensibilidad social. Eso puede ser falta de encanto.

—¿Cómo está Macri en sus encuestas?

—Macri viene bajando. Lo tengo en 43 puntos, que, igual, me parece un número alto de acuerdo a lo que le viene pasando. Pero está 20 por ciento abajo de lo que estaba en las últimas elecciones. También entiendo que el gobierno toma decisiones complejas sabiendo que va a generar desencanto pero lo hace igual.

—¿Aparece algún opositor como receptor de la caída de Macri en las encuestas?

—No, no aparece nadie. Ese es el beneficio del presidente. Hay un escenario político desarmado. El peronismo no logra adaptarse a su nuevo enemigo que está en el poder. El peronismo aprendió a pelear contra los radicales pero no contra el macrismo, al menos hasta ahora. No se entiende hacia adónde va, está muy cerrado sobre sí mismo. Ahí creen que el peronismo tiene chances porque el gobierno entra en contradicción económica, entonces se disfraza de marxismo. En vez de construir una nueva oferta política creen que van a tener chances porque la economía está mal, solamente por esa razón. El año pasado pensaban lo mismo, y perdieron.

—Además, hasta resulta gracioso que los peronistas que critican a Cristina porque es el pasado ahora tienen a Barrionuevo de interventor. Barrionuevo tiene la peor imagen posible en la sociedad. Es muy despreciado.

—Los dirigentes sindicales son los que peor imagen tienen. Los sindicalistas como grupo social, y Hugo Moyano y Luis Barrionuevo como emblemas de eso, tienen los peores registros. A duras penas, pasan el 15 por ciento de imagen positiva.

—Barrionuevo parece haber sido elegido para conducir el PJ por el propio Durán Barba.

—Sí. Y todos los que están trabajando con Barrionuevo en la reconstrucción del peronismo representan lo que usted dice. Esa es la señal que da. Si Macri no saca el país adelante hay figuras como esas, como Barrionuevo, Julio Bárbaro. Bárbaro es una especie fallida de Louis Althusser del peronismo. El gobierno es una marca, es homogéneo. Tiene un nombre, tiene colores, tiene dirigentes que la sociedad conoce. Y tiene capacidad de recambio en Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal. Enfrente hay cosas viejas y antiguas, por eso tiene capacidad de sobrevivencia.

—¿Hay rechazo a Macri en las encuestas porque "gobierna para los ricos" y todos sus funcionarios tienen tufillo de derecha? ¿O eso es un prejuicio de mesas de café?

—Esas características se pliegan entre sí de una manera interesante. El concepto de que Macri gobierna para los ricos está muy presente en las encuestas. Cuando lo presento así, directamente, si él trabaja para la clase alta, la respuesta positiva es del 60 por ciento. Eso no quiere decir que esa misma gente no diga que él está haciendo cosas que hay que hacer. Pero en general, está la idea de que él gobierna para favorecer a los ricos. Que el gobierno es funcional a cierto sector de clase alta. Ahí, el pliego del concepto de "derecha" tiene diferentes formas. No está considerado como un gobierno que tiene un compromiso fuerte con la política de derechos humanos. Y una de las cosas en las que se expresa es en el uso de la fuerza para reprimir o para controlar situaciones de expresión pública. Pero dentro de lo que hay, Patricia Bullrich no está mal evaluada. Y la idea de que la policía tiene que ser fuerte contra la protesta social aparece como un valor de este gobierno.

—¿Y qué significa eso?

—Macri sabe que su agenda tiene pliegues entre sí. Tiene muchas notas para componer la música del gobierno, por momentos más intensa por momentos más suave. Pero la economía es la que termina montando la agenda, porque vos tenés o no tenés plata. El gobierno cede cuando un tema logra tocar una fibra íntima, por ejemplo la corrupción. Caputo habla en el Congreso porque está acusado y eso limaría el concepto del gobierno de lucha contra la corrupción, lo propio sucede con Dujovne.

—¿Hay espacio para la centroizquierda?

—No hay mejor momento ni época que ahora. El macrismo le está resolviendo a la centroizquierda un problema histórico: quitar de escena al peronismo. El mejor contraste para un gobierno de derecha sería eso. Es un momento ideal. Cambiemos ocupa con legitimidad el lugar de la derecha. La centroizquierda tiene que tener cuadros formados para confrontar. El gobernador Lifschitz podría ser protagonista de un intento, es una figura interesante.

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