Pese a que todavía no definió cuando mandará la nueva ley ómnibus al Congreso, el gobierno se muestra optimista esta vez en el debate parlamentario y confía en juntar los votos para aprobarla. Las razones para ese cambio de ánimo estarían en un diálogo más aceitado con los gobernadores, con algunas concesiones por parte de la administración central.
El gobierno de Javier Milei necesita una victoria en el Congreso. Hasta ahora, con una formación parlamentaria en minoría en ambas cámaras, y solo apoyado por el PRO, el oficialismo recibió dos derrotas seguidas. Primero fue la ley Bases, que pese a haber sido votada favorablemente en general no pasó el articulado cuando se discutió en particular, por lo que el presidente decidió retirarla y que vuelva a comisión. Después fue el turno del mega DNU, que recibió un sonoro rechazo en la Cámara alta.
Pero ahora, en plena Semana Santa, hay cierto espíritu de resurrección de ánimos. El encuentro con los gobernadores del Norte y algunas charlas privadas, a distancia, con representantes de otras provincias, así como los cónclaves con diputados aliados, generaron cierto clima de entusiasmo en la Casa Rosada, donde distintos funcionarios se mostraron confiados en que tienen las voluntades suficientes para avanzar.
La reticencia de los gobernadores patagónicos a Ganancias sigue siendo un problema que no logran subsanar y se transformó un obstáculo en la preparación del debate. Pero en la sede nacional aseguraron que los norteños les transmitieron “absoluta confianza”, y en una ronda de consultas de este medio varios caciques ratificaron que es real la voluntad de acompañar. “El gobierno está muy complicado con las cuentas, no pueden ceder más”, concedió uno de los más importantes.
La decisión de permitir ciertas obras públicas y la restitución del impuesto a los altos ingresos, que favorece las cuentas de la mayor parte de los distritos, sumaron adhesiones en el interior, donde encontraron a una administración nacional más dispuesta a escuchar los reclamos por fondos. Y la última medida para subsanar las jubilaciones, aunque no haya sido por la vía de un proyecto de ley sino por DNU, sirvió para contentar, por otra parte, a los diputados de PRO y de Hacemos.
Además, en Balcarce 50 se muestran dispuestos a ceder en los pedidos para que se exima del pago a ciertos sectores, como trabajadores de guardias médicas y policías. “No nos gusta ningún tipo de privilegio, pero si acompañan estamos”, dijo un colaborador del primer círculo del primer mandatario. La mirada generalizada de los aliados se resume en la voluntad de “dar las herramientas” al Gobierno para que pueda administrar la crisis, a sabiendas de que la mayor parte de la población acompaña. “No se puede tirar mucho más de la cuerda”, dijeron en una de las localidades del centro del país.
El próximo paso en el pre debate será un encuentro con los 10 gobernadores de Juntos por el Cambio, que estaba previsto para el lunes pasado con el resto de los mandatarios pero se postergó casi dos semanas y se redujo en cantidad de interlocutores. Los libertarios se conformaron con hablar, entonces, con los diputados más cercanos, y así fue como esta semana Cristian Ritondo, Silvia Lospennato y Silvana Giudici fueron recibidos por el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y el ministro del Interior, Guillermo Francos junto al titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, el vicejefe de Gabinete, José Rolandi, y el secretario de Hacienda, Carlos Guberman.
Ahora la próxima cita será con los líderes de la UCR y PRO del interior y de la Caba, el jueves 4 en el Ministerio del Interior, y es posible que asistan nuevamente Posse y el asesor de Milei, Santiago Caputo, que no faltó a las últimos encuentros para discutir la ley Bases con los bloques y con los jefes provinciales.
De todas formas, en una señal de cierta incertidumbre, en la Casa Rosada aún no se atreven a confirmar la fecha de giro del proyecto recortado. En Diputados, versiones provenientes de la bancada libertaria indicaron que lo recibirían después de Semana Santa, con vistas a debatirlo en el recinto el 24 de abril y avanzar en el Senado antes del final del mes, como habían prometido. Pero cerca del presidente eran más cautelosos.
Nadie se atreve a confirmar una fecha certeza y, en cambio, piden paciencia. En Balcarce 50 algunos están preocupados por la aparición de un cisne negro y desconfían de la oposición, que ya les “corrió el arco” en varias ocasiones durante el primer tramo del debate.