Entre las 19.30 y las 20 del sábado dos hombres armados ingresaron a Cueva de Lobos, un bar de Pueyrredón al 300. Estuvieron allí no más de dos minutos, lograron arrebatar dos celulares y una billetera y huyeron. Lo que no evaluaron los delincuentes es que los clientes iban a perseguirlos casi dos cuadras y que iban a capturar a uno de ellos en Callao al 300. No obstante, el aprehendido sacó un arma y disparó, según algunos al aire, y logró zafarse. Casi al mismo tiempo sobre la calle paró un monovolumen Renault Duster, el ladrón logró subirse apuntando a quienes lo habían capturado y huyó del lugar. Todo eso un sábado por la tarde en pleno Pichincha.
Según testigos ocasionales, cerca de las 19.30 del sábado había unas seis mesas ocupadas en el bar, al que se accede por una puerta zaguán. En un momento entraron dos hombres armados de entre 30 y 40 años. “Gritaron un poco y prepotearon a los clientes que estaban cerca de la puerta. Así se llevaron dos celulares y creo que una billetera”, contó un parroquiano que estuvo en el lugar.
Por un motivo inexplicable los hampones desistieron de seguir robando o avanzar sobre la caja. “Se fueron corriendo por Tucumán y unos clientes los siguieron mientras gritaban «¡agarren a los ladrones!». Así siguieron hasta Callao”.
Una vez en Callao y Tucumán se sumaron a la persecución algunos clientes de otro bar que está en esa esquina y rodearon a uno de los delincuentes.
Una versión, la recogida por Fiscalía, da por sentado que la pareja de ladrones estaba conformada por un hombre y una mujer, uno de ellos con un arma de fuego y que ingresaron a “La cueva del Lobo” con claros fines de robo y allí redujeron a su dueño, Sergio M., de 25 años.
Al parecer Sergio fue uno de los que luego persiguió a la pareja y que al llegar al bar de Callao y Tucumán se produjo una discusión entre él y el propietario del segundo bar. Al parecer esta situación fue aprovechada por el ladrón capturado para huir en medio de la confusión.
En tanto, cuando la policía fue convocada al lugar y entrevistó a Sergio, el muchacho les contó que a eso de las 19 estaba junto a un cliente cuando ingresaron dos personas armadas y bajo “amenazas de muerte se llevaron dos teléfonos celulares y corrieron, para luego ser retenido uno de ellos en Callao al 300, forcejeando con quienes lo mantenían atrapado hasta que logra zafar y en la carrera dispara sin lograr herir a nadie”, hasta que apareció un Renault Duster gris oscuro y se dieron a la fuga.
“El Renault apareció de la nada, el tipo sacó el arma apuntó y tiró, no sabemos si al aire o al grupo. Todos nos tiramos al piso y uno de los que clientes que estaba en Cueva y al que le robaron el celular medio que se descompuso y quería tomar una pastilla para tranquilizarse. Por suerte no pasó más que eso”, dijo un testigo que estuvo todo el tiempo en la escena.
Desde el Ministerio Público de la Acusación (MPA) se comisionó al gabinete criminalístico de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) para tomar de testimonios a vecinos de la zona, a los propietarios de ambos locales, tomar fotos y relevar cámaras en la zona.