Durante 2022 hubo ocho homicidios en el barrio Vía Honda, todos ocurridos entre agosto y diciembre y con pocos metros de distancia entre sí. En la cobertura periodística de cada hecho, así como también luego de las balaceras que no llegaron a costar víctimas fatales, se repetían escenas idénticas en la calle: consumidores que fumaban cocaína en pipa y transeros que vendían a la vista de los vecinos. Desde principios del año pasado ese contexto estaba bajo la lupa de la Fiscalía Federal Nº 2, cuya investigación derivó esta semana en una serie de allanamientos y detenciones en la que se secuestraron drogas y armas de fuego. En un informe describieron a ese sector del sudoeste rosarino como un "Estado paralelo" donde "florecen puestos de venta ambulante de estupefacientes".
El sector de Vía Honda más conflictivo es el delimitado por los 400 metros que las calles Cerrillos y Manantiales recorren hacia el sur desde Seguí hasta Presidente Quintana. Además de los ocho crímenes ocurridos en 2022, todos con un trasfondo vinculado al narcomenudeo, hubo varias balaceras con decenas de heridos. Con ese contexto, sumado a una serie de hechos de flagrancia, la Fiscalía Federal Nº 2º, a cargo del fiscal Claudio Kishimoto y el auxiliar Franco Benetti, inició la investigación en marzo pasado. En la misma también participó la Policía de Seguridad Aeroportuaria, la Gendarmería Nacional y la Agencia de Investigación Criminal de la policía provincial (AIC).
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Celina Mutti Lovera
En ese marco el miércoles pasado la AIC y la Gendarmería llevaron a cabo una serie de allanamientos en Vía Honda, en los que aprehendieron a ocho personas y secuestraron más de 300 dosis de cocaína listas para la venta, dos trozos y unos 30 envoltorios con marihuana prensada, y seis armas de fuego. Los investigadores, tal como lo describieron en la solicitud de allanamientos, tienen claro que las personas aprehendidas son "los eslabones inferiores de la cadena de tráfico de estupefacientes que conforman grandes organizaciones criminales".
La investigación podrá continuar, dado que hay distintas hipótesis en curso acerca de las estructuras superiores que controlaban estas actividades. Pero estos operativos, argumentaron desde la Fiscalía, estuvieron motivados por el contexto de violencia que afecta a ese sector de Vía Honda. "Por cuanto la violencia en dicha zona de Rosario se ha vuelto incontrolable y es necesario actuar a fin de evitar que se siga cometiendo el ilícito de naturaleza federal que se encuentra íntimamente relacionado con los hechos de violencia que sufren los vecinos del barrio Vía Honda", describieron los funcionarios.
A la vista
Al anochecer de lunes 26 de diciembre un nene de 5 años y dos familiares adultos fueron baleados en la esquina de 24 de Septiembre y Manantiales. Al día siguiente el equipo de La Capital fue a trabajar sobre el hecho y registró los movimientos de venta de drogas que ocurrían a la vista de los vecinos y comerciantes. Los transeros vendían dosis a consumidores que llegaban a pie, en bicicleta o en vehículos, y luego descartaban el resto en zanjas o en el interior de los pasillos que cortan con el paso de las vías del tren.
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En ese marco fue que llegaron dos móviles y varias motos de la Policía Federal. "La gorra, la gorra", gritó uno de los transeros y entonces los demás vendedores salieron corriendo. Así, los agentes apenas pudieron agarrar a una mujer, muy deteriorada físicamente, a la cual requisaron y luego dejaron ir. En sus bolsillos tenía una dosis de cocaína y una cuchara, que se suele usar para quemarla junto a otras sustancias, como bicarbonato, para fumarla en pipa una vez que se consigue cierta consistencia viscosa. Algo parecido a lo que suele llamarse paco y tiene efectos muy nocivos a corto plazo.
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Todo esto ocurrió en un panorama desolador en relación a las condiciones de infraestructura. Entre la serie de pasillos que nacen desde Manantiales hacia las vías abundan las viviendas precarias. Las pocas que tienen electricidad es mediante tendidos inseguros, a baja altura y repletos de cables. Paralelas a las vías se ven las zanjas con aguas servidas, atravesadas por tendidos de agua potable que están rotos y generan pérdidas, complicando a su vez la llegada a las viviendas. "Nadie arregla nada, nadie hace nada acá, ya perdí la cuenta de cuánto hace que está así esto", dijo un vecino en aquella ocasión.
"Florecen" puestos de venta ambulante de estupefacientes
Ese mismo panorama fue advertido a lo largo de estos meses por los agentes que recorrieron la zona en distintas oportunidades con sus métodos de investigación. "Es una zona hostil y muy compleja, de difícil acceso para personas que no sean del barrio", describió la Gendarmería en uno de sus informes.
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Acerca de los movimientos relacionados al narcomenudeo sostiene: "Una persona es la encargada de observar el lugar donde arriban los posibles compradores y quien daría el visto bueno mediante un teléfono celular". Esos movimientos se daban en al menos diez lugares detectados, todos en pocos metros a la redonda. Los propios agentes vieron, y luego informaron, que uno de los transeros se sentaba en una reposera sobre la calle, donde despachaba las dosis que buscaba en una casa ubicada en uno de los pasillos.
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"Ha quedado demostrado que en el barrio en cuestión florecen puestos de venta ambulante de estupefacientes y que ello ha traído una violencia inusitada en la zona", describieron en otro informe elaborado por la Gendarmería y la AIC.
Homicidios y contexto
La violencia inusitada a la que hace referencia la investigación tuvo como casos extremo los ocho homicidios ocurridos entre agosto y diciembre de 2022. El primero fue el 9 de agosto, en las inmediaciones de la cancha ubicada en Cerrillos al 3800, cuando mataron de un balazo en la cabeza a Jorge Bustos, de 20 años. En el mismo hecho fue baleada una mujer de 44 años y su hijo de 13.
El crimen ocurrió a metros del búnker conocido en el barrio como "El arco", por ubicarse detrás de la cancha de fútbol. Ese punto de venta había sido mencionado en mayo de 2022 en el marco de la imputación a la asociación ilícita liderada, según la acusación de la Justicia provincial, por Máximo Ariel "Viejo" Cantero. Para los investigadores era una zona controlada por Nelson "Pandu" Aguirre, imputado en el mismo grupo, para quien vendía su pareja. En ese marco aparecía un conflicto con otra transera, que fue una de las personas identificadas en esta investigación.
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El siguiente homicidio fue diez días después, cuando Alejandro Andrés Tourn, de 28 años, fue ejecutado a balazos mientras estaba dentro de su Fiat Duna en la zona de Cerrillos al 3900. Por ese hecho fue imputado un hombre que, según la acusación del fiscal Alejandro Ferlazzo, se encargaba de la custodia de un punto de venta de drogas de la zona.
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Dos días después fue asesinado Eduardo Miguel Leiva, de 57 años. Nuevamente ocurrió en la cancha de Cerrillos al 3800. El hombre fue emboscado por personas que bajaron de un auto y lo acribillaron a balazos. Junto a su cuerpo los investigadores hallaron un cartel que decía: "Peruano plantate, la mafia no perdona gil". Desde entonces en el barrio comenzó a hablarse de la injerencia del narco Julio Rodríguez Granthon, alias "Peruano".
El 5 de noviembre, después de estar internado por un ataque a balazos el 30 de octubre, murió Ramón Gudiño, de 62 años. Había recibido disparos en la cabeza y en el pecho al quedar en medio de una balacera en el ingreso de un pasillo de Cerrillos al 3900, un punto del barrio Vía Honda en el que según vecinos funciona un búnker. En ese hecho también fue herida una niña de 8 años.
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Los demás crímenes ocurrieron en contexto similares. Ezequiel Omar Céspedes, de 31 años, fue acribillado el 27 de noviembre a metros de la cancha de calle Cerrillos. Dos semanas más tarde fueron asesinados en el mismo hecho Hernán Flores y Nahuel Rendil, ambos de 26 años, a quienes los vecinos identificaron como consumidores que solo quedaron en el medio de una balacera contra el punto de venta de drogas conocido como "La Cuevita". Por último, el 23 de diciembre fue asesinado Eliseo Romero, de 23 años. Lo balearon en la zona de Seguí y Cerrillos, donde nace el "Estado paralelo" dentro del barrio Vía Honda.