Policiales

Una familia, tres barrios y el temor por varias usurpaciones violentas

En los barrios Municipal, Nuevo Alberdi y Zona Cero, a punta de pistola el clan R. mantiene aterrorizadas a familias de trabajadores. Una dura realidad en la zona noroeste rosarina.  

Domingo 29 de Noviembre de 2015

En Rosario hay barrios que por lejos parecen olvidados. Y en la zona noroeste de la ciudad confluyen tres de ellos: el Municipal, Nuevo Alberdi y la flamante Zona Cero. La población allí ronda las 35 mil familias, las carencias son muchas y el municipio ya encaró una serie de obras tendientes a mejorar las condiciones de vida. Pero los vecinos saben que a menudo no son dueños ni siquiera de sus propias viviendas ya que sistemáticamente una familia puede sacárselas y usurparlas con la fuerza de las armas. Es la misma familia que fue mencionada en varias crónicas policiales de los últimos años y que tiene bajo pánico a los vecinos de Nuevo Alberdi: "El clan R". Varios integrantes del grupo fueron mencionados y denunciados por robos, amenazas e intentos de homicidio. Los vecinos les suman muertos, robos a bancos y hasta el mito de que tienen un tesoro guardado. Son casi los dueños de todo, pero la gente no se rinde y los denuncia una y otra vez.

El 11 de enero de 2013 la familia R. ocupó la tapa de los diarios cuando los hermanos Ariel y Carlos Ferreyra, de 19 y 21 años, y su amigo Gastón Arregui, de 27, fueron baleados. Según consta en la denuncia de uno de los heridos "Diego R., que vestía una remera amarilla y tenía un arma de fuego en mano comenzó a dispararme. Luego Gastón R. y Hugo R. comenzaron a dispararle a mi amigo Gastón Arregui".

El rumor y las andanzas de integrantes de la familia R. abundan y también las denuncias que agigantan la imagen del clan. En esas presentaciones ante la subcomisaría 2ª se sostiene que la gavilla usurpó en los últimos años más de 20 viviendas con una sencilla modalidad. Un hombre entra a una casa en ese momento sin ocupantes y se queda a vivir allí, la vende o instala un aguantadero. Una casa en la zona "puede valer unos 80 mil pesos", dicen fuentes barriales; y suelen ser vendidas a gente conocida del clan o bien alquiladas. De esa forma van copando y ocupando el territorio.

En las dos manzanas conformadas por Grandoli, Luzuriaga, Vieytes y Servellera se detectaron no menos de cinco casas usurpadas en las que estarían viviendo integrantes del clan R. "Suelen usurpar casas de ciudadanos paraguayos. Son familias que no quieren tener problemas con nadie y ni siquiera denuncian los robos", dijo a LaCapital un funcionario provincial que trabaja el tema del barrio desde la Secretaría de Seguridad Comunitaria.

Las denuncias. El 17 de octubre pasado efectivos policiales labraron un acta en la que Javier G. declaró que Maxi R. entró a su casa, le apuntó con un arma y le obligó a irse con sus pocas pertenencias. Dos horas después el muchacho estaba en la calle y no ratificó la denuncia.

Enrique V., el mismo 17 de octubre, declaró que un integrante de la familia R. entró a su casa de Bouchard al 3000 y lo amenazó para que dejara la vivienda. La víctima lo hizo al día siguiente y tampoco ratificó en la sub 2ª la denuncia que figura en el acta del Comando.

Francisco C., un hombre que vivía en el ingreso al barrio, también sufrió un desalojo forzado. En septiembre entraron a su casa tipo chacra de madrugada, le dijeron que iban a matarlo si no la abandonaba. Al otro día un grupo de desconocidos ingresó y le sacaron todas sus pertenencias a la calle. Finalmente la familia abandonó la chacra dejando una mascota y una chancha adulta. Una semana más tarde la policía allanó una vivienda por otro hecho y encontraron restos del animal, que había sido carneado. Aunque en este caso, dijeron los pesquisas, el problema no fue con el clan sino con otra familia que tiene una disputa personal con ellos, el grupo de "Los colorados"

"A muchas familias paraguayas les sacaron sus casas porque son lindas y los paraguayos no quieren lío, no denuncian", cuenta un vecino por lo bajo. "En algunas instalaron búnkers de venta de drogas, como el que estaba en calle Somoza", agrega. Dicen que alguna vez pasó por allí "Monchi" Cantero, uno de Los Monos de zona sur.

Dos hechos muy graves sacudieron a la zona en las últimas semanas y uno de ellos fue trágico (ver abajo). El otro fue el domingo 15 de noviembre cuando cinco chicos de entre 10 y 14 años estaban jugando a la pelota en una canchita de Alvarez al 2800, entre Bouchard y Somoza y los balearon desde un auto.

En las horas posteriores al hecho hubo quince allanamientos en los que se detuvo a dos mujeres y se secuestraron dos armas de fuego (una calibre 22 largo y otra 22 corto) y quedaron bajo arresto dos chicos de 17 y 15 años. “Las armas secuestradas no tenían documentación pero claramente no son las utilizadas en el incidente investigado”, dijo esa semana el juez Luis María Caterina, que intervino en la causa.

   Pero vecinos del barrio que no se animan a dar su nombre cuentan otra historia: “Lucas C. le alquilaba la casa a la novia de uno de los R. La piba no pagó más el alquiler y se quería quedar con la casa. Entonces la mujer de Lucas entró antes de aquel domingo a la vivienda y le sacó las cosas a la calle a la piba, que se fue. Los C. sabían que se les iban a venir encima los R. y se prepararon para defenderse. Así fue que a los tiros defendieron su casa de una usurpación y justo estaban estos chiquitos en la cancha, pero por suerte los nenes no sufrieron heridas de gravedad”, cuentan.

Pelea histórica. La familia R. es oriunda de barrio Tablada y no todos tienen antecedentes penales. La conforman Mónica, sus hijos y algunos sobrinos. La mujer no tienen antecedentes penales registrados en la seccional del barrio y vecinos cuentan que el clan pasó por una lucha muy fuerte con “Los colorados”, una familia de apellido M. oriunda del barrio La Cerámica, a unos 20 cuadras de Nuevo Alberdi.

   “Los colorados eran amigos de los R. pero se pelearon porque uno de ellos mató a Lalo, que era marido de Mónica. Eso fue en 2006 y se fue complicando. Los colorados están del otro lado de la ruta (nacional 34). No se dedican al narco, dicen que un tal Walter alquila armas a los pibes que andan en los carros. Los colorados roban y son pistoleros, pero no traseros”, arriesga una antigua vecina de la zona.

   En tanto, el barrio vive en el terror. “Todos quieren matar y hacer su territorio. Ya no salimos ni a la calle. En cualquier momento te aparece una motito o te rompen la vidriera de un negocio. La policía ahora trabaja bien, pero siempre hay alguno que les avisa de los allanamientos a los R. y ellos, cuando saben que los buscan, se van. Andan por Victoria, en Entre Ríos, o se mudan de casa en casa de las que tienen usurpadas”, cuenta otro vecino.

Quieren ser dueños. “Maxi y Hugo, dos de los miembros del clan, andan a los tiros todos los días. Tiran a mansalva para hacer ver que son dueños del lugar y que hacen lo que quieren”, dice otro.

   “Vivir con miedo en Nuevo Alberdi mientras hay asesinos”, ese fue el título que un vecino le aconsejó al cronista para encabezar la nota y sintetizó su bronca y las ganas de que las reglas del barro cambien para que “los chicos y nosotros podamos vivir tranquilos”.

   Desde la Secretaría de Seguridad de la provincia, en tanto, tratan de apoyar a los vecinos, pero el terror es superior. “Les decimos que denuncien, que vayan a la fiscalía, a la policía. Pero tienen tanto miedo que nada se puede hacer”, aseguró perplejo un operador comunitario.

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