Policiales

Una balacera planeada en la cárcel terminó con un joven asesinado en un club de fútbol infantil

Fue en el Club San Cayetano, de Demestris al 6000. Rafael Carcerano, de 24 años, recibió un balazo mientras miraba un partido

Jueves 10 de Diciembre de 2020

No es la primera vez que un conflicto intramuros en una cárcel santafesina tiene su correlato en un asesinato en las calles rosarinas. El escenario lleva a inferir que no será la última vez que un ataque a balazos sea ordenado desde un calabozo y la mano armada por la violencia termine con una víctima ajena a todo conflicto. La sensación es que el asesinato de Rafael Alejandro Carcerano, un muchacho de 24 años asesinado mientras miraba un “fulbito” de infantiles, pudo ser evitada. El martes Carcerano había llevado por primera vez a su hermanito de 6 años para que jugara en el Club San Cayetano, de Demestri al 6000, en barrio Bolatti. El destino quiso que mientras San Cayetano jugaba un amistoso con Pablo VI la calle Demestri, la de uno de los laterales del club, se transformara en escenario de una feroz balacera con más de 30 disparos. Uno de esos proyectiles calibre 9 milímetros dio en la espalda de Carcerano y lo mató delante de su hermanito.

La génesis del ataque que terminó en muerte para Carcerano se gestó un par de días antes en la Unidad Penitenciaria 11, la cárcel de Piñero. Allí un conflicto entre internos motivó que una de las partes ordenara un ataque a balazos contra su contraparte. El objetivo era una casa ubicada por Demestri al 6000 frente a la canchita de San Cayetano. Los vecinos de la cuadra explicaron que, sabiendo de lo que se venía, el presidiario convocó a un par de soldaditos para que resistieran el ataque. Agresor y agredido sabían que el martes por la tarde Demestri al 6000 sería escenario de una balacera. Así fue. Pasadas las 19.30, mientras en la canchita jugaban las categorías 2014, frente a la vivienda de Demestri 6047 se detuvo un auto color oscuro. Los vecinos aseguran que se trató de un VW Vento color gris oscuro. Otros hablaron de un Peugeot 206 negro.

“Ese auto estuvo toda la tarde dando vueltas. Pasó. Se paró en la esquina y miraba. Hasta que pasó la última vez. Se paró dos segundos frente a la casa y el que iba del lado del acompañante abrió la puerta y roció el frente de la vivienda con una metra. Le vació el cargador. Deben haber sido 20 o 25 balazos. Una vez que se cortó la ráfaga, dos tipos que estaban en el techo contestaron con pistola. Dispararon hacia el auto y también hacia la canchita. Fue desesperante ver como toda la gente que estaba, los pibitos que jugaban, todos tirados cuerpo a tierra como si fuera una guerra. El auto se piró. Todo fue confusión. Hay vecinos que dicen que atropelló a una señora en la huía. Otros que hay otro muchacho con un balazo en el tobillo. Ahí nos dimos cuenta que este pibe que estaba sentado con su hermanito mirando el partido se desplomó. Uno de los balazos le pegó en la espalda y lo perforó. Está mas que claro quien le pegó. Estaba sentado de espaldas a la casa baleada”, explicó uno de los vecinos que presenció la escena. A Carcerano lo cargaron en un auto y lo llevaron al Clemente Alvarez, donde murió una hora después de su ingreso.

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Dolor en La Lagunita. A media mañana el sol caía a plomo sobre Villa La Lagunita, uno de los barrios periféricos de aspecto áspero del sudoeste rosarino. En inmediaciones del Centro Cultural La Gloriosa, sobre 1874 (prolongación de calle Perú) al 3600, se lloraba a Carcerano, uno de sus integrantes. El pibe de 24 años era uno de seis hermanos. Trabajaba en una casa de sándwiches en inmediaciones del Clemente Alvarez y ayudaba a su padre en el reciclado de plástico. Era íntimo amigo del presidente del club San Cayetano, ubicado a unas diez cuadras.

“Todo el tiempo el presi de San Cayetano le decía: «Traelo a tu hermanito así juega en el club»”, relató uno de los vecinos. “Cuando pasó lo de Kevin Jara (el pibe asesinado en uno de los vestuarios de San Cayetano el 9 de diciembre de 2018), desde el Centro Cultural empezaron a ayudar al club para que no se perdiera el espacio. Fijate que cuando fue lo de Kevin el club estaba casi abandonado y hoy es otra cosa. Lo que pasó con Carcerano fue una tragedia evitable”, comentó el residente.

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Demestri al 6000 es Bolatti, un barrio humilde flanqueado por los monoblocks del Fonavi de Rouillón y Seguí; El Toba del sudoeste, Hipotecario, La Lagunita y los denominados sector 5 y 6. San Cayetano es el club es el más modesto de sus alrededores. A una cuadra está Pablo VI y alambrado de por medio la cancha de once de Central Oeste. La zona no es ajena a la fatalidad y la violencia. Benjamín Biñale, un nene de 8 años, fue impactado por una bala perdida el sábado 17 de agosto de 2019 cuando estaba a segundos de jugar un partido de fútbol infantil y sobrevivió.

Sobre Demestri al 6000 hubo dos homicidios en menos de cuatro meses. A Héctor Albino Almaraz lo mataron con calibre 11.25 el 26 de septiembre de 2018 cuando estaba sentado en la puerta de su casa de Demestri 6061 y a Kevin Jara, asesinado con tres balazos en la cabeza dentro de uno de los vestuarios de San Cayetano el 9 de diciembre de 2018. Este miércoles los vecinos sumaron el caso de una vecina que hace un mes tuvo que abandonar su casa ante un mensaje con balacera incluida. “La vecina, chito en boca, agarró sus cosas y se fue”, indicó una residente.

El martes Rafael cedió al pedido de su hermanito y alrededor de las 19 arrancó rumbo a la canchita de tierra y yuyo de San Cayetano. Si bien la idea era que el nene jugara se toparon con un partido de práctica entre las 2014 de los locales y Pablo VI. Rafael se sentó con su hermanito en el segundo banco sobre el lateral de la canchita de siete jugadores de espaldas a Demestri 6047. Ajeno a todo se puso a mirar el partido. Nunca vio a los dos soldaditos sobre la casa y tampoco el auto negro del que partieron las ráfagas. Cuando escuchó las detonaciones ya era demasiado tarde.

Uno de los proyectiles lo impactó en la espalda con orificio de salida en abdomen, según explicaron los vecinos. Ante la resistencia de los policías, que no dejaban que tocaran a Carcerano hasta que llegara la ambulancia, los vecinos se amotinaron. Agarraron al herido, lo cargaron en un auto y lo trasladaron al Heca. Una hora después el pibe falleció en el quirófano.

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Los policías entrevistaron a los residentes de Demestri 6047. Ellos confirmaron que tienen un familiar detenido en Piñero, que estaban amenazados y que un amigo había llegado a la vivienda para ayudarlos si algo pasaba. Luego de la balacera el muchacho bajo de la terraza y se fue. Los peritos recolectaron 15 vainas servidas de la escena del crimen: diez en el interior y la terraza de la casa atacada. "A la madrugada los hombres de la casa agarraron los bolsos y se fueron. En la casa sólo quedaron las mujeres, pero no le abren la puerta a nadie", relató una vecina.

“Todo es una gran vergüenza. La actuación de la policía es lamentable y te deja mas espacio que pensar que ellos juegan. Porque la policía conoce a todos y uno de los que disparó contra el auto y la canchita, al rato estaba dando vueltas mientras la policía no dejaba pasar a los vecinos para ir a sus casas. Dan asco”, explicó un vecino. “Los que tiraron son del Fonavi (de Rouillón y Seguí). Todo esto es por falopa. Pero va a morir acá. La familia y los amigos de Carcerano son gente de bien. Ahora están dolidos, pero son gente de bien”, explicó un allegado a la familia. El caso es investigado por el fiscal Patricio Saldutti. Carcerano fue sepultado sobre el mediodía de ayer.

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