Policiales

Un sicario encapuchado mató a tiros a un muchacho en la puerta de un templo

Jorge Federico Ayala tenía 20 años y le pegaron tres tiros. Estudiaba en un bachillerato para adultos donde lo despidieron con profunda congoja

Martes 27 de Marzo de 2018

Con toda una historia encima, Jorge Federico Ayala, de 20 años, quiso cambiar el rumbo de su vida, pero no le dieron tiempo. Por algo de paz y contención había llegado a vivir a un templo evangélico de pasaje Tafí al 3800, una porción de Tablada conocida como Villa Manuelita. Allí empezó a estudiar en un bachillerato para adultos, brindaba testimonios e impulsaba a los jóvenes a "rescatarse". Pero la ira de viejos rencores y una lógica extremadamente violenta frustraron esa posibilidad. El domingo a la noche tres impactos de arma de fuego en el pecho le cortaron la vida mientras tomaba mate en el lugar donde había decidido reacomodar el rumbo. El sicario habría llegado a pie blandiendo una pistola por la vereda y se fue del mismo modo hasta una esquina donde lo esperaba un cómplice en moto. Otra versión indica que le dispararon con el rodado en movimiento.

En el estrecho y corto pasaje Tafí al 3800 (avenida Abanderado Grandoli a la misma altura) en Villa Manuelita, un par de señoras grandes y dos jóvenes lamentaban al borde de las lágrimas lo ocurrido el domingo a las 21.30. Parecían conmovidos por la muerte de Fede, como le decían a Ayala en el barrio.

"Vivía en Saladillo y llegó acá hace poco tiempo. La gente del templo lo dio un lugar para dormir y comer. Era un buen chico, había empezado a estudiar hace una semana en el Bachillerato de Tablada. Daba testimonio de vida en el templo y en una radio" reflejaron los vecinos.

Nadie supo decir con certeza cuándo llegó Ayala a esa zona, pero eso no importaba, menos su historia. Es que con actitudes solidarias, el joven se ganó el aprecio de los vecinos, y parecía dispuesto a sepultar cualquier fantasma para reformular su vida. Y para ello contó con la ayuda de la iglesia evangélica Capernaum, donde le dieron cama y comida.

Los vecinos valoran el trabajo de la entidad, que funciona hace cinco años en una vivienda austera de frente amarillo en Tafí 3897. Allí, los pastores predican y realizan un trabajo social de ayuda y sostén de los pibes del barrio para sacarlos de los flagelos como la droga o la violencia.

Paradójicamente, una pequeña esquela de papel blanco con una cita bíblica pegada en la puerta de la casa dentro del cual cayó muerto Federico, decía: "El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende".

Sobre la mecánica del hecho no se pudieron obtener demasiadas detalles, aunque su motivación giraría en torno a algún conflicto que la víctima pretendía dejar atrás. Nadie, aunque se dijo que con él había dos jóvenes, pudo aportar datos concretos.

Los vecinos

Sin embargo algunos vecinos dieron su versión ayer a este diario. "Uno se bajó de una moto que lo dejó en Spiro y Tafí, y con el arma en la mano caminó por la vereda hasta la casa donde funciona el templo, entró y le disparó. Lo mataron mientras tomaba mate. Se escucharon seis tiros, pero le impactaron tres", comentaron, pero no porque hubieran visto algo, sino por boca de terceros. "No era gente de acá", agregaron en referencia a los sicarios.

Según esa secuencia, con una capucha de campera en la cabeza y gorra, el agresor volvió sobre sus pasos como si nada unos 40 metros hasta Spiro, donde lo esperada su cómplice en la motocicleta, a bordo de la cual se esfumaron con rumbo desconocido.

De inmediato llegó uno de los pastores del templo y llevó a Federico al Hospital Roque Sáenz Peña, donde le diagnosticaron herida de arma de fuego en hemitórax izquierdo. Pero a las pocas horas falleció debido a la gravedad del cuadro.

"A la mañana había brindando su testimonio de vida en una radio comunitaria que funciona acá a la vuelta. Instaba a los adolescentes y jóvenes a no caer en cosas raras", recordaban sin consuelo las mismas vecinas sobre las últimas hora de vida de Ayala.

Al cuerpo docente y referentes del Bachillerato Popular de Tablada (Spiro 320) también los golpeó la muerte del joven. "Para nosotros era Fede. Escapaba de una historia personal pesada, repleta de complejidades. Nos duele, como duelen todos estos casos, porque llegó en el momento en el que estaba tratando de salir, de rescatarse, como dicen los chicos. En estas dos semanas de clases tuvo una participación muy activa, estaba entusiasmado", contó Laura Venturini, coordinadora del espacio educativo (ver aparte).

La información oficial consigna que la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) tomó intervención en el caso con colaboración del personal de la comisaría 16º y bajo la coordinación del fiscal Luis Schiappa Pietra, quien ordenó además relevamiento de la zona, levantamiento de rastros y toma de testimonios.

Sin embargo, tras esas tareas tampoco se pudo hallar testigos presenciales. Apenas algunos indicios marcaron una mecánica que difiera de la que recogió este diario. Según esas versiones, Ayala fue atacado en la puerta del inmueble (no adentro) cuando pasaron dos personas encapuchadas abordo de una moto, que abrieron fuego sin mediar palabras.

Mientras que al cierre de esta edición no habían sido identificados, se ordenó la autopsia del Ayala en el Instituto Médico Legal (IML) y realizar un informe de balística sobre vainas encontradas en el lugar para el cotejo del calibre del arma utilizada.

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