Un joven estudiante universitario de 19 años resultó herido por una bala que le
rozó la cabeza cuando estaba reunido con amigos en un departamento céntrico y un policía federal
que vive en el piso de abajo subió a recriminarles ruidos molestos. Según la versión del joven y
sus amigos, el efectivo disparó desde el ascensor cuando su esposa discutía con el dueño de casa.
La bala rebotó en la puerta, rozó al chico que estaba dentro de la vivienda y finalmente perforó
una pared.
El cabo de la Policía Federal Germán Ariel Fernández, de 32 años, fue detenido
por el disparo y luego quedó en libertad. El muchacho herido, Marcelo Napolitano, de 19 años, fue
trasladado por sus padres al Sanatorio Americano. El chico estudia Derecho en la Universidad
Católica y fue dado de alta con un vendaje en la herida, de carácter leve.
"Fue una conducta muy imprudente de un uniformado que se supone estaría
preparado para controlar situaciones de esa naturaleza. No fue un comportamiento muy idóneo",
cuestionó el padre del joven lesionado, el abogado civil Marcelo Napolitano.
Reunión en el octavo.El incidente ocurrió alrededor de las 4 del domingo en el
edificio de Rioja 1857. Napolitano se había reunido con tres compañeros del secundario en un
departamento del octavo piso donde uno de ellos, Nicolás C., de 19 años, vive con su madre.
"Desistieron de salir a bailar y se quedaron en una reunión los cuatro,
charlando y compartiendo alguna bebida. Entonces el vecino del piso inferior, sintiéndose molesto
por ruidos que sin ninguna intención se proyectaban a su departamento, subió con la esposa. Ella
llamó a la puerta, el joven que vive ahí le abrió y se originó de malos modos el pedido de
silencio", contó Napolitano padre.
El abogado contó que los chicos no estaban escuchando música pero la mujer les
reprochó el movimiento de sillas y pisadas que al parecer no dejaban dormir a las hijas de la
pareja. Según contó, el efectivo permaneció en todo momento en el ascensor. En la puerta, junto al
palier, estaba Nicolás. Los otros chicos, dijo, se habían quedado dentro del departamento.
Sin que mediara discusión con el policía, según contó Napolitano, desde la
puerta del ascensor el efectivo disparó con su arma reglamentaria. El proyectil rebotó en la puerta
del departamento, despegó la letra "A" que tenía adherida, pasó al ras de la sien izquierda del
muchacho y finalmente perforó una pared interna. El chico no se desvaneció aunque comenzó a perder
sangre. De inmediato llamó a sus padres, que viven a cuatro cuadras y fueron al lugar tras convocar
al Comando Radioeléctrico.
"Cuando llegamos al lugar el vecino estaba en el palier. Se identificó y dio una
versión diferente de lo que pasó. Cuando los policías provinciales fueron a su departamento y
vieron que tenía una pistola reglamentaria 9 milímetros reveló que era policía", relató
Napolitano.
El efectivo en ese momento fue detenido y trasladado a la comisaría 2ª, donde se
abstuvo de declarar. Quedó imputado de abuso de armas y lesiones leves en el juzgado Correccional
Nº 4 y recuperó la libertad doce horas después.
En base al relato de las víctimas, fuentes policiales indicaron que "en el
octavo había cuatro chicos reunidos. Había música y a los vecinos del séptimo les molestaban los
ruidos de pisadas. La esposa del policía se dirigió al departamento, él la acompañó pero no
intervino. La discusión subió de tono y él sin mediar motivo hizo un disparo". Desde la Policía
Federal, en tanto, dijeron que al cabo le abrieron un sumario administrativo.
Discrepancias."En el palier el policía dijo que golpeó a mi hijo con la culata.
Sin embargo estaba el disparo en la pared y la lesión es de bala. Los chicos vieron que se preocupó
por alzar la cápsula servida que quedó en el palier. El habló de un forcejeo, pero no lo hubo",
añadió Napolitano, quien anticipó que iniciará una acción civil por el "daño psicológico" sufrido
por su hijo.