El fiscal de Cámaras Guillermo Camporini aseguró esta tarde que las salidas laborales del que
gozaba el sujeto que ayer intentó robar en una clínica y luego tomó rehenes y se enfrentó a tiros
con la policía eran "perfectamente legales" y defendió la legitimidad de ese régimen al afirmar que
"es ínfimo" el índice de reincidencia de personas condenadas que acceden a este beneficio.
Camporini dijo a
LaCapital.com.ar que Ricardo Albertengo cumplió con todos los requisitos y superó
todos los filtros legales antes de comenzar a salir de la cárcel de Coronda, en 2004, luego de
haber cumplido la mitad de la condena que cumplía en ese presidio desde 1996.
Albertengo fue sentenciado ese año por el juez de Sentencia Antonio Ramos a 20 años de prisión y
declarado reincidente porque ya tenía una condena previa. Esa condición de reincidente implicaba
que el condenado no podría acceder en el futuro al régimen de libertad condicional.
La pena de Albertengo se cumpliría a mediados de 2014, pero una conmutación con la que lo
benefició el Poder Ejecutivo provincial acortó ese plazo hasta agosto de 2013, lo cual permitió que
hacia fines de 2003, al cumplir la mitad de la condena, pidiera acogerse al beneficio de las
salidas transitorias.
"Para conseguirlo tuvo que superar varios requisitos y filtros legales que se cumplieron desde
el primero al último", dijo Camporini a este diario. Entre esos filtros se destacan los dictámenes
favorables de un organismo técnico criminológico de la cárcel de Coronda (integrado por un equipo
interdisciplinario de especialistas) y del Consejo Asesor del director de ese presidio, que
coincidentemente recomendaron concederle el régimen de salidas transitorias porque Albertengo tenía
buena conducta.
Según Camporini, luego de obtener esas recomendaciones el director de la cárcel elevó el pedido
de Albertengo al juez que se ocupa de controlar el cumplimiento de la sentencia de los detenidos,
quien evaluó que correspondía condecerle el beneficio y se lo otorgó.
El fiscal de Cámaras explicó que las primeras salidas transitorias de Albertengo se hicieron con
una custodia del Servicio Penitenciario Provincial, como corresponde en estos casos, y luego
siguieron bajo la tutela de un civil, que se hace responsable de su conducta. En el medio fue
transferido de Coronda a la cárcel de Rosario para acercarlo a su familia. Finalmente el detenido
accedió también al permiso de salidas laborales porque, según Camporini, una vez más había cumplido
con todos los requisitos. "Desde que comenzó con las salidas transitorias nunca hubo un solo
informe negativo sobre su conducta", aseguró.
El fiscal también explicó que tanto el régimen de salidas transitorias como el de salidas
laborales intentan reinsertar progresivamente a los condenados de buena conducta en la sociedad, y
que mientras dura ese régimen se los evalúa cada seis meses. "En el caso de Albertengo nunca hubo
un solo indicio que permitiera suponer que volvería a delinquir", afirmó.
Camporini dijo además que el índice de reincidencia en el delito de quienes se acogen a los
beneficios de salidas transitorias y laborales demuestran que sus objetivos se cumplen. "Las
estadísticas prueban que muy pocos reinciden", aseguró.
Por último, retificó que en el caso de Albertengo las salidas se otorgaron siguiendo todas las
pautas previstas por las leyes. "En este caso lo legal fue haberselo condedido ya que cumplió con
todos los requisitos y pasó todos los filtros", sostuvo.