POLICIALES

Un escopetazo terminó con la vida de un pibe de 20 años padre de un pequeño bebe

Fue en medio de un encontronazo con un vecino que, según testimonios, lo había provocado arrojándole una botella.

Jueves 03 de Diciembre de 2020

Los últimos momentos en la vida de Javier Iván Ojeda transcurrieron entre amigos, sonrisas y anécdotas de “fulbito” mientras volvían al barrio tras jugar a la pelota. En eso estaba junto a otras ocho personas, entre ellas uno de sus hermanos, cuando el destino le planteó la absurda zancadilla de cruzarlo ante Horacio C., un vecino calificado como “drogadicto y alcohólico” que residía en Gaboto al 4100. Cuando el grupo de amigos pasaba por delante de la casa de éste hombre, al filo de la medianoche, Horacio arrojó una botella de cerveza a los pies de los que pasaban. Y ante una reacción mínima de los caminantes tomó una escopeta perdicera calibre 16 y disparó contra Ojeda, quien tenía un hijo de poco más de un año. “Lo mataron delante de mi hermano de 18 años, que vio como le reventaron la panza de un escopetazo”, explicó una de las hermanas de la víctima, que fue trasladada en un auto particular al Hospital de Emergencias donde llegó sin vida.

Si Rosario no hubiera soportado a lo largo de este año 190 homicidios, el crimen de Javier Ojeda podría catalogarse con el sencillo mote de “absurdo”. Un sin sentido. Pero esta ciudad parece haberse acostumbrado a que los conflictos en sus calles se dirimen violentamente. Ojeda fue asesinado por un vecino “drogado y borracho”, como explicaron los familiares del muerto, que increpó a un grupo de nueve muchachos para luego disparar sobre uno de ellos con una escopeta perdicera. Un crimen, en apariencia, sin más motivación que la de un hombre que quería pelear y al que el destino le puso en su camino a “Javi” Ojeda y sus amigos. “Eran ocho o nueves pibes. Es un milagro que sólo estemos llorando a uno”, remató una de las vecinas del barrio Avellaneda Oeste.

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A mitad de cuadra de Gaboto entre bulevar Avellaneda y Río de Janeiro, donde termina la cortada Ancaste, está la casa de Horacio C., un hombre de 33 años del que ningún vecino habló bien y al que calificaron como “drogadicto, alcohólico y pendenciero". A 250 metros de ese lugar, sobre Valparaíso al 3100, habitaba Javier Ojeda. El muchahco tenía 20 años y era padre de un hijo de poco más de un año. “El se mataba trabajando por su hijo”, explicó una de sus hermanas. “No hay mucho que le podamos decir más allá de lo que se conoce”, explicó el padre de “Javi”. “Nosotros tuvimos que pedir el alta porque mi esposa estaba internada (padece una grave enfermedad) cuando nos avisaron sobre la medianoche que a «Javi» le habían pegado un escopetazo”, dijo el hombre angustiado y arropado por su familia.

Este martes, poco antes de la medianoche “Javi” Ojeda, uno de sus hermanos de 18 años, y siete de sus amigos caminaban por Gaboto desde Avellaneda hacia Valparaíso. El grupo caminaba entre chanzas, risas y gastadas por el partido de fútbol. Según se pudo reconstruir, luego de hablar con una decena de vecinos y familiares, al pasar por delante de la casa Horacio C., este arrojó una botella de cerveza contra el grupo. El envase estalló a los pies del hermano de “Javi”.

A partir de ese momento todo se precipitó y los hechos fueron narrados con diferencias en los detalles pero con el mismo final. Horacio C. empuñó una escopeta calibre 16 y disparó contra “Javi” impactándolo en el abdomen. Micaela contó esa secuencia así: "Estaba alcoholizado, drogado (Horacio C.). Ahí se ve la botella de cerveza que le tiró (señalando el lugar donde impactó el envase). Se subió al techo de la casa y disparó”, dijo la muchacha.

El escopetazo no sólo retumbó en la barriada sino que marcó un punto de desbande. Los amigos de “Javi” lo subieron como pudieron a un auto particular y lo llevaron al Heca donde llegó muerto, con múltiples heridas por perdigones. Mientras “Javi” era evacuado agonizante, un amigo de Horacio C. lo cargó en una moto y, aprovechando la confusión, lo sacó del barrio. Según fuentes allegadas a la investigación, en manos de la fiscal Gisela Paolicelli, indicaron que el conductor de la moto fue identificado como Matías L., quien será imputado en las próximas horas por encubrimiento.

Pero antes de subirse a la moto que lo sacó del lugar, Horacio C. se deshizo del arma. “Revoleó la escopeta. La tiró al patio de la casa de mi cuñado”, explicó un muchacho que en moto había llegado a la vivienda a buscar ropa para su pariente, demorado en la causa. “Esta declarando. No sabe cuanto tiempo va a estar”, dijo el hombre.

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La escopeta calibre 16 con la que se perpetro el crimen.

La escopeta calibre 16 con la que se perpetro el crimen.

Con Horacio en fuga, la policía tocó a la puerta de su casa y una de las hermanas del sindicado autor del crimen los atendió. La mujer fue sintética. Contó que el hombre había discutido con un vecino y que le había disparado con una escopeta. También dijo que en la vivienda habían quedado cosas de su hermano. Así la policía incautó un celular, cinco proyectiles calibre 16 de escopeta calibre y cuatro balas calibre 22 largo. Nadie durmió la madrugada de ayer en la vivienda del sindicado homicida. A primera hora de la mañana del miércoles, según contaron familiares de Ojeda, dos camionetas llegaron, estacionaron frente a la casa y comenzaron la mudanza de los familiares del apuntado.

“Fue vergonzoso lo que hicieron. Pusieron un cordón policial para protegerlos. Eso pasa por que la lacra que mato a «Javi» tiene familiares policías. Encubren todo. A ellos los cuidaban y a nosotros la policía nos decía «córranse, negros de mierda», comentó un allegado a la familia. La mañana del miércoles Gaboto al 4100 se transformó en escenario de una pueblada entre amigos y familiares de Ojeda. El caso es investigado por la fiscal Paolicelli, quien comisionó a efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) para que recabaran testimonios. La fiscal analizaba al cierre de esta edición si acusaría al vecino en cuyo patio fue hallada la escopeta con la que fue asesinado “Javi” y en las próximas horas imputará a la persona que sacó al principal sospechoso de ser el autor material del crimen de Ojeda.

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