"Mamá, me pegaron un tiro". Juan Cruz Baldovino tiene 6 años y pronunció esa
frase con cierta naturalidad, sin perder la calma y sin exponer muestras de dolor, al menos en esos
primeros instantes. Una bala le había destrozado tres dedos del pie izquierdo cuando quedó
prácticamente en el medio del fuego cruzado entre un muchacho que instantes antes había asaltado a
un taxista y los policías que lo perseguían. Fue una balacera intensa en la cual también resultaron
heridos el mismo ladrón, un agente policial y hasta el chofer que había sido víctima del robo.
"Fue una desgracia con suerte", afirmó sin temor a caer en
un lugar común Mariela Demetrio, la mamá de Juan Cruz. Es que el enfrentamiento a balazos se
desencadenó cuando en la cuadra donde vive su familia, en Pueyrredón al 4500, entre Juan Canals y
Colegiales, había por lo menos nueve chicos vecinos del barrio cuyas edades apenas superan los 10
años. El nene, que a principios de mes arrancó en primer grado en el Colegio del Huerto, recibió el
alta médica ayer a la tarde. Ahora deberá hacer reposo absoluto durante varios días, con un vendaje
que le cubre todo el pie (siempre en alto) y con las curaciones de rigor cada 48 horas, pero los
médicos creen que los deditos afectados podrán recuperarse.
Robo y tiros. Todo ocurrió poco antes de las 20.30 del domingo. Fuentes
policiales indicaron que el episodio se inició con el asalto a un taxista. De acuerdo a esa
versión, el chofer Julián Chica, de 35 años, a cargo de un Fiat Siena, levantó a una pareja frente
a la puerta del Hospital de Niños Víctor J. Vilela, en Virasoro entre Italia y Dorrego. Los
pasajeros pidieron ser llevados a Pueyrredón al 4600, en la zona sur de la ciudad. Al llegar a ese
lugar, casi en el cruce con Milán, el muchacho que iba atrás extrajo una escopeta calibre 16 de
caño recortado y amenazó al taxista para que le entregue la recaudación.
Voceros de la Unidad Regional II indicaron que Chica
abandonó el auto y corrió unos metros para refugiarse detrás de un volquete. Según esa versión el
chofer tomó un trozo de chapa y, utilizándolo como escudo, increpó al asaltante para que se fuera
del lugar.
En ese momento hizo su aparición en forma casual una
patrulla del Comando Radioeléctrico y frente a eso, el taxista comenzó a gritar pidiendo ayuda. Fue
en ese instante que el delincuente bajó del Fiat Siena y abrió fuego sobre Chica, quien recibió una
perdigonada en el rostro, el abdomen, la mano derecha y la pierna izquierda.
La irrupción de los policías puso en fuga al delincuente
por Pueyrredón hacia el norte. Las fuentes indicaron que los uniformados le impartieron la voz de
alto, pero el sospechoso respondió con otro escopetazo. De alguna forma, el ladrón había logrado
recargar el arma (que tira un cartucho por vez) tras dispararle al taxista y atacar a los
policías.
Los agentes respondieron la agresión con sus armas
reglamentarias mientras el ladrón corría hacia un sector de la villa miseria. Un policía de
apellido González recibió entonces heridas en el hombro y el antebrazo derecho.
El tiroteo y la persecución, que culminó con el asaltante
también herido de bala en una pierna y caído en la esquina de Pueyrredón y Juan Canals, tomó por
sorpresa a un grupo de vecinos del barrio 25 de Mayo.
Sorprendidos. En ese momento había, además de varios adultos, una decena de chicos
de entre 6 y 11 años que jugaban en la vereda. Entre esos niños se encontraban Juan Cruz y su
hermana Natalí, de 9. El nene estaba con su bicicleta cuando vio pasar al delincuente corriendo. El
sonido de los disparos hizo que todos corrieran. Juan Cruz quiso refugiarse en la casa de su
abuelo, que está frente a la suya, pero un proyectil le dio en el pie izquierdo.
Otra bala impactó en un auto que estaba estacionado allí y
varios plomos dieron en la casa de una vecina. Mariela admitió que sufrió un ataque de nervios
cuando vio el pie ensangrentado del nene. "Estaba lleno de gente, los chicos jugaban en la calle y
cuando escuché los tiros enseguida pensé en ellos. Cuando vi a Juan Cruz me quise morir. Mi marido
lo cargó en el auto y lo llevó al sanatorio cuando ni siquiera habían levantado al tipo herido en
la esquina", dijo la mujer. Mientras habla la mamá, la criatura posa para las fotos tratando de
mantener el pie lastimado en alto.
"Mamá, pasame el control remoto", pidió Juan Cruz como forma de poner
distancia en la charla con este diario y centrar su atención en lo más importante en ese momento:
la programación de Cartoon Network. Sin embargo, el pequeño admitió que sintió un miedo inmenso la
noche del domingo. Pero que también por suerte tendrá una buena historia que contarles a sus amigos
del colegio.