Policiales

Un auto y el "Rey de la efedrina", pistas en el ataque al empresario Andrés Lamboy

Un Volkswagen Gol captado por cámaras de seguridad el 18 de septiembre y una serie de llamadas telefónicas desde el penal de Ezeiza bajo la lupa de los pesquisas.

Sábado 29 de Septiembre de 2018

Los tres pistoleros que balearon al empresario Andrés Gerardo Lamboy la mañana del 18 de septiembre último lo esperaron poco más de una hora y media sentados en un Volkswagen Gol Trend negro en el que se movilizaban. Según el registro de una cámara de videovigilancia privada, a las que tuvo acceso este diario, el auto se estacionó en las inmediaciones del ingreso a la sede Fisherton del Colegio San Bartolomé pasadas las 7.38 de ese día. Desde allí vieron como Lamboy llegaba con sus hijos e ingresaba a la escuela alrededor de las 8. Y cuando salió, a las 9.20, lo atacaron con balas calibre 9 milímetros. Lamboy, quien trató de resguardarse tirándose debajo de la camioneta Dodge Ram en la que había llegado, recibió al menos nueve heridas en el tórax, el abdomen y la piernas, la parte de su cuerpo que quedó al descubierto. Desde entonces está internado en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez y, según confiaron fuentes cercanas a la pesquisa, aunque su estado es delicado no corre peligro su vida.

Lamboy, un empresario inmobiliario de 45 años y padre de dos hijos, fue atacado a balazos frente a las puertas de la sede Fisherton del Colegio San Bartolomé. La víctima había llegado una hora y veinte minutos antes llevando a sus hijos. De acuerdo a los registros fílmicos, los atacantes llegaron al lugar una hora y cuarenta minutos antes del hecho que se consumó a las 9.20.

A sangre y fuego

El empresario salió del establecimiento hablando con dos personas. Tras despedirse de ellos y cuando caminaba hacia la Dodge Ram estacionada sobre la mano del colegio, frente al ingreso al club Caranchos, dos hombres bajaron del Gol Trend y a sangre y fuego fueron por él. Al sentirse amenazado, Lamboy se arrojó debajo de la camioneta en la que había llegado tratando de preservar su torso y su cabeza detrás de la rueda delantera izquierda.

En la escena del crimen quedaron diseminadas al menos 20 vainas servidas calibre 9 milímetros y alrededor de 30 marcas con tiza en el pavimento y el paredón de cemento de huellas de material balístico recogido por el personal de la Policía de Investigaciones (PDI).

Para la investigación los atacantes fueron dos, aunque por el momento está acreditado que se utilizó una sola pistola calibre 9 milímetros. "Eso dan las pericias, pero existe la probabilidad de que fuera utilizada una segunda pistola", precisó un allegado a la causa en manos del fiscal Luis Schiappa Pietra.

Lamboy fue asistido por un médico de la Asociación Argentina de Rugby (UAR) que trabajaba junto a 25 jugadores de "Los Pumitas" en el centro de alto rendimiento de Old Ressian. Luego fue trasladado en ambulancia al Heca, donde fue sometido al menos a cuatro operaciones y donde anoche seguía internado bajo custodia policial.

El dueño de la camioneta

Dos días después del ataque, en Fiscalía se presentó un empresario gastronómico rosarino que era titular de la Dodge Ram en la que circulaba Lamboy. El hombre explicó que el vehículo está a su nombre pero que se lo cedió a la víctima como parte de pago de un negocio inmobiliario en curso y por eso no habían formalizado la transferencia. Los investigadores tomaron nota y dejaron constancia de la situación.

El "Rey de la efedrina"

Tras el ataque mafioso, el rasgo distintivo de la investigación fue el hermetismo y la cautela desde el despacho del fiscal Luis Schiappa Pietra. Recién ayer pudo conocerse que el abogado Fernando Arias Caamaño, representante de Mario Roberto Segovia, considerado el "Rey de la efedrina" y condenado a 16 de prisión por contrabando de ese material destinado a la fabricación de drogas de diseño, se presentó en la sede del Centro de Justicia Penal y puso a su cliente a disposición de la Fiscalía.

Eso ocurrió luego de que trascendiera públicamente que el juez federal de Lomas de Zamora, Federico Vilella, había recibido un informe respecto a que Segovia realizó una cantidad inusitada de llamados telefónicos (19) el día anterior del ataque contra Lamboy.

El vínculo entre uno y otro es que el empresario víctima del ataque fue hasta 2007 director de South American Docks (Sadocks), depósito fiscal del barrio porteño de Barracas desde el que Segovia exportó a México efedrina en 2008. Ese depósito era propiedad de Rubén Alberto Galvarini, ex suegro de Lamboy, quien en ese expediente fue condenado a 7 años de prisión.

Además, en el marco de esa causa Lamboy había declarado como testigo aunque nunca estuvo imputado en los expedientes 1835 y el acumulado 1909. En el primero se le adjudicó a Segovia el contrabando de 250 miligramos de aconitina y la tentativa del mismo delito por 500 miligramos de ricinina. En el otro, el más resonante, se investigó el contrabando de 300 kilos de clorhidrato de efedrina y pseudoefedrina ocultos en 12 mil kilos de azúcar cuya destinataria sería una firma del estado mexicano de Naucalpán, mercadería acopiada en el depósito de Sadocks.

Según los registros de su exposición, Lamboy dijo que fue yerno de Galvarini. Que estuvo casado con una de las hijas del hombre oriundo de Villa Gobernador Gálvez hasta 2008 cuando se divorció. Recordó que figuró como director de Sadocks hasta 2007 pero aclaró que nunca trabajó para esa firma, ya que aparecía como director sólo en los papeles y se limitaba a firmar actas de directorio.

Sobre los roles en el delito imputado, describió que Galvarini era el responsable del depósito y que otro dueño era el también juzgado Jorge Gómez, importador y exportador que fue quien le propuso el negocio a Galvarini.

Sobre Segovia, Lamboy indicó que lo llamaba "Nicolás Mario" y recordó que trabajó en Sadocks hasta que se peleó con Gómez. También señaló que la firma en cuestión nunca exportó mercadería propia dado que era un depósito fiscal.

En marzo de 2012 Segovia fue condenado a 9 años de prisión por un Tribunal Oral Económico porteño por el contrabando a México. Y el 10 de agosto de ese mismo año un Tribunal Federal bonaerense lo sentenció a 14 años por traficar más de cuatro toneladas de esas sustancias en al menos 91 envíos, fallo ratificado en segunda instancia en 2016. Los montos de las penas se unificaron y quedó como condena única la de 16 años de prisión, fallo confirmado el 13 de julio de este año por la Cámara de Casación.

Líneas de investigación

"Una de las líneas de investigación, no la única, está relacionada con llamadas que pudo haber realizado Segovia desde la cárcel en las horas anteriores a que el empresario local fuera baleado. Esa información le fue requerida al Juzgado Federal de Lomas de Zamora", explicó un vocero de la causa. Según trascendió, el Servicio Penitenciario Federal elevó al juez federal de Lomas de Zamora, con jurisdicción en la cárcel de Ezeiza, documentación respecto a 19 llamados realizados desde un teléfono fijo de la prisión y que en el informe adjudican a Segovia. En ese informe sólo refieren que quien realizó los llamados fue Segovia y ahora está en análisis el contenido de esas llamadas. "A partir de que trascendió a medios nacionales el contenido de ese informe fue que Fernando Arias Caamaño, el abogado de Segovia, compareció ante la Fiscalía y se puso a disposición de la investigación", explicó el vocero. "Existen otras líneas de investigación que se mantienen en reserva, ya que hay medidas en curso", explicó la fuente consultada.

en foco. El Volkswagen Gol negro usado por los atacantes fue captado por una cámara de videovigilancia.

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