Una mujer de 75 años, su nieto y una vecina de ambos fueron detenidos en el
barrio Arroyito acusados de intentar enviar 3 kilos de cocaína a España escondidos en el interior
de una cabeza de caballo de cerámica. La pieza de adorno tenía como destino final la ciudad de
Tenerife y estaba dirigida mediante el sistema de encomienda a otro nieto de la anciana que vive en
ese lugar turístico.
El caso comenzó a gestarse a mediados de agosto durante un procedimiento de
rutina realizado por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), que funciona en el aeropuerto
internacional de Ezeiza. Los efectivos encargados del control en el sector de encomiendas
detectaron una caja sospechosa. Al ser expuesta al sistema de escáner los policías detectaron la
presencia de una sustancia sospechosa. Poco después se comprobó que se trataba de cocaína.
Investigación. Un pesaje preliminar realizado en el mismo lugar determinó que se
trataba de 3 kilos de droga que estaban disimulados en el interior de una cabeza de caballo de
cerámica. De acuerdo a los datos que figuraban en la encomienda, ese artículo iba con destino la
ciudad de Santa Cruz de Tenerife, en las Islas Canarias.
La PSA comenzó a investigar el tema y de inmediato se estableció que el paquete
había salido de Rosario. Fue entonces cuando el Juzgado Penal Económico de Ezeiza, donde se suelen
llevar las causas por narcotráfico abiertas en el aeropuerto, se declaró incompetente y giró las
actuaciones al Juzgado Federal Nº 3 de Rosario, a cargo de Félix Angelini.
Allanamientos.La investigación del magistrado rosarino derivó en tres
allanamientos realizados por la delegación local de la PSA. En base a los datos que figuraban en la
encomienda, los efectivos se presentaron en un domicilio de Juan B. Justo al 800, en el barrio
Arroyito. Allí fueron detenidos un muchacho de 26 años y su abuela de 75. Los datos de la mujer,
con ese domicilio, figuraban en el paquete donde iba la figura del equino con la droga en su
interior.
Los investigadores sospechaban que el hombre, que trabajaría como instructor de
gimnasia o personal trainer, habría sido quien envió la cocaína y que utilizó la identidad de su
abuela para no despertar sospechas. El destinatario del paquete era un hermano suyo, quien sería
dueño o trabajaría en un gimnasio en Tenerife.
Artesanías. El otro procedimiento se realizó en una vivienda cercana a la de la
anciana, donde vive una mujer que posee un local de artesanías en el microcentro de Rosario y que
es amiga de la abuela. Según las fuentes de la investigación, la comerciante fue quien libró o
emitió el cheque con el que se abonó el servicio de la encomienda.
La PSA también allanó el local comercial de esa persona, ubicado en la galería
la Favorita, en pleno centro de la ciudad. Los voceros consultados anoche dijeron que ese lugar fue
requisado ante la sospecha de encontrar algún adorno o figura similar a la que apareció en Ezeiza.
Pero lo cierto es que la requisa no dio resultados positivos.
Los tres detenidos prestaron declaración indagatoria ante el juez Angelini, pero
en virtud del secreto de sumario imperante no trascendieron detalles. Luego volvieron a sus
respectivos lugares de detención.